Quito pasó en 10 años de tener temperaturas máximas de 23° C a unas que superan los 27° C
El Fenómeno de El Niño y el calentamiento sostenido de la ciudad han disparado las temperaturas en la capital. La alteración de los vientos provoca sequías, prolonga las olas de calor y aumenta el riesgo de incendios forestales.

Monitores del Departamento de Pronósticos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología muestra zonas con altas temperaturas de hasta 28° C en Quito, el viernes 11 de septiembre de 2026.
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Robel Revelo / Primicias
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Los efectos del Fenómeno de El Niño ya se sienten en Quito, aunque no con la presencia de más lluvias o un aumento del nivel del mar, sino con la ausencia de lluvias, días más calurosos y un mayor riesgo de incendios forestales.
Vladimir Arriaga, Director de Pronósticos y Alertas del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), explica a PRIMICIAS que si bien en la actualidad en condiciones normales se mantiene un promedio de temperatura máxima de 25° C en Quito, cada vez es más frecuente que los termómetros en la capital lleguen hasta los 28 °C.
Arriaga explica que en 2026, parte de este incremento pronunciado de la temperatura se debe a la época seca regular que hay en la Sierra en agosto y septiembre, pero que en este año está influenciada por el Fenómeno de El Niño ya en progreso, que mantiene en alerta roja a todo el país.
"La temperatura máxima de 25° C en esta época del año es en los últimos años, pero si nos remontamos hace uno 8 o 10 años atrás, la temperatura máxima era de hasta 23 °C", cuenta el experto del INAMHI.

Desde la Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito advierten que la temperatura media anual en los últimos 20 años incrementó en 0,7°, lo que se traduce en vegetación más seca, que pone en peligro la propagación de fuegos en áreas verdes.
Jorge Velasco, especialista de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático de dicha secretaría, detalla que desde 2004 hasta 2024 "se evidencia una tendencia sostenida de calentamiento de la ciudad, pues en ese tiempo la temperatura media anual pasó de los 14° C a los 14,7° C".
En el caso de agosto, que fue el más caluroso de la historia a nivel mundial, la temperatura en Quito fue 1,3 °C más alta que el promedio histórico, según este experto.
Velasco comenta que a ese dato hay que añadir que las olas de calor en la capital se han alargado, pues pasaron de 7,2 días a 7,7 días, con mayor énfasis en el norte y suroeste de Quito.
En la capital se considera que hay una ola de calor cuando por al menos dos días consecutivos las temperaturas superan los 23° C.

Según proyecciones de la Secretaría de Ambiente, para el 2030 habrá olas de calor en el 25% de los días en Quito, y para 2025 ese porcentaje subirá al 30%.
En el Inamhi, Arriaga añade que Pichincha no es la única provincia que vive aumentos pronunciados de temperatura en la Sierra. Imbabura también han registrado máximas de hasta 28° C este año, mientras que en la zona occidental de Loja han alcanzado los 33° C.
"Es bastante alto y es atípico para esta época del año en esa zona", expone el analista del Inamhi.
¿Por qué llueve menos en Quito y cuándo está más fresco?
Arriaga comenta que gran parte de la ausencia de lluvias en la capital ocurre por las alteraciones que produce el fenómeno de El Niño en la circulación de el viento.
Una de las alteraciones que más impacto tiene en Ecuador es las que sufre la circulación de Walker, que es un patrón de movimientos del aire en el Pacífico.
En palabras simples, la circulación está conformada por vientos ascendentes, que generan nubes, y otros descendentes, que generan ambientes secos.
Precisamente en condiciones neutrales esta circulación permite que al interior del territorio americano existan precipitaciones, pero cuando ocurre un fenómeno de El Niño, las lluvias ocurren cerca del bordeo costero del pacífico americano.

"La circulación de Walker, durante el fenómeno de EL Niño, origina que tengamos un mayor crecimiento de nubes cerca del Ecuador. Los vientos convergen, crecen acá y originan las nubes y llueve" en el bordeo costero, explica Arriaga.
Pero por esta misma dinámica, a zonas como la Sierra de Ecuador llegan vientos descendentes que crean climas más secos.
Sin embargo hay otro aspecto que también incide en el clima de Quito, y es la humedad proveniente de la Amazonía.
Por ejemplo, pese a los días de calor intenso en Ecuador desde el miércoles 9 de septiembre, en algunos sectores del sur de Quito hubo lloviznas en la madrugada y más nubes a lo largo del día en la ciudad. Eso ocurrió por humedad de la Amazonía que logró ingresar a la Sierra.
"Es importante conocer la circulación del viento porque, por ejemplo, nosotros esperamos el domingo 13 algunas lluvias ocasionales provenientes por un 'friaje' que se está gestando en el sur de la Amazonía de Perú", cuenta Arriaga.

La principal fuente de lluvias de Quito y la Sierra en general es la proveniente de la Cuenca Amazónica, que se caracteriza por sus niveles de humedad y evaporación. Sin embargo, el fenómeno de El Niño también afecta a la Amazonía, que suele estar más seca en este evento.
Pronósticos probabilísticos multimodales de la Organización Meteorológica Mundial, emitidos en septiembre, con las proyecciones para octubre, noviembre y diciembre, estiman niveles de precipitación muy por debajo de lo normal en la Amazonía.

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