Quito vive en riesgo constante por el mal manejo de sus quebradas

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

4 Feb 2022 - 0:05

Decenas de personas trabajan en la remoción de escombros en La Comuna, el 3 de febrero de 2022. - Foto: API

Quito vive en riesgo constante por el mal manejo de sus quebradas

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

4 Feb 2022 - 0:05

En Quito hay 182 quebradas que recorren 1.300 kilómetros y todas presentan algún tipo de daño, según el Plan Ambiental Distrital 2015-2025.

El aluvión que arrasó gran parte de los barrios de La Gasca y La Comuna el lunes 31 de enero puso en el debate público el papel que cumplen las quebradas en Quito y la importancia de mantenerlas en buen estado.

Según el Plan Ambiental Distrital 2015-2025, en la capital hay 182 quebradas distribuidas en siete sectores. Si se juntaran sus recorridos, sumarían una extensión de 1.300 kilómetros:

  • 45 en la cuenca del río Machángara.
  • 22 en la cuenca del río Las Monjas.
  • 26 en el valle de Tumbaco.
  • 30 en el valle de Los Chillos.
  • 33 en la zona centro norte.
  • 20 en el noroccidente.
  • 6 en Lloa.

Todas, según el documento, presentan algún tipo de daño ocasionado por rellenos parciales o totales, por descargas de aguas servidas, basura y escombros.

A estos factores se suman otros como las alteraciones de los taludes, la erosión y la construcción de vías y viviendas.

Este último problema es uno de los más preocupantes para la experta en Ciencias de la Tierra y profesora de la Escuela Politécnica Nacional, Carolina Bernal, quien ha estudiado por más de cinco años la situación de las quebradas de Quito.

“Quito vive en constante riesgo por el mal manejo de las quebradas. La mancha urbana sigue creciendo sin orden, a gran velocidad y tomándose espacios que deberían estar prohibidos, como las quebradas”, dice.

Explica que “las quebradas son un desahogo natural para eventos como los aluviones que, si no tienen un espacio por donde ir, se llevan lo que encuentren en su camino”.

Bernal sostiene que es necesario que las autoridades tomen en serio la importancia que tienen las quebradas. Y pone como ejemplo lo que ocurre actualmente en la quebrada Carretas, ubicada en Carapungo.

En 2021, cerca de 100 viviendas sufrieron daños por el deslizamiento del talud de la quebrada. Cinco de esas viviendas están a punto de colapsar.

Mientras que en el barrio Atucucho, en el norte de Quito, una cancha de voley fue construida a pocos pasos de la quebrada que lleva el mismo nombre. Un espacio similar al que existía en La Comuna antes del aluvión.

Personas y trabajadores realizan la limpieza del barrio La Comuna, el 3 de febrero de 2022.

Personas y trabajadores realizan la limpieza del barrio La Comuna, el 3 de febrero de 2022. API

El presidente de la Asociación de Profesionales en Gestión de Riesgos, Cristopher Velasco, coincide con Bernal en que Quito enfrenta un riesgo constante porque es propensa a sufrir sismos, inundaciones, incendios forestales y aluviones.

Cree que el Municipio debe tomar al menos dos acciones que busquen evitar tragedias similares a las de La Comuna:

  • Obras de contención en los sectores vulnerables: muros de contención, trampas de lodo y cunetas para el desfogue de la lluvia.
  • Acciones de recuperación de la naturaleza: limpieza constante de quebradas, reforestación, ampliación de las zonas protegidas y creación de parques metropolitanos.

¿Son las expropiaciones una salida?

Tras el aluvión del 31 de enero, las voces para una eventual expropiación de las viviendas ubicadas en las cercanías del volcán Pichincha empezaron a tomar fuerza.

La concejala Mónica Sandoval es una de quienes impulsan esta medida. El objetivo, dice, es evitar nuevos asentamientos ilegales que luego se pueden convertir en tragedias humanas y materiales.

Aunque esta iniciativa aún no es elevada al Concejo Metropolitano, la catedrática Carolina Bernal la considera una buena alternativa. “Es difícil hablar de una expropiación porque no hay dinero en el Municipio, pero es una buena idea para recuperar el cauce natural de las quebradas“, sostiene.

La concejala Luz Elena Coloma asegura que en las cercanías de las quebradas del volcán Pichincha, y en muchos sectores de la ciudad, “hay mucha presión para que se regularicen barrios que no deberían ser legales porque están asentados en zonas de riesgo”.

“En los dos años de la actual administración hemos regularizado más de 70 barrios. Lo que preocupa es que se ha institucionalizado la cultura de la regularización que no siempre es la mejor salida”.

El secretario de Territorio del Municipio de Quito, Vladimir Tapia, reconoce que las construcciones en sectores sensibles, como las faldas del Pichincha, han crecido por la falta de planificación que ha tenido la ciudad en los últimos 30 años.

Sostiene que el Plan de Uso y Gestión del Suelo, aprobado en septiembre de 2021, apunta a evitar nuevas construcciones irregulares a lo largo de las laderas del Pichincha.

“Por ejemplo, los terrenos que están en la montaña fueron declarados como suelo rural. Esto significa que no puede haber urbanizaciones, ni grandes edificaciones”, explica.

Y agrega que quienes quieran construir en esta zona solo pueden hacerlo en una superficie máxima del 5% de todo el terreno. “Con esto queremos desincentivar la llegada de personas a zonas naturales y protegidas para evitar problemas ambientales y posibles tragedias como la que pasó en La Comuna”, dice.

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