Sabores de casa y pasión tricolor: El homenaje migrante que calentó el debut de Ecuador en Nueva Jersey
Entre danzas, cuadros inspirados en futbolistas y mucho encebollado, hornado y ceviche, cientos de migrantes se reunieron en Newark, Estados Unidos, para celebrar una jornada donde el fútbol fue apenas el punto de partida de una gran fiesta de identidad nacional.

La banda Somos la Mitad del Mundo presentó en Newark una barra integrada por ecuatorianos residentes en Estados Unidos y otros que viajaron al Mundial. Alentarán a la Tri en sus compromisos.
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Selene Cevallos
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NEWARK, ESTADOS UNIDOS. La selección ecuatoriana fue el eje de una celebración realizada en Estados Unidos, aunque ninguno de sus integrantes estuvo físicamente presente. El evento, organizado por la organización La Tricolor USA 2026, reunió a cientos de ecuatorianos residentes en distintas ciudades estadounidenses y a visitantes llegados desde Ecuador para rendir homenaje al equipo nacional a pocas horas de su debut mundialista ante Costa de Marfil en Filadelfia.
La jornada de este sábado 13 de junio de 2026, combinó fútbol, gastronomía, arte, música y expresiones culturales de las cuatro regiones del país. La iniciativa forma parte de una serie de actividades impulsadas alrededor de la participación ecuatoriana en el torneo, con el objetivo de convertir a Ecuador en una vitrina cultural y turística ante aficionados de distintas nacionalidades.
Antes del inicio de la ceremonia, realizada en el Robert Treat Hotel, los asistentes recorrieron una feria gastronómica diseñada para poner a prueba la nostalgia de los ecuatorianos. Tres de los platos más representativos de la cocina nacional —encebollado, ceviche y hornado— fueron sometidos al criterio de los visitantes, quienes debían calificarlos y compararlos con los sabores que recuerdan de sus ciudades de origen.
Los ecuatorianos que llegaron, exclusivamente para el mundial, desde Guayaquil, Quito, Ambato, Riobamba, entre otras ciudades, otorgaron puntuaciones que oscilaron entre 9 y 9,5 sobre 10. Sin embargo, quienes llevan varios años viviendo en Estados Unidos fueron aún más entusiastas. Muchos calificaron los platos con la máxima puntuación posible. Para ellos, el recorrido gastronómico no era únicamente una degustación, sino una oportunidad para reencontrarse con sabores asociados a la familia, las celebraciones y la vida cotidiana que dejaron atrás al emigrar.

Tras una breve interpretación de los himnos de Ecuador y Estados Unidos, la atención se trasladó al escenario principal. Allí, la Escuela de Danza Wayna Runa presentó una representación inspirada en la cultura Shuar amazónica. A través de una puesta en escena cargada de simbolismo, los bailarines realizaron un ritual ancestral dedicado a transmitir buenos deseos y fortuna para la selección ecuatoriana.

La presentación rápidamente dejó de ser un espectáculo contemplativo. Al finalizar el ritual, los integrantes del grupo descendieron del escenario e invitaron a participar al público. Familias, aficionados, dirigentes comunitarios y exfutbolistas se sumaron espontáneamente a la danza, creando una escena donde desaparecieron las barreras entre artistas y espectadores. Durante varios minutos, el salón se transformó en una celebración colectiva de identidad ecuatoriana.

