Política

Autor:

Redacción Primicias

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24 May - 0:05

El presidente Lenín Moreno en un evento con adultos mayores, en la parroquia Tarifa del cantón Samborondón, el 28 de junio del 2019. - Foto: Presidencia

Lo bueno, lo malo y lo que está pendiente después de tres años de Gobierno

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Redacción Primicias

Actualizada:

24 May - 10:56

El presidente Lenín Moreno inicia hoy su último año en funciones, en medio de una emergencia sanitaria, una crisis económica y un estado de excepción. Seis profesionales colaboraron con PRIMICIAS para analizar su gestión.

Hace tres años, el 24 de mayo de 2017, Lenín Moreno recibía la banda presidencial de manos de José Serrano, acompañado por Jorge Glas y respaldado por Rafael Correa. Nadie habría imaginado que los tres terminarían fuera de la cúpula del poder y el tablero político cambiaría tanto, en tan poco tiempo.

Moreno dará hoy su penúltimo informe a la Nación en una coyuntura mundial adversa, imposible de prever hace pocos meses. Será la primera vez que un mandatario rinda cuentas al país frente a un hemiciclo vacío, en la sede del Legislativo.

En la Asamblea solo estarán César Litardo, su máxima autoridad; el vicepresidente, Otto Sonnenholzner, y varios ministros. Los demás asambleístas y las autoridades de las otras funciones del Estado participarán por medio de una plataforma virtual.

El presidente Lenín Moreno en la Asamblea Nacional, en la presentación del Informe a la Nación, el 24 de mayo de 2019.

El presidente Lenín Moreno en la Asamblea Nacional, en la presentación del Informe a la Nación, el 24 de mayo de 2019. Presidencia

El presidente Moreno inició funciones como el heredero del correísmo y era quien debía, supuestamente, garantizar la continuidad de la revolución ciudadana. Pero, la ruptura llegó rápidamente y el mandatario cortó relaciones con la cúpula correísta, envuelta en varios escándalos y juicios por corrupción.

Fue así que el Mandatario hizo una serie de cambios para desmarcarse de la línea del gobierno anterior. Sin embargo, lo que se preveía que fuese un periodo de transición se convirtió en un periodo de crisis.

Moreno tuvo que enfrentar el desgaste político por su vinculación de 10 años con un gobierno al que él mismo denuncia y perdió dos vicepresidentes en el camino: Jorge Glas y María Alejandra Vicuña, que salieron de sus puestos acusados de corrupción.

Recibió una deuda externa elevada, la crisis migratoria venezolana y le correspondió enfrentar el desplome de los precios del barril del petróleo -que llegó a un histórico de menos cero-, y enfrentó un paro nacional por el descontento social.

E, incluso, ahora enfrenta una emergencia sanitaria por la pandemia del covid-19, que a la vez llegó con epidemia de dengue, los efectos por la rotura del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y el peligro de que la central hidroeléctrica Coca Codo-Sinclair colapse.

Al igual que en todo el mundo, la pandemia ha profundizado la crisis económica y social por la que atraviesa el país. Y el Ejecutivo ha tenido problemas para enfrentar estos escenarios por su bajo capital político.

¿Qué han dejado los tres años de Gobierno?

Lo bueno

Seis analistas consultados por PRIMICIAS coinciden en el cambio que hubo en el ambiente social y político con el presidente Moreno, uno de mayor libertad y tolerancia sin la confrontación previa:

María Paz Jervis, decana de Ciencias Sociales y Jurídicas en la UISEK, destaca además la reprofesionalización de algunos ministerios como Finanzas, Gobierno, Cancillería. “Más allá de las posturas políticas, pero no habíamos visto ministros del ramo hace años”.

Esto ha favorecido algunos liderazgos dentro del Gobierno, como el del vicepresidente Otto Sonnenholzner y de algunos ministros. Aunque también esto muestre, a la vez, una falta de liderazgo del mismo presidente Moreno.

Pablo Lucio Paredes, director del Instituto de Economía de la USFQ, destaca también algunas decisiones sobre reformas laborales y la modificación del esquema de subsidios a los combustibles.

Mientras que Ruth Hidalgo, directora ejecutiva de Participación Ciudadana, apunta a la eliminación del polémico Decreto Ejecutivo No. 16, que limitaba la libertad de asociación y controlaba a la sociedad civil.

Lo malo

Los puntos débiles, en cambio, son la ausencia de una lucha frontal contra la corrupción y el reciclaje de figuras del correísmo, al que tanto critica el Gobierno actual y del que intenta desmarcarse:

Simón Pachano, académico del Departamento de Estudios Políticos de FLACSO, apunta que un error del presidente Moreno fue la equivocada convocatoria a un acuerdo de largo plazo (2030), “cuando debió plantearlo con metas inmediatas que exigieran compromisos y acciones del propio gobierno y de los otros actores (Asamblea, partidos, organizaciones sociales, etcétera)”.

Para Daniela Chacón, exvicealcaldesa de Quito y directora de la Fundación Tandem, la promesa de ser un gobierno de transición quedó en el discurso y se convirtió en la búsqueda activa de cuadros políticos y acciones mediáticas para su continuidad.

Eso implicó, dice, que el Gobierno no tomara decisiones de cambios estructurales en lo económico y lo político a tiempo, en los primeros dos años, y que haya privilegiado medidas coyunturales que profundizaron la crisis fiscal y de credibilidad del Estado.

Además, la ex vicealcaldesa capitalina apunta al discurso presidencial vacío sobre la lucha contra la violencia de género. Ya que en la práctica no ha existido la voluntad política para implementar las medidas legales en el área e, incluso, se redujo el presupuesto asignado a este sector.

Lo que le queda pendiente a Moreno

¿Qué le falta por hacer al Mandatario en este último año? Las palabras clave son transparencia, transición y lucha contra la corrupción. Los detalles los presentamos en el siguiente vídeo:

Hidalgo coincide en que la lucha contra la violencia de género es una deuda del Ejecutivo porque no ha aplicado ninguna de las medidas ni instrumentos internacionales para mitigarla.

Y Chacón añade a la lista la ausencia de una política pública seria e integral para la inclusión de los migrantes venezolanos, que reduzca la xenofobia e intolerancia y que genere certezas para los migrantes así como para los ecuatorianos.


 

Para construir este análisis de la gestión del Mandatario en estos tres años, PRIMICIAS consultó con seis expertos en distintas áreas:

  • Daniela Chacón – ex vicealcaldesa de Quito y directora de la Fundación Tandem.
  • Francisco Rocha – director de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (Aedep).
  • María Paz Jervis – decana de Ciencias Sociales y Jurídicas en la UISEK.
  • Pablo Lucio Paredes – director del Instituto de Economía de la USFQ.
  • Ruth Hidalgo – directora ejecutiva de Participación Ciudadana.
  • Simón Pachano – académico del Departamento de Estudios Políticos de FLACSO.

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