De Dollar Tree a Costco: así logran ahorrar las familias migrantes frente al gasto promedio de USD 860 por el regreso a clases en Estados Unidos
Aunque la educación pública es gratuita, miles de padres recorren varias tiendas, reutilizan materiales y aprovechan campañas comunitarias para reducir uno de los gastos más importantes del verano.

El hijo de Alexandra, guayaquileña residente en Queens, se prepara para iniciar cuarto grado en una escuela pública de Nueva York. Para reducir gastos, distribuye las compras en varias tiendas para aprovechar promociones.
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NUEVA YORK. Cuando Alexandra recibe la lista de útiles escolares de su hijo, que este año cursará cuarto grado en una escuela charter (financiada con fondos públicos y privados) de Nueva York, no sale inmediatamente al supermercado más cercano. Tampoco compra todo en un solo lugar.
Durante los últimos años ha desarrollado una estrategia que le permite ahorrar sin sacrificar la calidad de los materiales que necesita su hijo para iniciar el nuevo año escolar.
La primera parada de esta guayaquileña que vive en Queens siempre es el Dollar Tree: Allí revisa cuidadosamente la lista y comienza a llenar el carrito con los artículos más básicos. Compra resaltadores, reglas, papel higiénico, desinfectante para manos, pegamento y otros materiales que la escuela solicita para el salón de clases.
"Hay cosas que no vale la pena comprar más caras. Si puedo ahorrar ahí, lo hago", comenta.
Después continúa hacia Walmart. En esa tienda suele comprar la mochila y la lonchera de su hijo. También descubrió otra forma de ahorrar tiempo: realiza la compra desde la aplicación móvil. Aunque el servicio de entrega a domicilio implica un pequeño costo adicional, para Alexandra representa una inversión, y una ‘seguridad’. "Trabajo todo el día. Prefiero pagar un poco por el envío que perder varias horas recorriendo la tienda”, explica.
La última parada suele ser Costco. Allí no busca útiles escolares. Compra productos para las loncheras de todo el mes: jugos, barras de cereal, galletas, snacks y otros alimentos que su hijo puede llevar a la escuela.

Aunque el distrito escolar proporciona desayuno y almuerzo gratuitos y, cuando la jornada se extiende, incluso ofrece un refrigerio, Diana prefiere enviar alimentos adicionales.
"Comprar esas cosas al por mayor termina siendo más económico que ir cada semana al supermercado", asegura.
El regreso a clases representa una de las temporadas de mayor gasto para las familias en Estados Unidos. Según la National Retail Federation (NRF), los hogares con estudiantes de primaria y secundaria prevén destinar, en promedio, USD 146,45 únicamente a útiles escolares durante la temporada de 2026. Los libros los proporcionan los planteles, pero si se suman otros gastos como ropa, calzado, mochilas y dispositivos electrónicos, el presupuesto promedio por hogar asciende a USD 863,86.
Gastos que se cuidan cada vez más, en un contexto en que el costo de la vida en Estados Unidos es una preocupación al alza, en medio de un incremento en el precio de los combustibles generado por el impacto de la guerra con Irán. En junio, la inflación fue del 3,5% anual, una mejora con relación al 4,2% con el que se disparó en mayo.

Un sistema diferente
De acuerdo con el National Center for Education Statistics (NCES), cerca de nueve de cada diez estudiantes de Nueva York (87,8 %) y de Nueva Jersey (88,4 %) asisten a escuelas públicas, la opción educativa predominante en ambos estados. Aunque la enseñanza y los libros de texto son gratuitos, las familias siguen asumiendo la compra de útiles, mochilas, ropa y otros artículos necesarios para el inicio del año escolar.
Felícita Tamariz, profesora de una escuela pública en Nueva York, añade que, especialmente en los primeros grados, las listas de útiles son relativamente sencillas porque buena parte del contenido académico se desarrolla mediante plataformas digitales y pizarras interactivas instaladas en las aulas.
Las mochilas gratuitas ayudan a miles de familias
Durante las semanas previas al inicio del año lectivo, numerosas organizaciones comunitarias, iglesias, municipios, fundaciones y autoridades locales organizan jornadas de entrega gratuita de mochilas con materiales básicos.
Por esa razón, Felícita recomienda estar pendiente de las redes sociales. Estas campañas son especialmente frecuentes en barrios con alta presencia de familias migrantes o de bajos ingresos. Además, cuando la escuela detecta que una familia enfrenta dificultades económicas, normalmente intervienen trabajadores sociales para evaluar la situación y canalizar apoyos disponibles.
Mónica, una madre ecuatoriana que vive en Nueva Jersey, acude cada año a la jornada de entrega de mochilas organizada por la Fundación La Casa de Don Pedro, en Newark. Allí recibe una mochila equipada con útiles escolares para uno de sus hijos, un beneficio que, calcula, le permite ahorrar alrededor de 60 dólares al inicio del año lectivo. "Ese dinero lo puedo destinar a comprar los zapatos o la ropa que necesita", comenta.
Especialistas en consumo coinciden en que el regreso a clases representa una de las temporadas de mayor gasto para las familias estadounidenses. En el caso de muchas familias migrantes, la clave no está en reducir las compras, sino en hacerlas de forma inteligente.
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