Día Mundial del Paciente Trasplantado: dos ecuatorianas cuentan cómo se vive tras un trasplante
Un trasplante de riñón y otro de córnea cambiaron las vidas de Gabriela Álvaro y Sabine Balseca, quienes hablan sobre la importancia de la donación de órganos en Ecuador.

Gabriela Álvaro y Sabine Balseca, dos pacientes que han recibido trasplantes en Ecuador, 3 de junio de 2026.
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PRIMICIAS
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El 6 de junio de cada año se conmemora el Día Mundial del Paciente Trasplantado, fecha que fue establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para concienciar sobre la importancia de donar órganos y tejidos a pacientes que lo necesitan.
Dos mujeres que tuvieron suerte y consiguieron un donante son Gabriela Álvaro y Sabine Balseca, quienes cuentan a PRIMICIAS cómo transcurre la vida de un paciente trasplantado luego de la operación.
Ellas relatan que pese a que sus cirugías fueron exitosas, aún persiste el temor de que exista un rechazo del tejido a futuro, y necesiten otro órgano.
En Ecuador, la Ley Orgánica de Donación y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células determina que todo ciudadano mayor de 18 años puede ser donante.
La decisión de mantener o no la voluntad de donar se hace a través del Registro Civil al momento de obtener la cédula de identidad.
Según el Sistema Nacional Informático de Donación y Trasplantes (SINIDOT), durante el periodo del 1 de enero de 2024 al 31 de mayo de 2026 se han realizado 1.793 de órganos, tejidos y células:
- Trasplante renal con donante vivo: 38
- Trasplante renal con donante cadavérico: 277
- Trasplante hepático con donante cadavérico: 37
- Trasplante pulmonar con donante cadavérico: 2
- Trasplante cadíaco: 32
- Trasplante corneal: 1.137
- Progenitores hematopoyéticos: 1.793
Pese al éxito en las operaciones de trasplantes, aún hay en Ecuador más de 2.400 pacientes en la Lista de Espera Única Nacional (LEUN) de órganos, lo que demuestra que conseguir un donante aún es un desafío.
Hallar un donante, la mejor noticia para Gabriela Álvaro
Gabriela Álvaro es paciente renal desde hace 10 años y recuerda cada paso que dio para llegar a tener un trasplante de riñón.
Álvaro inició como paciente del Ministerio de Salud en el Hospital Eugenio Espejo en Quito, pues estuvo aproximadamente dos años en la lista de espera en conjunto con diferentes cirugías para que el trasplante sea un éxito.
"Yo recibí el trasplante el 3 de diciembre de 2018", dice a PRIMICIAS. Álvaro lo recuerda como si fue ayer cuando la llamaron a ella, junto a otra paciente, para ver quién era más compatible con el órgano.

Álvaro relata que llegó al hospital a las 04:00 para que le puedan realizar los exámenes pertinentes y que, lastimosamente, la otra paciente "no llegó a tiempo".
Ella recuerda que sus padres, que viven en la Costa, le estaban visitando y pudieron ir lo más pronto posible. Describió el momento en el que le dieron la noticia como si fue elegida para "estar en un certamen de belleza".
"Mis resultados ya estaban y un riñón no puede estar fuera del cuerpo de la persona durante tanto tiempo, porque se corre el riesgo de que el órgano se pierda", agrega la paciente.
La operación fue un éxito, pues Álvaro no sintió dolor en ningún momento. Fueron tres días en los que la joven estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y estuvo aislada durante dos meses.
" Un paciente renal debe tomar inmunosupresores de por vida, que son relativamente caros, aquí en el país son muy costosos y en ocasiones no se encuentran. Gracias a Dios, a mí no me faltó", añade la joven.
Perder el trasplante y volver a la lista de espera
Gabriela Álvaro, nacida en Manta vivió bien y se "sentía bien no depender de una máquina para vivir, poder tomar agua, salir y no estar pendiente de ir a la clínica de diálisis", hasta que en 2021 perdió el riñón.
Una vez realizados los exámenes, dijo que sabía que el porcentaje de compatibilidad que ella tenía con el riñón no era tan alto y tenía una fecha límite.
"Un riñón trasplantado no dura toda la vida (...) impecablemente puede llegar a durar hasta 30 años con los medicamentos adecuados, con la alimentación adecuada".
Gabriela Álvaro
Reconoce que no estaba preparada para perder el órgano "tan pronto", pero "sabía que iba a pasar y que tendría que acceder a un segundo trasplante".
"Ahora estoy aproximadamente tres años en lista de espera en el Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), pero, en este momento estoy inactiva porque el hospital no cuenta con un reactivo", agrega.
Actualmente, Gabriela Álvaro tiene una vida "sacrificada", y se somete a diálisis tres días a la semana desde las 04:00 hasta las 09:00.
"Yo sé que en algún momento mi oportunidad para tener nuevamente otro riñón va a llegar y que voy a cuidar muchísimo este órgano".
Gabriela Álvaro
Una fístula en su brazo izquierdo la acompaña desde diciembre de 2021 y eso permite que la vena se engrose para que la aguja pueda ingresar durante las diálisis.
Para Álvaro acceder a un trasplante en el sector privado en Ecuador es muy costoso. Según la paciente renal, una cirugía con donante vivo puede costar aproximadamente USD 35.000.
El primer trasplante que recibió fue de un donante cadavérico y actualmente ella necesita de alguien vivo. "Tendrían que hacerle exámenes a mis padres o a mi hermana, y eso también conlleva otro tipo de gasto", resalta.
"Es una bendición", dice Sabine Balseca
Sabine Balseca es asistente de comunicaciones del equipo de fútbol Independiente del Valle, y cuenta a PRIMICIAS que cuando era una niña recibió un trasplante de córnea.
La noticia de que Balseca necesitaba el trasplante llegó a su familia cuando ella tenía 12 años ya que tenía fallas en su visión.
"Yo pensé que era de cierta forma normal no ver con un ojo, porque con el otro veía perfecto. Entonces, casi no sentía la ausencia".
Sabine Balseca

Los médicos le dijeron que la enfermedad que tenía era queratocono. Según Mayo Clinic esta afección del ojo se produce cuando la parte "transparente y en forma de cúpula del ojo, llamada córnea, se hace más fina y pronunciada, y sobresale en forma de cono".
Balseca recuerda que llegar a tener el trasplante no fue un proceso fácil, pues la fila era "interminable" en el Ministerio de Salud.
Su familia acudió a un banco de córneas, donde el trámite fue más agilizado y en aproximadamente ocho meses tuvo el llamado que muchos esperan.
A pesar de la buena noticia, en ese entonces "recuerdo no haber reaccionado bien porque yo estaba compitiendo, estaba bailando, que era lo que a mí me gustaba hacer" y de manera obligatoria iba a tener una pausa.
"Ahora sé que es una alegría enorme y una bendición que te coincidan muchas cosas".
Sabine Balseca
La donación de córnea para Balseca debía ser de alguien de su misma edad, pues el "color ya no importaba".
Balseca señala que su donador fue un niño o niña que falleció, y que el único dato que tiene es que era de alguien de Estados Unidos.
Actualmente, el mayor miedo de Balseca es que su cuerpo rechace la córnea donada. Cuando fue intervenida, los médicos le dijeron que iba a tener 30 años para que el tejido se acople totalmente.
La paciente de trasplante de córnea está próxima a cumplir 25 años, y aún debe realizarse chequeos médicos cada seis meses para cuidar su córnea, pues siente comezón y no puede tocarse el ojo.
También debe tener cuidado en el trabajo, puesto que un balonazo podría hacerle perder el órgano trasplantado.
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