La otra mudanza migrante: Pensilvania, el nuevo destino de los ecuatorianos que dejan Nueva York por miedo y por dinero
Familias migrantes empiezan a mudarse hacia Pensilvania para pagar menos renta, escapar de la presión económica y alejarse del temor a las redadas en Nueva York y Nueva Jersey.

Cajas, muebles y bolsas acumuladas ocupan parte del departamento donde Elena vivió años con su familia en Queens. En junio dejarán Nueva York para empezar una nueva etapa en Allentown, Pensilvania.
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Selene Cevallos
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NUEVA YORK. Elena empezó a guardar cosas en cajas antes de que terminara el año escolar de sus hijas. En el departamento de Queens ya hay fundas negras llenas de ropa, juguetes separados y muebles que probablemente dejarán botados porque moverlos cuesta demasiado. En tres semanas, cuando las niñas salgan de clases, ella y su esposo cargarán un camión de mudanza y manejarán hasta Allentown, Pennsylvania. Después de años viviendo en Nueva York, decidieron irse.
La decisión venía rondando desde hace tiempo. Compartían un departamento de tres habitaciones con otra mujer ecuatoriana. Elena y su familia ocupaban dos cuartos: uno para ella y su esposo, otro para sus hijas, de cuatro y seis años. “Pagábamos USD 2.300 mensuales y aun así apenas lográbamos completar los gastos”. Él trabajaba en un supermercado y ella atendía clientes en una tienda. Vivían sin carro porque en Queens todo quedaba cerca: la escuela, el subway, el trabajo y las tiendas latinas.
Pero el miedo terminó acelerando la mudanza. Elena cuenta que sus hijas empezaron a escuchar conversaciones sobre ICE y redadas. En la escuela, otros niños hablaban del tema. En el vecindario también. “Las niñas comenzaron a asustarse. Nosotros, realmente, ya veníamos pensando en salir de Nueva York por el costo de vida, pero la presión migratoria terminó convirtiéndose en el punto final".
El contacto apareció a través de otro ecuatoriano que ya vive en Allentown. Les habló de trabajos disponibles en una empresa manejada por un inmigrante de India que contrata latinos y paga alrededor de USD 17 por hora. Les explicó que hay jornadas completas, trabajo constante y rentas más bajas. También les advirtió algo importante: allá necesitan carro porque no existe el mismo sistema de transporte que en Nueva York.

Vivir solos en una casa, por primera vez
La nueva casa les costará USD 2.100 al mes. Por ese valor tendrán tres habitaciones, dos baños y un pequeño jardín. Por primera vez vivirán solos, sin compartir espacios con otras personas. El cambio también implica otros gastos. Solo entre el alquiler del servicio de mudanza, depósitos y preparativos ya han gastado cerca de USD 5.000. Todavía les falta resolver la compra del automóvil.
“Nunca pensé que saldría de Nueva York”. Llegó primero ella desde Loja hace ocho años. Seis meses después viajó su esposo y más tarde nacieron sus hijas en Estados Unidos. Queens se convirtió en el centro de toda su vida adulta. Por eso todavía intenta imaginar cómo será vivir en una ciudad más pequeña. “Aquí todo se mueve rápido”, dice. Sabe que eso será lo que más sentirá cuando se vaya.
Allentown y otras ciudades del Lehigh Valley empezaron a recibir más familias latinas en los últimos años. Pensilvania concentra cerca de 28.600 ecuatorianos, según datos del Censo de Estados Unidos. Nueva York sigue siendo el principal núcleo migrante ecuatoriano del país, con más de 320.000 personas censadas.

La presencia ecuatoriana en la zona también se nota en restaurantes, tiendas, panaderías y eventos comunitarios. La Cancillería ecuatoriana incluso habilitó puntos de votación en Pensilvania durante procesos electorales recientes debido al crecimiento de migrantes en esa región.
Una redada del ICE, el desencadenante para dejar Nueva York
Guillermo, otro ecuatoriano que se mudó desde Queens el año pasado, dice que el cambio terminó siendo más fácil de lo que imaginaba. Llegó a Pensilvania en noviembre, después de una redada en su lugar de trabajo. Recuerda que varios trabajadores salieron corriendo a esconderse entre camiones y bodegas. Nadie fue detenido ese día, pero él decidió irse semanas después.
“La redada terminó acelerando una idea que ya venía dándome vueltas desde hacía meses”. Sentía que en Nueva York todo se iba demasiado rápido entre renta, comida y gastos básicos. Tiene permiso de trabajo mientras espera una resolución de asilo político y consiguió empleo en un supermercado apenas llegó. Primero durmió durante casi un mes en el sofá de unos amigos. Ahora alquila una habitación pequeña por USD 700 dólares mensuales, con electricidad, calefacción y aire acondicionado incluidos. En Queens pagaba cerca de USD 950 por un cuarto más pequeño.
También empezó a notar diferencias en gastos cotidianos. Calcula que cuando vivía en Nueva York gastaba alrededor de USD 700 dólares mensuales en supermercado para una sola persona. Ahora gasta cerca de USD 550.
“No extraño Nueva York tanto como pensé… Además, sigo encontrando restaurantes ecuatorianos, supermercados latinos y gente hablando español en las calles”. El ritmo es distinto y las distancias son más largas, pero siente menos presión económica.
Por ahora, Elena sigue empacando mientras sus hijas terminan las últimas semanas de clases. La fecha de salida ya está definida. El 15 de junio deben entregar el departamento en Queens. Después manejarán hacia Pensilvania con todas las cosas que puedan llevar. El resto quedará atrás, junto con una ciudad que durante años pensaron que nunca abandonarían.
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