Biscayne Capital estafó a una parte de la alta sociedad ecuatoriana

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Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

7 Feb 2022 - 0:05

Ernesto Weisson Pazmiño (izq.) y Roberto Cortés (der.), durante la inauguración de Biscayne Art House, en las instalaciones de Biscayne Capital, en Miami, en 2012. - Foto: Facebook Biscayne Art House

Biscayne Capital estafó a una parte de la alta sociedad ecuatoriana

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Redacción Primicias

Actualizada:

7 Feb 2022 - 0:05

Las investigaciones de los liquidadores de una decena de empresas, con sede en las Islas Caimán, revelan cómo los ecuatorianos Roberto Cortés y Ernesto Weisson crearon una red de inversiones fraudulentas que operó en Ecuador, Venezuela, Argentina, Uruguay y Brasil.

Más de 40 procesos judiciales penales, civiles y por bancarrota registra el sistema judicial estadounidense, todos relacionados con la red de Biscayne Capital.

Se trata de una firma de inversiones que está en el corazón de una de las mayores estafas privadas de los últimos tiempos. Las pérdidas sumarían más de USD 350 millones, según las demandas de clientes estafados y de los liquidadores.

La red de Biscayne Capital reúne a más de 30 empresas en Miami y Delaware, en Estados Unidos, y en paraísos fiscales, como las Islas Caimán, Bermuda, Panamá, las Islas Vírgenes Británicas, Belice, Curazao y Suiza.

Detrás de Biscayne Capital están los llamados “Miami Boys”, dos ecuatorianos que crearon el esquema, y que ahora enfrentan procesos penales en Estados Unidos por fraude y lavado de activos.

Se trata de Roberto Cortés Ripalda (54 años) y Ernesto Weisson Pazmiño (53 años), que iniciaron el esquema en 1999.

Ahora, en medio de las demandas y de las contrademandas, están también involucrados los bancos Deutsche Bank y Raymond James y el broker Insight Securities, con sede en Illinois.

El nacimiento de la estafa

Las demandas presentadas por los liquidadores de las empresas, que eran parte de la red de Biscayne Capital y que funcionaban en las Islas Caimán, permiten reconstruir los inicios de la masiva estafa. En ese país funcionaban los vehículos de inversión en los que los clientes colocaban su dinero.

Según esta reconstrucción, todo comenzó en los años 90, cuando Cortés y Weisson empezaron a desarrollar proyectos inmobiliarios en Miami con bastante éxito. Cortés es arquitecto y Weisson, experto financiero.

En 2003 crearon la empresa South Bay Developers Group, que se especializaba en la construcción de proyectos inmobiliarios de lujo en Key Biscayne, con préstamos y financiamiento tradicional. Para esto, fundaron su primera red de 17 compañías.

Por ese éxito, se les presentó la oportunidad de comprar 30 lotes vacíos en el exclusivo sector de Ocean Reef, en Key Largo (sur de Miami). Comenzaron a negociar la adquisición a finales de 2005.

Para hacer la compra, los “Miami Boys” dividieron los lotes en tres grupos y crearon tres empresas, llamadas Ocean Reef I, II y III. Luego adquirieron el 90% de participación en cada una de las tres empresas dueñas de estos lotes.

Y para financiar estas compras, ejecutaron hipotecas sobre cada grupo de lotes.

Hasta finales de 2009, lograron adquirir el 10% restante de la participación. Y con ello, pudieron desarrollar el proyecto Ocean Reef.

Amigos con dinero

Para financiar los proyectos inmobiliarios, los dos ecuatorianos crearon Biscayne Capital Holdings, una empresa con sede en Delaware, y Biscayne Capital Ltd., con sede en las Islas Vírgenes Británicas.

Estas dos empresas fueron el inicio de la red de firmas con sede en varios países que crecería de 2005 en adelante.

La base de la que partió el esquema de Biscayne Capital fueron las buenas relaciones de Weisson y Cortés con la alta sociedad de Ecuador.

Según la investigación de los liquidadores de las empresas en las Islas Caimán, ambos personajes tenían “relaciones de larga data” con familias ecuatorianas adineradas.

Los “Miami Boys” aprovecharon que estas personas buscaban hacer inversiones fuera del país, pues para enero de 2007 tomaba posesión Rafael Correa como Presidente de la República, con un discurso de lucha contra la “oligarquía”.

Por su parte, Cortés y Weisson necesitaban gestionar dinero para sus inversiones inmobiliarias en Estados Unidos y por ello, en 2007, crearon Sentinel Investment Fund, en las Islas Caimán. Esta empresa ofrecía certificados de depósito, con ganancias garantizadas.

Para ofrecer estos certificados, Biscayne contrató a dos asesores financieros: los ecuatorianos Frank Chatburn, sobrino de Cortés, y Edith Hinojosa, quienes trabajaban desde Ecuador buscando inversionistas. Ambos ya tenían una cartera de clientes a los que ofrecer los certificados de Sentinel.

Weisson y Cortés también crearon en 2008 Biscayne Capital, S.A., con sede en Uruguay. Allí contrataron como asesor financiero al argentino Fernando Haberer, quien también tenía su propia cartera de clientes y relaciones con familias adineradas en el Cono Sur.