“La intención era construir una experiencia donde el fútbol dialogara con otras expresiones de la identidad ecuatoriana. La selección nos une, pero la cultura nos representa” afirmó Luis Alcívar, uno de los organizadores.
Entre los asistentes estuvieron Ramiro Hidalgo, Cónsul General de Ecuador en New Jersey, Kar Atamaint, Cónsul General de Ecuador en Queens, micro emprendedores, líderes comunitarios y ex figuras del fútbol nacional.
Para muchos asistentes, uno de los momentos más esperados fue el reencuentro con varios nombres que marcaron distintas etapas de la historia de la selección ecuatoriana y de clubes emblemáticos del fútbol nacional. Carlos Alberto Juárez, Marcelo Banguera, Lupo Quiñónez, José Jacinto Vega, Byron Tenorio, José Aguirre Casa, Fabián Mendoza, Gonzalo Vega, Jorge Pantaleón, Carlos Vernaza, Ángel Carabalí, Guillermo Lozano, Máximo Tenorio, Juan Triviño, Marcos Mondaini, Juan Ignacio Burgos, Ubaldo Quinteros y César Mina. Los organizadores aprovecharon la ocasión para reconocer públicamente sus aportes al desarrollo del fútbol ecuatoriano y su legado para nuevas generaciones de jugadores.

Para Ángel Carabalí, exseleccionado ecuatoriano, el encuentro tuvo un significado especial. “Volver a compartir con antiguos compañeros de distintas etapas de mi carrera, me permitió recordar momentos importantes de mi trayectoria deportiva”. También destacó el valor que tiene para los exfutbolistas comprobar que, incluso lejos del país, la comunidad ecuatoriana mantiene vivo el vínculo con quienes ayudaron a construir parte de la historia de la selección.
Arte y fútbol con sello ecuatoriano
Uno de los espacios más concurridos fue la exposición del artista ecuatoriano Walter Campoverde, radicado en Nueva York desde hace ocho años. El pintor presentó una colección de doce obras al óleo dedicadas a futbolistas de la selección nacional y realizó una intervención artística en vivo durante el evento. “Invito al público a apreciar la belleza del color, la forma y la expresión humana mientras celebramos el talento de los deportistas que llevarán el nombre del Ecuador al Mundial”, señaló el artista.

La jornada también incluyó presentaciones musicales de agrupaciones como Las Nativas, Adonis y la Orquesta Latin Band, entre otros artistas invitados. Los asistentes alternaron entre los espacios gastronómicos, las exhibiciones artísticas y las actuaciones musicales, en una programación que buscó mostrar la diversidad cultural ecuatoriana más allá del fútbol.
Entre el público se encontraban ecuatorianos residentes en Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Georgia y otros estados. También asistieron visitantes que viajaron expresamente desde Ecuador para coincidir con las actividades relacionadas con la selección.
Miguel Ortiz, un ecuatoriano que viajó desde Atlanta para participar en la celebración, explicó que el evento representaba mucho más que un homenaje deportivo. “Es una oportunidad para encontrarnos con otros ecuatorianos, compartir nuestras tradiciones y sentirnos cerca de casa”, comentó mientras recorría las distintas actividades organizadas durante la jornada.
Otro de los momentos destacados fue la presentación de la Banda ‘Somos la Mitad del Mundo’, integrada por ecuatorianos residentes en Estados Unidos y aficionados que viajaron especialmente para acompañar a la selección. El grupo aprovechó la ocasión para presentar una nueva barra organizada con el objetivo de apoyar al combinado nacional en sus próximos compromisos, incluido el encuentro previsto en Filadelfia este domingo 14 de junio.
Uno de los organizadores, Jaime Pardo explicó que el homenaje nació como una forma de reconocer tanto a la actual generación de futbolistas como a quienes contribuyeron a escribir la historia del fútbol ecuatoriano. “La intención fue reunir en un mismo espacio los elementos que identifican al país: deporte, cultura, arte, gastronomía y comunidad”.
Al caer la tarde, la música terminó de unir todas las piezas de la celebración. Al son de Chulla Quiteño, Chola Cuencana, decenas de ecuatorianos abandonaron las sillas para ocupar la pista frente al escenario. La escena resumía el espíritu de la jornada. Más que un homenaje futbolístico, el encuentro sirvió para reunir a una comunidad dispersa por miles de kilómetros que encontró en la música, la comida, el arte y el deporte un punto común de encuentro. Y aunque la Tri no estuvo presente físicamente, su camiseta sirvió como pretexto para algo más profundo: celebrar la memoria, la identidad y el orgullo de ser ecuatoriano en el extranjero.
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