Alianzas locales, lavado de activos y emisarios caídos: la red de la mafia albanesa en Ecuador al descubierto
Los operativos Bremen y Costa coronan dos años de investigaciones que revelan los patrones de la mafia albanesa en Ecuador. Las autoridades desnudaron un millonario esquema de lavado liderado por emisarios europeos y sostenido por alianzas con bandas locales.

Detenidos por tener supuestos nexos con la mafia albanesa llegan a Guayaquil el 3 de marzo de 2026.
- Foto
Primicias
Autor:
Actualizada:
Compartir:
La madrugada del 12 de marzo de 2026, la Operación Bremen constituyó un nuevo golpe a la estructura de la mafia albanesa en Ecuador. El operativo dejó 26 detenidos vinculados a Los Lagartos y al grupo criminal transnacional de origen balcánico.
Según las autoridades ecuatorianas, este golpe, que desarticuló una red que camuflaba droga en banano y concentrado de oro para enviarla hacia Europa y Canadá, se sumó a la Operación Costa, ejecutada hace una semana.
En esta última intervención, 16 ecuatorianos fueron capturados por infiltrar cocaína en alianza con Los Lobos, lo que develó un complejo entramado empresarial que incluso salpicó a un exasambleísta socialcristiano.
Ambos operativos marcan la más reciente actualización de la estrategia estatal ecuatoriana contra la mafia albanesa. En los últimos dos años, las investigaciones y despliegues policiales locales e internacionales han ido desnudando la masiva y sigilosa operación de las mafias balcánicas en el país.
Al menos 17 años de operación albanesa en Ecuador
La historia de esta estructura criminal en el territorio nacional se empezó a tejer alrededor de 2009, cuando diversos emisarios europeos arribaron atraídos por el escaso control estatal en las fronteras y una economía dolarizada ideal para sus negocios ilícitos.
Según las pesquisas, su forma de operar inicial se basó en infiltrarse en la economía local bajo el perfil de empresarios exitosos y trayendo consigo fuertes sumas de dinero en efectivo para comprar cocaína a bajo precio directamente desde Colombia y Perú.
Lejos de buscar un control territorial violento, aplicaron el pragmatismo dictado por sus raíces en el Kanun, un antiguo código tribal albanés, y se estableció una política de no confrontación. Además, se subcontrató la seguridad y la logística del transporte de la droga a agrupaciones criminales locales.
Para consolidar su dominio y lealtad, la mafia albanesa forjó vínculos estrechos, llegando a apadrinar a los hijos de los cabecillas armados y operando de la mano de las organizaciones más peligrosas de Ecuador, específicamente con Los Choneros, Los Lobos, Los Tiguerones, la Mafia-18 y Los Lagartos.
En este esquema, la mafia balcánica, incluso, introdujo y potenció la figura de los intermediarios, unos operadores logísticos y financieros encargados de conectar a los compradores transnacionales con los grupos locales y así corromper a funcionarios públicos, aduaneros, policías y militares en los puertos para asegurar el paso de la droga.

Rutas transatlánticas de exportación
Para traficar las sustancias ilícitas, la red criminal albanesa -según los resultados de los operativos- coordina el transporte terrestre de la droga desde las zonas de acopio hasta infiltrarla en las principales terminales portuarias. Opera fuertemente desde Guayaquil, Posorja y Puerto Bolívar en El Oro.
Una vez en altamar, los buques zarpan cargados hacia varios destinos que incluyen los puertos de Amberes en Bélgica; Róterdam en Países Bajos; Algeciras, Valencia y Vigo en España, y terminales en Alemania, Rusia, Italia, Rumanía, Albania, Canadá, Nueva Zelanda, Turquía y Libia.
Los mecanismos de contaminación de contenedores revelan una logística sumamente sofisticada. Se destaca la modalidad conocida como "gancho ciego", donde la droga se introduce en maletas o bultos ubicados justo detrás de las puertas del contenedor de manera clandestina, para ser retirada velozmente en el puerto de destino por trabajadores portuarios sobornados.
Otra técnica es la llamada "estructura" o doble fondo, en la cual se construyen paredes, techos o pisos falsos a la medida, e incluso se ocultan los paquetes ilícitos en los paneles de refrigeración interna de los propios contenedores.
Finalmente, emplean la técnica del "rip off" o contaminación en alta mar, donde lanchas rápidas abordan los buques mercantes cuando estos ya han salido del puerto o se encuentran en zona de cuarentena. La droga se sube al barco con la complicidad de tripulantes corruptos a los que la red llega a pagar millones de dólares por sus servicios.
En todos estos casos, la cocaína viaja camuflada dentro de cargas lícitas de exportación, escondida hábilmente entre cajas de banano, latas de atún envasado, sacos de fertilizantes orgánicos y hasta en cargamentos de concentrado de oro.

Lavado de activos y las empresas fachada
Además, las investigaciones han revelado que, para justificar el origen de sus inmensas fortunas producto del narcotráfico, los capos balcánicos recurren a dinámicas de lavado de dinero que abarcan la simulación de millonarias operaciones comerciales internacionales, la adquisición de criptoactivos y el registro en notarías de contratos ficticios con productores bananeros locales que jamás se registraron oficialmente.
Con el capital blanqueado en el sistema financiero, estas redes adquieren bienes raíces de lujo, yates, centros comerciales y deportivos en Europa, e invierten agresivamente en vehículos de alta gama pagados totalmente en efectivo, como blindados Porsche Cayenne, camionetas Jeep Gladiator, deportivos Chevrolet Corvette y BMW.

Todo este andamiaje financiero se sostiene en la creación y compra estratégica de un vasto imperio de empresas fachada constituidas en Ecuador, vinculadas al sector bananero, cárnico, inmobiliario y de seguridad privada.
Entre las principales compañías utilizadas para simular legalidad, cuyas cuentas registraron acreditaciones por decenas de millones de dólares, se encuentran Agricomtrade, Sentilver, Damascosweet, Cresmark, Neoglobal, Carniproduccion, Holtexsa e Ingrenier.
A estas se suman otras entidades corporativas expuestas por las recientes investigaciones, como Exportadora Bananera Independiente (Exporban), Marthita Bananas Inc (Mabainc), Fruta Rica (Frutaric), Monfagro, Dorgelo, Dedapasa, Industrial Ideal, Servi Seguridad Servi Seg, Vivo Pro Vobis y Boncamarao.
El destino de los emisarios: entre capturas y asesinatos
La llegada a Ecuador de delegados del crimen organizado europeo ha dejado un prolongado reguero de detenciones de alto perfil y crímenes mortales por deslealtades internas y ajustes de cuentas.
Entre los capturados resalta enormemente la figura de Dritan Gjika, líder de la red desmantelada en el caso Pampa y supuesto socio del asesinado empresario Rubén Cherres. Gjika fue localizado y arrestado en mayo de 2025 en Abu Dabi. Hoy se tramita su extradición.
Otro emisario es Dritan Rexhepi, conocido como el zar de la cocaína y experto en fugas, quien lideró por años la red desde las cárceles de Latacunga y Guayaquil, escapó de su arresto domiciliario con argucias legales en 2021 y finalmente fue capturado en Turquía para ser extraditado a Albania a inicios de 2025.
Asimismo, la justicia alcanzó al ciudadano serbio Jezdimir Srdan, cerebro de la estructura juzgada en el caso Euro 2024, condenado por mover más de 10 toneladas de droga y recordado por amenazar gestualmente a los jueces que lo sentenciaron antes de prepararse su inminente extradición a Austria.
A ellos se agregan criminales camuflados como Pánfilo C., alias 'El Italiano', un supuesto empresario que fingió su propio secuestro en 2023 y fue apresado sorpresivamente en Samborondón con casi medio millón de dólares falsos en 2025.
- El origen de la mafia albanesa: Del mercado negro en el régimen comunista a la expansión capitalista
También el colombiano Samir Rosales, alias 'El Químico', quien actuaba como enlace del cartel de los Balcanes y viajaba a Europa para extraer cocaína escondida en fertilizantes; y el albanés Perparim Billa, alias 'Rimi', un antiguo contrabandista de cigarrillos procesado por el FBI en Estados Unidos que se instaló silenciosamente en Quito con un negocio frutícola.
No obstante, el saldo de esta invasión criminal también es negativo para este grupo delincuencial, ya que varios emisarios nunca llegaron a los tribunales, como el albanés Adriatik Tresa, quien fue acribillado en su domicilio en Guayaquil por sicarios disfrazados de policías en 2020, o el croata Milan Milovać, asesinado en la misma ciudad tras haber traicionado las órdenes de sus superiores serbios y montenegrinos.
Compartir: