Retorno a clases en la Sierra: ¿Cuánto tiempo deben dedicar los estudiantes a las tareas en Ecuador?
El Ministerio de Educación limita el tiempo que deberían dedicar los estudiantes a los deberes. Expertos señalan una cantidad alta de deberes puede ser contraproducente.

Un grupo de niños recibe clases en una escuela de educación básica en Riobamba, en mayo de 2026.
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Ministerio de Educación, Deporte y Cultura
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Con el regreso a clases de cerca de 1,7 millones de estudiantes en la Sierra-Amazonía, también vuelven el uso de libros físicos o digitales junto a sus plataformas, así como las horas que deben dedicar los niños y adolescentes para las tareas.
Muchos de esos deberes ahora son subidos a plataformas en línea, y en las que estos pueden revisar a detalle cómo avanza el rendimiento académico de sus hijos.
Pero ese no es el único detalle que ha cambiado si se compara a cómo eran las cosas hasta hace poco más de 10 años atrás. Atrás quedaron esos días en los que los niños de las familias solían quedarse tardes o noches completando ejercicios de matemáticas, física u otras asignaturas.
Cambios que empezaron en 2016
En Ecuador, el cambio quedó normado en 2016, cuando el Ministerio de Educación emitió un acuerdo con el que recomienda que las políticas internas de tareas escolares de las instituciones educativas consideren tiempos mínimos y máximos para esta actividad.
- De 30 a 40 minutos para Educación General Básica (EGB) Elemental.
- De 40 a 60 minutos para EGB Media.
- De 60 a 80 minutos para EGB Superior.
- Un máximo de 2 horas para Bachillerato.
Cada uno debe tener sus enfoques particulares. Por ejemplo, en los estudiantes de educación elemental debe primar la lectura y escritura, así como la resolución de problemas cotidianos; mientras que en bachillerato deben tomarse en cuenta actividades que promuevan la gestión del tiempo de los estudiantes por cuenta propia, así como el desarrollo de habilidades de investigación.

"Los estudiantes igual deben compartir tiempo con los padres o hacer alguna actividad extracurricular para que desarrollen sus habilidades, no estar enfocados solo en el estudio, porque ya lo hacen por seis o siete horas en la mañana", expone Silvia Revelo Herrera, magíster en Psicología con mención en Neuropsicología del Aprendizaje. "Ya no están esclavizados tanto hijos como padres", añade.
La idea de ese documento fue reforzada posteriormente con los acuerdos ministeriales MINEDUC-2018-00026-A y MINEDUC-2018-00067-A. El primero añadió que se deberán respetar los sábados y domingos como días de descanso y disfrute personal y familiar de los profesores y estudiantes.
Mientras que el segundo incluso expone se ponga a evaluación la posibilidad de no enviar tareas a los estudiantes y que en caso de hacerlo, procurar de que la cantidad de deberes no supere los dos por día de lunes a jueves.
Recomendaciones de uso limitado de pantallas
Aunque en la mayoría de casos el uso de plataformas suele enfocarse en la subida de tareas de los estudiantes a herramientas en línea, en algunos casos estas plataformas también incluyen la utilización de libros digitales o sitios donde realizar actividades pedagógicas.
Una serie de lineamientos emitidos por el Ministerio en 2024 respecto al uso de plataformas digitales insta a que los planteles también socialicen tanto con los estudiantes como con las familias normas de convivencia digital, entre las que se incluye "establecer horarios y rutinas equilibrados para el uso de pantallas".

Además, en sus recomendaciones a los estudiantes y familias, el Ministerio expone tiempos límites frente a las pantallas según las distintas edades:
- Evitar el uso de dispositivos con pantallas o permitir un máximo de una hora al día para niños hasta 6 años.
- Máximo de dos horas frente a las pantallas para niños de entre 7 a 17 años.
Estos límites, según expuso el Ministerio en el documento, son considerados según parámetros de la Unicef, la organización Common Sense Education y la Asociación Española de Pediatría.
Revelo Herrera añade que el uso de las pantallas está relacionado con la activación de muchos neurotransmisores que genera respuestas rápidas en el cerebro y obstruye los procesos de razonamiento.
¿Qué han dicho las investigaciones sobre las tareas escolares?
A escala internacional, una de las personas más conocidas en lo que respecta al estudio de la utilidad de las tareas escolares es el profesor de la Universidad de Duke Harris Cooper, quien en 2006 publicó una investigación en la que halló, tomando en cuenta datos desde 1987 hasta 2003, que si bien realizar las tareas ayudaba los estudiantes, enviar una gran cantidad de deberes podía ser contraproducente, y que no existía una correlación entre las notas y el número de tareas realizadas.
Más investigaciones en los últimos 15 años han demostrado que asignar un número alto de tareas para hacer en casa tiende a empeorar la calidad del sueño, aumentar el estrés familiar, generar una pérdida de motivación en los estudiantes e incluso ralentizar el progreso pedagógico.
Kiristian Eide, PhD en Ciencias de la Educación de la Universidad de Stanford publicó en la plataforma de ensayos PapersOwl que incluso los orígenes de las tareas escolares en casa tienen sus raíces en el siglo 18, cuando fueron introducidas, entre otras razones, para mantener a los estudiantes disciplinados.
"Considero que nos mandaban tantas tareas antes para mantenernos en casa ocupados más que para aprender, porque no se aprende más cuando se repite más", cuenta Revelo Herrera. Esta psicóloga añade, también, que la mente de los niños y adolescentes suele estar más abierta al aprendizaje cuando está relajada y cuando hay una buena relación con los profesores.
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