El Chef de la Política
Cynthia... ¿qué te pasó?
Politólogo, profesor de la Universidad San Francisco de Quito, analista político y Director de "Pescadito Editoriales"
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En un país en el que el machismo tóxico es parte de la cotidianeidad, para una mujer dedicarse a la vida política debe ser un emprendimiento lleno de desafíos y peligros. Cynthia asumió esos riesgos y le fue bien. Bastante bien. Estuvo en la Asamblea Constituyente de 1997 cuando apenas tenía un poco más de treinta años, pero a pesar de ello demostró viada propia y proyección de liderazgo. Hay quienes dirán que llegó apalancada por los patriarcas del PSC, pero ese no es un demérito en sí mismo. Tener el apoyo de los viejos liderazgos es parte esencial de la política en cualquier país del mundo. Así se van propiciando nuevos cuadros políticos y Cynthia supo aprovechar su oportunidad. No por nada fue parte de la legislatura nacional por cuatro ocasiones, en diferentes coyunturas sociales y bajo variadas correlaciones de fuerzas. Pocos legisladores como ella se mantuvieron tanto tiempo en el otrora Congreso Nacional sin desgastar su imagen y capital político.
En medio de su carrera legislativa, Cynthia tuvo que asumir la tarea de representar a su partido en una elección presidencial, a pesar de que muchos de los líderes del PSC de ese momento no la apoyaron en la forma que era esperable. Eso está claro y no es un detalle. Sin embargo, Cynthia obtuvo cerca del diez por ciento de la votación. Aunque parece poco apoyo, es mucho si se considera el aluvión político que para 2006 era el expresidente Correa y la marejada de recursos económicos del mayor de la corporación, que llegó en segundo lugar. Hasta ahí, entre las mujeres, Cynthia seguramente era el cuadro político con mayor proyección nacional.
En el 2019 Cynthia fue elegida alcaldesa de Guayaquil con más de la mitad del electorado, apenas unos pocos puntos porcentuales por debajo de lo obtenido por Nebot en su última reelección. A pesar del claro resultado, Cynthia debió lidiar con la imprescindible comparación respecto a su antecesor y al liderazgo desbordante de Febres Cordero. Esa no era tarea fácil y allí Cynthia cometió errores. Como errores cometió en el manejo de la pandemia. Unos y otros fueron clave para explicar la pérdida de la reelección. En efecto, con más de cien mil votos, Aquiles Álvarez le pasó por encima a Cynthia.
Como la época de “enfriamiento” del político derrotado había pasado, Cynthia estaba lista para el retorno. Sus apariciones públicas de los últimos meses daban cuenta de ello. Sin embargo, no era esperable que su reposicionamiento sea con una jugada tan desprolija como ha sido aceptar la candidatura con ADN. Esa decisión es de aquellas a las que se puede catalogar como de perder-perder. Dicho de otro modo, Cynthia saldrá abollada luego de esta metedura de pata, independientemente del resultado del proceso electoral. Cynthia... ¿qué te pasó?
Si el apoyo popular le acompaña, Cynthia será una alcaldesa sin autonomía para decidir a partir del día uno. La victoria electoral se la atribuirá ADN y de ahí en más ella tendrá que someter sus acciones a lo que le disponga el CEO. Si no lo hace pues ya sabemos cómo se paga la falta de sumisión. Es cuestión de enviar el memo a talento humano (jueces, fiscales y contralor) y las sanciones no se harán esperar. Así, los éxitos de la alcaldía serán del gobierno central y los errores de Cynthia. ¿Vale la pena llegar a la alcaldía de Guayaquil bajo esas condiciones?
Acá el otro escenario. Si algún candidato, aún no claramente identificado, termina dando el campanazo y gana el Sillón de Olmedo, ADN endosará la pérdida a Cynthia, sin asumir ningún tipo de responsabilidad. Será la derrota de ella y nada más que de ella. De esta forma, el retorno de la exalcaldesa no solo estará marcado por un traspié electoral de dimensiones sino también por una seria restricción a sus opciones de cara a las próximas presidenciales. Si la elección presidencial en la que Cynthia fue parte de la papeleta ya era una decisión arriesgada, lo de ahora es prácticamente inconcebible. Otra vez: Cynthia... ¿qué te pasó?
Pero la decisión está asumida y Cynthia va nuevamente por la alcaldía. No tiene nada que ganar y mucho, realmente mucho, que perder. A veces los políticos experimentados como Cynthia también se equivocan, pero hacerlo de una manera tan abrupta realmente es llamativo. La única explicación para esta decisión de Cynthia está en los recaderos de fiscalía. No hay que olvidar que fue convocada a declarar, casualmente por supuesto, el mismo día que aceptó volver a la política con una organización electoral distinta a ADN. Quizás la consigna fue: vas conmigo o te pongo encima la justicia. Ya habrá tiempo para enterarse de los detalles.