El deseo de gobernabilidad da a luz a alianzas impensables

Política

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

14 May 2021 - 0:03

El deseo de gobernabilidad da a luz a alianzas impensables

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

14 May 2021 - 0:03

Las alianzas para conseguir gobernabilidad varían dependiendo de la coyuntura. No sería la primera vez que se junten fuerzas opuestas para gobernar con cierta estabilidad.

A pesar de que la democracia ecuatoriana cuenta con un sistema de partidos, en elecciones y al momento de llegar al poder o conseguir gobernabilidad las banderas partidistas suelen quedar a un lado.

El último ejemplo es el remezón político que está causando la posible alianza entre el correísmo, bajo la bandera de UNES, y el nuevo oficialismo, representado por la alianza entre el movimiento Creo y su aliado el Partido Social Cristiano (PSC).

La posible alianza entre UNES y, por otro lado Creo y el PSC, daría como resultado que la Asamblea fuera presidida por el PSC. Sin embargo, esta alianza no agrada a todos.

El legislador reelecto por la lista 6, César Rohón dijo que sopesa la posibilidad de abandonar su partido y de declararse independiente, lo que depende del desenlace de los diálogos políticos.

Pero, como está el escenario, el resultado de todos los cabildeos solo se conocerá a ciencia cierta en la votación de la sesión inaugural el 14 de mayo, cuando se eligen autoridades para el primer periodo legislativo.

De esto dependerá también la relación con el Ejecutivo del Presidente entrante, Guillermo Lasso, cuyo movimiento, Creo, tiene solo 12 curules en la Asamblea y deberá buscar aliados.

El analista político Pedro Donoso en entrevista con PRIMICIAS advirtió que los acuerdos tendrán un impacto al interior de las organizaciones políticas.

Al no haber una mayoría consolidada, el mismo Legislativo y el próximo Ejecutivo no tendrán otra opción más que negociar y llegar a consensos con otras fuerzas. En caso contrario no habrá gobernabilidad, sino bloqueo.

No es la primera vez en la historia reciente de Ecuador que un Gobierno necesita de cabildeos y alianzas aunque, usualmente, terminan rompiéndose. Aquí algunos casos emblemáticos:

  • Febres Cordero necesitó de dos partidos

    En 1984, cuando el PSC llegó a Carondelet obtuvo apenas siete escaños en el Congreso. Esa desventaja disminuyó con la formación de una alianza con dos partidos populistas que sumaban 13 escaños: Concentración de Fuerzas Populares (CFP) y el Frente Radical Alfarista (FRA).

    Aunque ambos partidos se autoproclamaban como una tercera posición, la alianza se selló con la votación para vicepresidente del Congreso (Carlos Feraud Blurn).

    Sin embargo, la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo fue conflictiva, hasta que, con la ayuda de diputados independientes, el oficialismo tuvo un mayor margen de maniobra en el Congreso.

    Para el Ejecutivo la alianza fue con el Partido Comunista del Ecuador (PCE) y el Partido Radical Liberal Ecuatoriano (PRLE).

  • Durán Ballén, por su cuenta

    Sixto Durán Ballén llegó al poder en 1992 con su propio partido Unidad Republicana (PUR) y en alianza con el Partido Conservador Ecuatoriano (PCE).

    Pero no obtuvo el apoyo del PSC, su antiguo partido, en el Congreso. Y con una bancada reducida de 19 diputados entre 77, el cogobierno del PUR y el PCE tuvo problemas.

    Por eso Durán Ballén intentó recuperar la gobernabilidad con un ambicioso proyecto de reforma constitucional, que otorgaría más poderes al Presidente frente al Congreso. Pero la Corte Suprema le negó la autorización para convocar a un plebiscito para tal fin.

  • Bucaram, un capital político que no duró

    El expresidente Abdalá Bucaram junto a miles de simpatizantes el 2 de abril de 2005, en Guayaquil. EFE

    En 1996, cuando Abdalá Bucaram llegó al poder, el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) selló una alianza legislativa con el Frente Radical Alfarista (FRA) para alcanzar una mayoría en el Legislativo y poner como presidente del Congreso a Fabián Alarcón.

