El tramo urbano del Quinto Puente busca reducir riesgos frente al narco; en el Guasmo temen nuevo foco de vulnerabilidad
El viaducto, de hasta 11 metros de altura, busca separar el transporte de carga portuaria del área urbana para reducir el riesgo de contaminación con drogas. Moradores del Guasmo temen que la megaestructura termine deprimiendo al sector y agravando la inseguridad en sus calles.

Maquinaria de perforación realiza pruebas en el parterre de la avenida Cacique Tomalá en el Guasmo, sur de Guayaquil, el 13 de agosto de 2026. Los primeros trabajos del tramo urbano del Quinto Puente se iniciaron el 23 de julio.
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El extremo sur de Guayaquil se prepara para una de las mayores transformaciones de su paisaje urbano, con la construcción del Tramo 1A del Quinto Puente. Se trata de una barrera de hormigón que busca mitigar el riesgo de un nuevo foco criminal, pero que despierta temores de exclusión en el sector.
El Gobierno de Ecuador y el sector portuario impulsan la megaobra como un "blindaje" de seguridad indispensable para separar el transporte pesado de las zonas urbanas y mitigar el riesgo de uso de las calles como rutas de tránsito y "contaminación" de contenedores por parte del narcotráfico.
Por otro lado, residentes del Guasmo Sur se resisten al proyecto debido a sus expropiaciones y temen que la enorme estructura elevada termine por deprimir la zona y que potencie la delincuencia a ras de suelo.

Un viaducto de hasta 11 metros de alto para mitigar riesgos
La obra física del tramo urbano del proyecto contempla un viaducto de 2,5 kilómetros de longitud, que se elevará hasta una altura de 11 metros sobre el terreno, a lo largo de la avenida Cacique Tomalá en el Guasmo Sur.
Esta estructura de cuatro carriles (dos por sentido) funcionará como un corredor logístico aislado del barrio circundante, una obra clave para descongestionar el tráfico pesado de zonas urbanas y reducir los tiempo de traslado de la carga de exportación, que desembocará cerca del Puerto Marítimo de Guayaquil.
El presidente de la República, Daniel Noboa, insistió en el acto simbólico de inicio de los trabajos que el proyecto tiene un profundo componente de seguridad.
"Guayaquil es una ciudad portuaria y va a mantenerse como el puerto principal del Ecuador y pieza clave logística de toda la región".
Daniel Noboa, presidente del Ecuador.

"El Quinto Puente es también una obra de seguridad"
Según el mandatario, desviar la carga pesada mitigará la violencia en barrios suburbanos vulnerables -en referencia a la descongestión de corredores y rutas urbanas usadas por el crimen organizado para delitos como el narcotráfico-.
“El Quinto Puente es una obra también de seguridad, porque ayudamos a los transportistas a que tengan mayor seguridad, menos costos, y a que se evite la contaminación de nuestros barrios suburbanos en el norte y en el noroeste (de Guayaquil), que en algunos casos sufren por la violencia”, señaló Noboa.
El narcotráfico intercepta camiones con carga de exportación para introducir cargamentos de cocaína antes de que ingresen a las terminales marítimas.
La idea es “darle la seguridad y tranquilidad a las personas que hoy viven en zonas de alto tráfico y que se mantienen con un nivel de inseguridad absurdo, en parte porque las rutas (a los puertos) han sido mal diseñadas”, según Noboa.
“Tiene todo el sentido aislar el tráfico del barrio”
En ese marco, “tiene todo el sentido del mundo” aislar el tráfico del barrio con la megaobra, también conocida como Viaducto Sur, según Fohodil Galeas, director comercial de Contecon, la operadora del puerto estatal de Guayaquil.
Galeas explica que acercar los camiones con los contenedores directamente al puerto tiene un "impacto directo y positivo en la seguridad".
En la dinámica criminal, uno de los modus operandi habituales consiste en desviar los vehículos de transporte pesado por las tramas urbanas para contaminar la carga portuaria, a pesar de candados y seguimientos por GPS.
“Ningún conductor va a poder decir que se desvió porque se perdió en Guayaquil”, dijo el ejecutivo. El viaducto elimina esa posibilidad, al menos en la trama urbana, al mantener los camiones "en lo alto" hasta su ingreso al puerto, añadió. "Al conducir por el viaducto vas a tener de un lado agua (esteros) y del otro, aire".
El Puerto Marítimo de Guayaquil, al pie de la megaobra, proyecta un ahorro de entre 40 minutos y una hora en los tiempos de tránsito para 20.000 vehículos diarios. “Se separa tráfico pesado de las personas en el área urbana, se le otorga un beneficio al transportista y mayor agilidad al comercio exterior”, dijo Galeas.

Vecinos temen el "efecto gris" en los bajos del viaducto
A pesar de los argumentos gubernamentales y de las mejoras en competitividad, la comunidad local mantiene dudas. "Esas moles de cemento deprimen los barrios, generan inseguridad a nivel de calle", indicó Paola Fuentes, una de las afectadas por expropiaciones en Derecho de los Pobres, en el Guasmo Sur.
Fuentes dice que la construcción de las áreas recreativas contempladas en los bajos del Viaducto Sur, como una zona de amortiguamiento para la “barrera urbana” que es la obra, determinó que se amplíen las expropiaciones para al menos 180 inmuebles sobre la avenida Cacique Tomalá.
“En inicio nos informaron que expropiarían una franja de 7 metros, pero luego anunciaron una expropiación total de las casas para construir un parque lineal”, dijo la mujer. Decenas de afectados se oponen a las exportaciones pues consideran que los montos no cubren el valor real de sus viviendas.
Josué Álvarez, otro de los moradores del sector, expresó su temor de que los espacios debajo de la estructura terminen convertidos en sitios habitados por personas de la calle o usados por consumidores de droga, en una zona populosa que registra vulnerabilidades ante estas dinámicas sociales.

La promesa de urbanismo
Para intentar mitigar el impacto de la mole de hormigón en las zonas residenciales, el contrato adjudicado a la empresa estatal china China Civil Engineering Construction Corporation -una inversión de USD 134.8 millones para este tramo- incorpora obras complementarias de urbanismo bajo el viaducto.
El proyecto contempla la construcción de un parque lineal que incluye:
- 7 canchas de fútbol y usos múltiples, además de un skatepark.
- 2,4 hectáreas de áreas verdes con arborización de especies nativas y jardines de lluvia para el manejo pluvial.
- 1 kilómetro de camineras (de 2,5 metros de ancho) y ciclovías.
- Un circuito de trote de 800 metros, iluminación LED con energía solar y cámaras de seguridad de vigilancia permanente.
El Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT), en cabeza de Roberto Luque, defiende que estas intervenciones garantizarán que los espacios permanezcan seguros, equilibrando la balanza entre la competitividad logística y el bienestar barrial. El proyecto integral prevé entrar en funcionamiento hasta finales de 2029.
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