Consulados móviles en España: otra vía ante alta demanda por certificado de vulnerabilidad para la regularización
La demanda de servicio consular por el proceso de regularización en España es masiva. Los migrantes ecuatorianos buscan el documento que es clave en este proceso para un fuerte sector de los que buscan este beneficio: el certificado de vulnerabilidad. El consulado móvil tiene previsto visitar Toledo, Zaragoza, Cuenca y Asturias.

El consulado móvil, como este que se realizó en Parla, en las afueras de Madrid, tiene gran demanda de pedidos de certificados de vulnerabilidad, documento con el que migrantes ecuatorianos buscan regularizarse en España.
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Soraya Constante
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Daniela Gallo no cruzó el Atlántico con la idea de quedarse en España. Su plan era otro, más ordenado y más académico. Esta joven de 28 años es ingeniera en biotecnología ambiental, pero su historia —como la de tantos migrantes— se desvía entre visados temporales, oportunidades precarias y una regularización que todavía no llega.
Su vía de entrada a Europa fue Malta, donde pasó cinco meses estudiando inglés. “Sí, es muy bueno y Malta es un país muy hermoso”, recuerda. Allí, como muchos latinoamericanos, combinó estudios y trabajo: “Fui primero a estudiar inglés en Malta y luego vine para España”. Pero la estabilidad a largo plazo en la isla resulta limitada. “El obtener una residencia o una nacionalidad es muy complicado en Malta”, explica.
El salto a España es legal, bajo el paraguas del espacio Schengen. “El visado que nos otorgan en Malta es un visado de Schengen, entonces no hay problema”. Pero quedarse implica entrar en la zona gris de la irregularidad. “Al inicio fue muy complicado”, reconoce. “Luego ya poco a poco se van presentando las oportunidades”.
Hoy trabaja en hostelería, aunque sin derechos plenos. “No tengo los mismos beneficios que alguien que tiene papeles, pero sí se puede trabajar”, dice. En Ecuador, añade, tampoco encontró oportunidades en su campo.
“Me gradué (en Ecuador) y estaba tratando de conseguir un trabajo y la verdad es que no se consiguió”.
Daniela Gallo, ingeniería en biotecnología ambiental que hoy busca la regularización en España
Pero si el trabajo informal marca el presente, la burocracia define el futuro.
Consulado móvil abarrotado para Certificado de Vulnerabilidad
El pasado sábado, Daniela fue una de las casi 200 personas que acudieron a un consulado móvil de Ecuador instalado en Parla, un municipio situado a unos 20 kilómetros al sur de Madrid. El despliegue de estas oficinas itinerantes busca acercar los servicios consulares a quienes viven fuera de la capital y reducir desplazamientos que, en muchos casos, superan la hora de trayecto en transporte público.
En teoría, una solución. En la práctica, insuficiente.
Daniela llega hasta allí con un objetivo claro: conseguir el certificado de vulnerabilidad, un documento clave para iniciar su regularización. “Está siendo difícil ahorita conseguir el certificado de vulnerabilidad”, explica. A pesar de tener trabajo, no cuenta con un contrato formal que le permita acceder a otras vías legales. Sin ese certificado, su proceso queda bloqueado.
La demanda desborda la capacidad de respuesta. “Hay mucha gente atrás del certificado”, resume. Esta vez no alcanza. Sale sin el documento que necesita para avanzar.
Consulado de Madrid, centro de impresión de cédulas y pasaportes para 37 destinos en el mundo
La cónsul de Ecuador en Madrid, Justina Zambrano, confirma la presión que enfrenta el sistema. “Para este consulado móvil se han registrado alrededor de 187 personas, el más demandado ha sido justamente el certificado de vulnerabilidad”, señala. La jornada cuenta además con el apoyo de la Asociación Rumiñahui para facilitar estos trámites.

Zambrano defiende el esfuerzo institucional: “Somos el centro de impresión de cédulas y pasaportes para 37 destinos de Europa, África y Oceanía”. Y subraya el objetivo de estos operativos: “Estamos también ajustando nuestros servicios para acompañarles a los ecuatorianos en este proceso (de regularización)”.
El consulado móvil seguirá recorriendo ciudades como Toledo, Zaragoza, Cuenca o Asturias, acompañado de talleres informativos. “El 7 de mayo habrá un taller para indicarles cómo va a avanzar su proceso”, añade.
Pero mientras la administración se desplaza, las necesidades corren más rápido.
En Parla no solo se concentran quienes buscan regularizarse. También quienes, tras años en España, siguen dependiendo de trámites consulares básicos. Es el caso de Sandra Ramos, de 40 años. Llega para gestionar un poder, uno de los servicios más demandados entre la población ecuatoriana ya asentada. “Quería hacer un poder pero me acabo de dar cuenta que tengo el pasaporte caducado y ahora tengo que sacar uno nuevo”, cuenta.
Lleva más de dos décadas en España y se regularizó en la gran campaña de 2005. Vive en Parla y su objetivo ahora es retomar estudios de corte y confección, para lo que necesita que un familiar en Ecuador gestione documentación académica.
Su caso revela otra capa del problema: migrantes ya asentados —muchos de ellos nacionalizados— que no advierten que sus documentos ecuatorianos han caducado hasta que necesitan realizar un trámite.
Entre Daniela y Sandra hay casi veinte años de diferencia migratoria, pero un mismo obstáculo: la burocracia como frontera constante.
Una intenta entrar en el sistema; la otra, mantenerse dentro.
Daniela, por ahora, sigue fuera. No consigue el certificado que fue a buscar, el mismo que necesita porque, aunque trabaja, no tiene un contrato que le permita regularizarse. “Esperemos que pueda conseguir rápido el certificado y ya”, dice.
Su historia, como tantas otras, queda en suspenso.
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