La educación financiera desde la infancia reduce el estrés económico en la adultez, ¿cómo hacerlo desde casa?
Aunque la educación financiera suele asociarse con la adultez y todavía sigue siendo un tema incómodo en muchos hogares, expertos aseguran que la relación con el dinero comienza a construirse desde la infancia, a través de hábitos, ejemplos y conversaciones cotidianas dentro del hogar.

Niña contando dinero con su madre
- Foto
Canva
Autor:
Actualizada:
Compartir:
El estudio “Analysis of demographic variation and childhood correlates of financial well-being across 22 countries”, publicado en 2025 en Nature Human Behaviour, analizó a 202.898 personas en 22 países y encontró que distintas condiciones de infancia, como la situación económica del hogar, el entorno familiar o experiencias tempranas estuvieron asociadas con el bienestar financiero en la adultez, aunque con diferencias entre países.
Para los padres que buscan herramientas de utilidad, estructurar estos conceptos en el hogar funciona como una estrategia de planificación financiera familiar. A continuación, se presenta una guía paso a paso para implementar este aprendizaje desde casa:
1. Gestionar el “aprendizaje por observación”
Kenneth Ávalos, psicólogo clínico de la Fundación Entre Ángeles (FUNEAN) , explica a GESTIÓN que la relación con el dinero empieza a construirse indirectamente desde edades tempranas. “Observamos esta forma de intercambio económico de nuestros cuidadores para obtener alimentación, ropa u objetos. Comenzamos a asociar que con dinero se consiguen cosas”, explica.
No siempre hace falta que alguien se siente a explicar conceptos financieros. Muchas veces, los niños aprenden mirando. Escuchar conversaciones sobre precios, notar cómo los padres comparan productos o escuchar frases como “esto es más rentable” también empieza a construir ideas sobre el consumo, el ahorro y el valor de las cosas.
Ávalos advierte que incluso el silencio enseña. Cuando el dinero se vuelve un tema tabú o solo aparece asociado a discusiones familiares, los niños pueden desarrollar emociones negativas alrededor de él. “Los niños escuchan peleas por dinero o frases como ‘no hay plata’ sin explicación y eso puede generar frustración, ansiedad o relaciones poco sanas con el consumo”, señala.
2. Construir hábitos financieros antes del primer sueldo
Bertha Romero, especialista en finanzas personales de Finanzas ON, en entrevista con GESTIÓN considera que muchos comportamientos financieros de la adultez encuentran parte de su origen en la niñez. “Mucho de lo que somos de grandes es reflejo de lo que vimos, aprendimos y experimentamos cuando éramos niños”, afirma. Por ello, sostiene que la educación financiera no debería empezar únicamente cuando un adolescente recibe dinero, sino antes, mediante hábitos cotidianos.
El ahorro, por ejemplo, puede enseñarse incluso sin hablar directamente de dinero. “Antes de introducir dinero se puede enseñar ahorro de recursos: cuidar el agua, valorar las cosas que tenemos, evitar desperdicios. Son hábitos que después se trasladan al manejo del dinero”, señala.
También recomienda involucrar a niños en decisiones sencillas del hogar: participar en compras, diferenciar necesidades de deseos, hablar de metas familiares o enseñar planificación. “Si desde pequeños entendemos que no todo se compra porque sí, sino que hay prioridades y objetivos, eso se convierte en un hábito”, añade.
3. La paciencia como herramienta económica
La paciencia y la tolerancia a la frustración también pueden convertirse en herramientas económicas dentro de la organización del hogar. Esperar para comprar algo, ahorrar para una meta o aceptar límites forman parte de habilidades emocionales que después influyen directamente en los hábitos de consumo.
Ávalos explica que enseñar una frustración saludable ayuda al autocontrol y reduce la toma de decisiones impulsivas en el futuro. “Cuando un niño entiende que hoy no puede tener algo, pero quizá sí más adelante, aprende regulación emocional y capacidad de espera”, afirma.
Romero coincide en que esta habilidad es clave para la resiliencia financiera, pues ayuda a enfrentar mejor escenarios económicos complejos. “Las dificultades económicas siempre pueden aparecer, pero tener buenos hábitos ayuda a saber cómo actuar frente a esos momentos y que no se conviertan en algo permanente”, sostiene.
4. ¿Mesada sí o no?
Para Romero, entregar una mesada o mensualidad no es necesariamente un error, pero la diferencia estratégica radica en cómo se introduce al menor. “Dar dinero puede ser positivo, pero el niño también debe entender que el dinero tiene un esfuerzo detrás”, señala.
Al momento de asignar una mesada desde casa, se aconseja seguir tres pautas de organización en lugar de otorgar el dinero para consumo libre:
- Guardar una parte: introducir el concepto de reserva o ahorro básico.
- Gastar otra parte: permitir que experimente la toma de decisiones con un presupuesto limitado.
- Establecer metas pequeñas: incentivar la planificación de compras a mediano plazo.
- La intención principal no es controlar de forma rígida el consumo, sino aprovechar la experiencia práctica para enseñar criterio financiero en un entorno seguro.
5. ¿Cómo empezar desde casa?
La educación financiera temprana no requiere ingresos altos ni conocimientos especializados. Según Romero y Ávalos, pequeños cambios cotidianos pueden convertirse en aprendizajes duraderos:
Explicar decisiones de gasto: sustituir respuestas cerradas por explicaciones claras en lugar de responder únicamente “no alcanza”.
Enseñar la diferencia: practicar constantemente la distinción entre lo que son necesidades frente a lo que son deseos.
Involucrar en la práctica: permitir la participación de los niños en compras simples del hogar, analizando opciones de consumo.
Introducir metas de ahorro: establecer dinámicas de ahorro orientadas al cumplimiento de pequeñas metas.
Fomentar la espera: enseñar paciencia y autocontrol frente a los impulsos de consumo inmediato.
Eliminar barreras: hablar de las finanzas y la administración del hogar con naturalidad, sin convertirlo en un tema tabú.
La educación financiera desde casa es un ejercicio que da la oportunidad de entregar a los hijos un mapa claro para navegar las complejidades del mercado, demostrando que una relación sana con el dinero es el primer paso hacia una adultez libre de ansiedad económica, concluye Romero.
(*) Periodista Gestión Digital.
Compartir:
