Padres de cinco niños con atrofia muscular espinal dicen que recibieron medicamento sin registro sanitario y claman por la dosis original que supera los USD 80.000
Padres de cinco menores con atrofia muscular espinal hablan de retrocesos en la salud de sus hijos tras recibir un medicamento que no habría tenido registro sanitario y dicen que hasta ahora no acceden al fármaco que necesitan, pese a que, según el Ministerio, existe disponibilidad de las dosis.

Madre de un paciente con atrofia muscular espinal (AME) en los exteriores del hospital Baca Ortiz, en el centro norte de Quito, 8 de mayo de 2026.
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Marian, madre de Isaac Pacho, sostiene una foto de su hijo de seis años el 8 de mayo de 2026, mientras espera que lo atiendan en el Hospital Baca Ortiz de Quito. Al observar la imagen, su voz se quiebra. Recuerda el dolor de las piernas que su hijo comenzó a sentir desde enero de 2026, cuando le administraron una medicina para frenar el avance de la Atrofia Muscular Espinal (AME) que padece, pero que, según dice, no habría tenido registro sanitario.
Una sentencia de la Corte Constitucional del 25 de noviembre de 2020 obliga al Ministerio de Salud a garantizar el suministro de Nusinersen, un costoso medicamento para el tratamiento de Isaac y otros cuatro niños que padecen esta enfermedad, que afecta a uno de cada 6.000 a 10.000 nacidos vivos en el mundo. Cada dosis cuesta unos 80.000 dólares.
Sin ese fallo, costear el tratamiento sería imposible para estas familias. Por eso, Marian, que es de Quevedo, viajaba cada cuatro meses para que Isaac reciba el medicamento en el Hospital Francisco de Icaza Bustamante de Guayaquil.
Pero los padres comenzaron a ver cambios en sus hijos a partir de la dosis de enero. Por ejemplo, a Isaac le apareció un dolor intenso de piernas y se complicó su movilidad.
Tras varias insistencias de los padres ante el Ministerio de Salud, los niños fueron derivados al Hospital de Niños Baca Ortiz en Quito para que les realicen exámenes que determinen su estado de salud actual, pero tres niños no pudieron viajar, por su condición; de hecho, uno de ellos depende de un ventilador mecánico. De ahí que a ellos se les ofreció hacer valoraciones telemáticas. Solo pudieron viajar dos niños, Isabel e Isaac.
Pero en el Hospital Baca Ortiz solo les abrieron una historia clínica y, luego, les enviaron a casa, con el ofrecimiento de programar los análisis para otra fecha.
¿Qué pasó con el medicamento comprado?
El Hospital Icaza Bustamante adjudicó el 9 de diciembre de 2025 un contrato por USD 576.100 para la compra de siete ampollas del medicamento Nusinersen, a un costo de USD 82.300 cada una. Así se refleja en los registros del Sistema Oficial de Contratación Pública (Sercop) y en el contrato PE-HFIB-2024-004.
Carlos Bravo, abogado de los familiares de los pacientes, dice que la empresa adjudicataria no compró el medicamento al fabricante mundial (Biogen) ni a sus distribuidores autorizados, sino que hizo una triangulación con una empresa china.
Según el abogado, el lote de medicinas no contaba con el Registro Sanitario emitido por la Agencia Nacional de Regulación y Control Sanitario (Arcsa), sus etiquetas estaban en idioma chino, carecía de número de lote verificable y de fecha de expiración y no se garantizó la estricta cadena de frío (de 2°C a 8°C) necesaria para que este fármaco no se altere.
La alerta sobre la recepción irregular de este medicamento en el Hospital Icaza Bustamante también la hizo Ambar Valencia, quien trabajaba en la Farmacia de esa casa de salud.
Pero en un video publicado en sus redes sociales, Valencia dijo que, por emitir esa alerta, fue despedida el 6 de mayo de 2026, pese a tener nombramiento definitivo y haber prestado casi 10 años de trabajo en ese hospital.
“Se ha tomado nuestro proceder como una amenaza a la gestión, cuando en realidad ha sido querer ayudar a los pacientes”, dijo la especialista.
“Mi nombramiento es definitivo, soy ganadora de concurso desde el 1 de febrero de 2017, por lo cual no procede un despido de esta manera”, añadió.
El clamor de los padres y la situación actual de los cinco niños
La principal preocupación de Edwin Solano, padre de Isabel, que tiene seis años, es acceder a una medicación que reúna las condiciones necesarias. Denuncia que el Hospital Icaza Bustamante en Guayaquil los contactó para notificarles la cita para la próxima dosis, pero usando la misma medicina que se encuentra en investigación.
"Parece una burla que dentro del Ministerio no se comunique ni se disponga la prohibición de uso de una medicina que violó la cadena de frío y pone en riesgo la vida de nuestros hijos".
Edwin Solano, padre de niña con AME.
El Ministerio de Salud Pública emitió una alerta sobre los problemas denunciados por los padres de los niños a la Arcsa recién el 13 de febrero de 2026. Y, el 24 de abril de 2026, la Cartera de Estado formalizó una denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado por las presuntas irregularidades y el incumplimiento en la entrega del certificado de distribuidor autorizado.
PRIMICIAS consultó al Ministerio de Salud sobre un plan de emergencia para dotar de la medicación a los pacientes que deben recibir la dosis este mes. La respuesta de esa Cartera fue que "existe la disponibilidad técnica y administrativa para la correcta administración del medicamento".
Sin embargo, no respondieron la cantidad de stock con la que cuentan. Informaron que "El Hospital realizó la adquisición de siete unidades del medicamento Nusinersen, conforme a los procedimientos establecidos para medicamentos de alto costo y enfermedades catastróficas".
Suministro del medicamento se hace por la médula espinal
Marian Carcelén, madre de Isaac explica que los niños ingresan al hospital un día antes de la aplicación. Les realizan exámenes y al día siguiente entran a un quirófano. "A ellos les anestesian y reciben el medicamento por la espaldita, por ahí les ponen en la médula", relata.
La atrofia muscular espinal (AME) es una enfermedad genética neurodegenerativa. Provoca pérdida de funciones motoras como caminar, tragar o respirar en varios casos. Es considerada una enfermedad rara y la causa genética más frecuente de mortalidad infantil.
En Ecuador existe un Registro de Enfermedades Raras, sin embargo, no permite consultar la cantidad de pacientes registrados. Félix Galarza, presidente de la Federación Ecuatoriana de Enfermedades Raras o Poco Frecuentes dice que su organización engloba unos 2.500 pacientes y estiman un universo de 7.000 personas con enfermedades raras, pero que el registro no ha cumplido con su cometido que es identificar a las personas que padecen esta enfermedad para darles tratamiento.
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