Natto: el superalimento japonés de soja fermentada que triplica sus ventas en el mundo pese a su aspecto y sabor
Impulsado por el auge de la kombucha y el kimchi en las redes sociales, el natto salta de los desayunos tradicionales de Japón al mercado internacional.

Natto, el alimento japonés a base de soja fermentada que despierta curiosidad y repulsión. Foto tomada el 14 de mayo de 2026 en el restaurante japonés Suehiro en Los Angeles, California, Estados Unidos.
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AFP
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Entre los superalimentos, un nuevo producto se abre paso. Hilos traslúcidos y pegajosos, olor intenso, textura viscosa y sabor agrio. No suena atractivo para el paladar occidental, pero es un elemento imprescindible del desayuno tradicional japonés: el natto.
Considerado como un alimento "super nutritivo", el natto está hecho de soja y en los últimos años, se ha sumado a la ola de alimentos fermentados, como el kimchi (col coreana) y la kombucha (té fermentado), cuya popularidad se ha disparado en todo el mundo.
El natto, alimento japonés a base de soja fermentada, se está globalizando. Según las últimas estadísticas, las exportaciones japonesas de natto se han triplicado desde 2017 hasta alcanzar las 5.248 toneladas en 2025. China y Estados Unidos encabezan los destinos.
Beneficios de comer natto
El consumo regular de natto, rico en fibra y proteínas, se considera beneficioso para fortalecer el sistema inmunitario, mejorar la digestión y aumentar la densidad ósea, según los promotores del alimento.

"Al principio me pareció un poco extraño", confiesa Smith en un restaurante de Tokio donde se puede comer todo el natto que uno quiera.
En Los Ángeles, el propietario del restaurante japonés Suehiro, Kenji Suzuki, celebra el creciente número de clientes no japoneses que se atreven a probar este plato tan particular.
"Cuando las redes sociales empezaron a hablar del natto y de su estatus de 'superalimento', cada vez más gente quiso probarlo para ver si realmente era tan desagradable como se dice. A algunas personas no les gusta, pero a otras les encanta"
Kenji Suzuki
En Tokio, Wesley Smith compara el natto con un "queso fuerte" y recuerda que "el queso puede oler a calcetines sucios".
Natto, un orgullo de Japón
El comensal Smith reconoce que no existe en la cocina estadounidense nada con una textura tan viscosa y duda de que esa consistencia pueda triunfar a gran escala en su país.

"Es una tradición culinaria de la que Japón puede sentirse orgulloso. Espero sinceramente que la gente de todo el mundo siga comiéndolo", afirma Daisuke Tsujimoto, un japonés de unos 30 años que viajó desde Osaka para darse un festín en un restaurante especializado de Tokio.
Además de sus supuestos beneficios para la salud, el natto también es muy apreciado en Japón por su precio accesible.
Un paquete de tres bandejas de natto, de entre 40 y 50 gramos cada una, suele venderse por unos 100 yenes (unos 0,60 dólares). Cada ración incluye pequeños sobres de mostaza y salsa de soja.
Entre más popular, más caro
Pero incluso el natto no ha escapado a una "ola de subidas" de precios, explica Yoshihiro Noro, expresidente de la Federación Japonesa de Cooperativas de Natto.
Algo que atribuye a la escasez de nafta, un suproducto del petróleo utilizado para fabricar las bandejas, en el contexto de la guerra en Oriente Medio.
Noro ve en esto una oportunidad para que el natto supere su imagen de "comida de pobres".
"Pocos alimentos pueden considerarse un 'superalimento' y ser tan saludables como el natto", afirma este empresario de 72 años, que dirige una compañía familiar.
Está convencido, además, de haber conseguido un producto que podría seducir a más paladares con su Kamakurayama Natto, presentado como "extremadamente hiloso" pero sin "olor ni amargor".
"He oído que en algunos países hay quienes se obligan a comer natto aunque detesten su sabor, ya que escucharon que es bueno para la salud", dice Noro.
"Sigan comiéndolo... ¡al final les acabará gustando!", asegura.
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