    Cogobernó con cuatro fuerzas políticas: Acción Popular Revolucionaria Ecuatoriana (APRE), Movimiento Independiente para una República Auténtica (MIRA), Democracia Popular (DP) y el FRA.

    Hasta que fue cesado por el Congreso y lo reemplazó su antes aliado, Alarcón, como presidente interino.

  • Mahuad y la primera ‘aplanadora’

    En 1998, Jamil Mahuad, de Democracia Popular (DP), llegó al poder junto con Gustavo Noboa, de la Democracia Cristiana (DC).

    Durante la primera parte de su gobierno, gracias a la alianza con el PSC en el Congreso, se formó una mayoría denominada como ‘aplanadora’ que puso a Juan José Pons y Carlos Falquez a la cabeza del legislativo.

    Lograron la aprobación de varias leyes, como la del impuesto del 1% a la circulación de capitales y una decena de reformas fiscales, además de variopintas medidas económicas en 1999.

    Sin embargo, frente a la conmoción social que se produjo después de la dolarización de la economía y del llamado ‘feriado bancario’, el Congreso declaró el abandono del cargo presidencial cuando Mahuad huyó del país.

  • Gutiérrez, de izquierda a derecha

    Ninca Pacari y Miguel Lluco con su aliado y candidato presidencial Lucio Gutiérrez, el 16 de julio de 2002. El Universo

    Para las elecciones de 2002, Lucio Gutiérrez se aseguró el apoyo de las fuerzas sociales y políticas de izquierda, desde el movimiento indígena y los sindicalistas, hasta Pachakutik y el Movimiento Popular Democrático (MPD).

    También pactó alianzas legislativas electorales con el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE), aunque no duraron mucho.

    Al llegar a la Presidencia de la Repúbica, Gutiérrez repartió ministerios a sus aliados políticos y buscó pactar con el fragmentado Congreso, en el que su partido Sociedad Patriótica (PSP) y Pachaktuik apenas tenían 13 escaños. El intento de conseguir una mayoría fracasó.

    Cuando Gutiérrez empezó a perder popularidad, buscó apoyo en el Congreso junto al PSC.

    Y cuando quedó acorralado por un juicio político por corrupción, no dudó en pactar con partidos como el PRE, de Bucaram, y PRIAN, de Álvaro Noboa, que sumaban 25 escaños en un Congreso fragmentado. Así evitó su primer intento de destitución.

  • Alianza PAIS y los aliados provinciales

    En 2006, el expresidente Rafael Correa llegó al poder sin listas de diputados.

    Aunque tenía un acuerdo con el PSE y el PCE. En la segunda vuelta decidieron apoyarlo también el MPD, la ​Izquierda Democrática, ​Pachakutik y hasta el PRE.

    La oposición intentó bloquear su pedido de consulta para convocar a una Asamblea Constituyente. Por lo que el gobierno buscó el apoyo del PSP en el Congreso, pero fracasó.

    Entonces Correa usó al Tribunal Supremo Electoral para aprobar una consulta y destituir al Congreso que, a su vez, destituyó al Tribunal, dando paso al conocido caso de “los diputados de los manteles”.

    En la elección para la primera Asamblea Nacional de 2009, Alianza PAIS perdió la fuerza que obtuvo con la Asamblea Constituyente y volvió la fragmentación. Sin embargo, a diferencia de los periodos pasados, esta vez la oposición no pudo estructurarse.

    Y, así, el oficialismo consiguió una mayoría con el apoyo de los movimientos de origen provincial, que pasaron a ser los aliados clave de Alianza PAIS hasta la actualidad. Y en 2013 le ayudaron a conformar una mayoría absoluta en el Legislativo.

    Otro factor importante del periodo de Alianza PAIS en el poder es que, desde 2009, la Asamblea Nacional funcionó con escasa autonomía y cediendo la iniciativa de la legislación al Ejecutivo, hasta que el correísmo perdió el control del partido.

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