Todos los asesores ofrecían inversiones de bajo riesgo y el pago de altos intereses, que supuestamente, se utilizaban en el desarrollo de los proyectos inmobiliarios.

Chatburn y Haberer también enfrentan procesos penales en Estados Unidos.

Chatburn se declaró culpable y cumple una pena de 42 meses de cárcel por lavado de activos, por su participación en la trama de corrupción de la petrolera estatal ecuatoriana Petroecuador.

Mientras que Haberer está vinculado con Weisson y Cortés en el proceso por la estafa de Biscayne Capital.

Hinojosa, en cambio, enfrenta múltiples demandas civiles por su participación en la red. En Ecuador, ninguna demanda en su contra ha prosperado.

El crecimiento de Biscayne

Hasta 2010, Chatburn, Hinojosa y Haberer vendieron millones de dólares en certificados de Sentinel.

Frente al éxito de su negocio, Weisson y Cortés decidieron crear nuevas empresas de propósito especial en las Islas Caimán para ampliar sus operaciones.

Estas firmas usaban el llamado “prop trading”, un esquema de emisión y venta de papeles altamente especulativo. Las empresas fueron creadas hasta 2011, y sus nombres son:

  • SG Strategic Income Ltd.
  • Diversified Real Estate Development Ltd.
  • GMS Global Market Step Up Note Ltd.
  • Preferred Income Collaterized Interest Ltd.

El objetivo de estas empresas era recaudar recursos para invertir en diferentes proyectos inmobiliarios en Ocean Reef, pero también en los proyectos de otra firma: Vanguardia Group Inc.

Los dueños de Vanguardia eran Weisson, Cortés, el padre y el hermano de este último (Roberto Cortés Rueda y Juan Carlos Cortés). La compañía era dueña de un lote vacío en el sector de North Bay Village, en Miami.

Biscayne sacaba doble ganancia con el esquema de “prop trading, pues el cliente pagaba una tasa a la empresa emisora y otra a Biscayne por el manejo de sus inversiones.

Los mismos empleados de Biscayne Capital ofrecían estos papeles a inversionistas, a fondos de pensiones y a grupos de personas que buscaban una alternativa segura para poner su dinero fuera del país.

Como los negocios iban bien, Biscayne contrató nuevos asesores financieros, todos con una cartera de clientes adinerados para invertir. Así llegaron a tener inversionistas de Ecuador, Venezuela, Argentina, Uruguay y Brasil.

Las oficinas en Miami funcionaban en el lujoso sector de Brickell, en una mansión histórica donde incluso los “Miami Boys” inauguraron una galería de arte.

El inmueble fue adquirido con ingresos de los papeles y de los certificados de Sentinel.

Edificio histórico donde funcionaban las oficinas de Biscayne Capital, en Brickell, Miami.

Edificio histórico donde funcionaban las oficinas de Biscayne Capital, en Brickell, Miami. Pinterest Biscayne Art House

El inicio del fin

Aunque las cosas aparentaban ser muy exitosas en Biscayne Capital, la realidad era otra. En julio de 2012, la Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) comenzó a investigarlos.

Para esquivar a la SEC, todos los activos de Biscayne que estaban a nombre de la empresa en Delaware fueron transferidos a Biscayne Holdings en las Islas Caimán.

El dueño de esta nueva empresa (que también está ahora en liquidación) era North Pointe Holdings, cuyo propietario directo e indirecto era Haberer.

Con este movimiento, Biscayne Capital quedó fuera de la jurisdicción de la SEC y evadieron los controles.

Pero, nuevamente, en 2014, la SEC comenzó una investigación. Por ello, Biscayne entró en una reorganización. Sus socios crearon una cortina de empresas y de fideicomisos en paraísos fiscales para ocultar la propiedad real de las empresas y de los inmuebles.

Ese año, los “Miami boys” abrieron la firma Madison Asset, también con sede en las Islas Caimán, que se encargaba de brindar servicios de custodia y administración de bienes y activos para Biscayne Capital.

Pero en 2016, la SEC sancionó administrativamente a los “Miami boys” por no haber informado a sus clientes cómo funcionaban realmente sus inversiones y por no haber transparentado el conflicto de interés entre todas las empresas de la red.

Es decir, a los clientes de las emisoras de papeles nunca se les revelaba que esas firmas pertenecían a los mismos dueños que Biscayne y South Bay.

Según la investigación, South Bay ya estaba en problemas financieros desde 2007. Los pasivos de la empresa aumentaron de cerca de USD 22,5 millones a finales de ese año a más de USD 130 millones a finales de 2012, algo que tampoco le comunicaron a los inversionistas.

Desde la sanción de la SEC, las demandas comenzaron a llover una tras otra. Las empresas en las Islas Caimán entraron en liquidación, pero, aparentemente, al menos una parte de los recursos no se ha podido rastrear.

Los liquidadores de las firmas emisoras de los papeles y los liquidadores de Madison Asset apuntan al Deutsche Bank por falta de controles, este banco manejó la custodia de gran parte de las inversiones de la red de Biscayne.

Mientras que los clientes perjudicados están divididos en varios grupos. Unos plantearon un arbitraje ante la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (FINRA) contra el banco Raymond James; esto derivó en una contrademanda.

Otros han demandado directamente a Biscayne Capital, y otros a Insight Securities, que hacía el papel de bróker o intermediario.

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