La propaganda electoral se mueve sin reglas en las redes sociales

Política

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

24 Ago 2020 - 0:03

Los anuncios electorales de los candidatos abundan en las redes sociales. - Foto: PRIMICIAS

La propaganda electoral se mueve sin reglas en las redes sociales

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

24 Ago 2020 - 13:19

Oficial y legalmente, la campaña electoral será del 31 de diciembre al 4 de febrero. Sin embargo, los precandidatos a la presidencia ya despliegan su campaña en las plataformas digitales que están fuera de la regulación electoral.

Las redes sociales son el campo de batalla política del momento. Y la pandemia de Covid-19, con las restricciones de movilidad y socialización que implican, centrará gran parte de la contienda electoral en las plataformas digitales.

De acuerdo con el cronograma electoral, la campaña para las elecciones de 2021 empezará el 31 de diciembre. Sin embargo, es evidente que varios de los precandidatos llevan la delantera en las redes sociales.

Esto se debe a que las redes sociales no están consideradas en las regulaciones electorales como los medios de comunicación tradicionales. Aunque es un tema de discusión. Pero al momento, lo que se difunde a través de esas plataformas no se considera como promoción electoral.

Esto impide que la autoridad electoral pueda monitorear el uso de plataformas como Youtube, Facebook, WhatsApp, Instagram, Twitter, Snapchat y Tiktok para cuantificar la inversión económica de los candidatos y descontarla de su gasto electoral, que tiene un límite legal por candidatura.

Es por eso que, desde hace semanas, hay precandidatos a la Presidencia de la República que impulsan su imagen y propuestas a través de sus perfiles digitales.

Si estos vídeos estuviesen en los medios tradicionales o en las plataformas digitales de los medios de comunicación, implicarían un acto de precampaña electoral.

Esto es considerado una infracción grave, según el artículo 278 del Código de la Democracia, y pueden ser sancionados con multas desde 11 hasta 20 salarios básicos unificados, destitución y/o suspensión de derechos de participación desde seis meses hasta dos años.

Un monitoreo complicado

Más allá de que la crisis económica tiene al Estado con las cuentas ajustadas y pagos retrasados en varios frentes, el presupuesto electoral ya fue criticado en un inicio y el Ministerio de Finanzas no entregaba los recursos.

Pero, para realizar un monitoreo masivo se necesitan recursos. Sea para contratar un proveedor externo del servicio o los funcionarios y equipos necesarios. Esto en un Consejo Nacional Electoral (CNE) que tiene problemas de personal desde mucho antes de la pandemia.

Sin embargo, las delegaciones provinciales dicen mantener un monitoreo permanente de los contenidos en los medios de comunicación tradicionales: radio, televisión, prensa y vallas publicitarias para constatar posibles infracciones por campaña anticipada.

Es por eso mismo, que los candidatos llevan toda su propaganda electoral a las redes sociales, que están fuera del control de las autoridades.

https://twitter.com/EcuadorRC/status/1295757353808265216?s=20

Además, su monitoreo implicaría dificultades técnicas como el hecho de que las empresas dueñas de las redes sociales son internacionales y no tienen sede en Ecuador. Esto las vuelve legalmente inaccesibles.

Con sus millones de usuarios y aún más millones de cuentas sucede lo mismo, no todas están en el país. Y las que sí están, no todas pertenecen a los candidatos o partidos y movimientos.

Esto ya ha causado polémicas en las elecciones de otros países. Sucedió con Dondald Trump y Facebook en Estados Unidos y con Jair Bolsonaro y WhatsApp en Brasil. También es público que en todos los países se ofrecen cuentas o servicios para manipular el escenario en las redes sociales a favor o en contra de alguien.

Las nuevas herramientas

Es por eso que Facebook activó una sección de transparencia de las páginas de sus usuarios y una biblioteca de anuncios, para ayudar al monitoreo de las actividades pagadas por las grandes figuras en sus redes. Y tiene una categoría específica para temas de “elecciones o política”.

Al ingresar a la biblioteca de anuncios de la página de Guillermo Lasso, precandidato del movimiento Creo, hasta el 21 de agosto a la medianoche, estaban activos 150 anuncios entre Facebook e Instagram. La mayoría de ellos a un promedio de USD 100. La primera es la red social con más usuarios en el país.

Pero, por ejemplo, los tres anuncios de presentación de su compañero de fórmula, Alfredo Borrero, costaron entre USD 700 y USD 999, porque el alcance potencial debía superar el millón de usuarios.

Mientras tanto, Álvaro Noboa, quien había anunciado su precandidatura por Adelante Ecuatoriano Adelante aunque luego se retiró, tiene 13 anuncios en categoría político electoral, pero todos inactivos. Ellos seis oscilan en costos entre USD 1.500 y USD 2.500. Y los demás varían desde USD 100, USD 300 y USD 900.

Guillermo Celi, precandidato por SUMA, tiene nueve anuncios: todos inactivos y todos con un costo menor de USD 100. Mientras que las páginas de Lucio Gutiérrez, precandidato de Sociedad Patriótica, y Gustavo Larrea, precandidato de Democracia Sí, no tienen ningún tipo de anuncio pautado en las plataformas de Facebook.

La página de Andrés Arauz, candidato del correísmo, es la más nueva, creada apenas el 14 de julio, tampoco tiene anuncios.

Según el centro de transparencia de publicidad de Twitter, estos mismos candidatos no han pautado nada en los últimos siete días. A excepción de Celi, quien puso a circular un anuncio el 18 de agosto.

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