Tablilla de cera
La odisea de Richard Carapaz, el mejor ciclista sudamericano de todos los tiempos
Escritor, periodista y editor; académico de la Lengua y de la Historia; politico y profesor universitario. Fue vicealcalde de Quito y embajador en Colombia.
Actualizada:
Tenemos que creérnoslo. Richard Carapaz es el mejor ciclista sudamericano de todos los tiempos.
Y no lo digo yo ni un yutuber entusiasta, ni siquiera el gran narrador y fanático de Carapaz, Mario Sábato.
La afirmación es del New York Times, en la nota sobre su triunfo en la vigésima etapa.
Me tienta traducir algunos párrafos:
“Al ganar en Alpe d'Huez el sábado, se convirtió en el primer corredor en ganar una etapa del Tour con el maillot de lunares desde Julian Alaphilippe en 2018; un logro que resulta aún más extraordinario por la energía que ha gastado durante las últimas 72 horas. Siempre presente en la escapada, enfrentando el viento de cara, ha pasado menos de 100 kilómetros de los 470 km acumulados dentro del pelotón, protegido a rueda y reservando sus piernas.
La victoria en la etapa 20 se debió en parte a las caídas de Kuss, pero así es el ciclismo. El incansable Carapaz presionó al estadounidense en los descensos y se colocó en una posición ideal para aprovechar la oportunidad.
Después de quedarse cerca de ganar el Giro de Italia el pasado mayo (mayo del año pasado), donde terminó tercero, Carapaz ha seguido construyendo un palmarés que permite considerarlo, no sin argumentos, el mejor ciclista sudamericano de todos los tiempos. Entre sus logros están el Giro de Italia de 2019, la medalla de oro olímpica de 2021 y ahora su décima victoria de etapa en una Gran Vuelta”.
Allí está, con todas sus letras. Y tenemos que creérnoslo, y estar orgullosos y reconocidos.
Sábato —que pasó 15 años en la cadena ESPN, de la que salió para frustración de todos nosotros a inicios del 2024 y es el más reconocible narrador de deportes de Hispanoamérica—, fue quien le puso el apodo de “La Locomotora del Carchi” (y no solo eso, él es autor de la expresión “¡Como una moto!” o de los apodos de “Nairoman” para Nairo Quintana y de “El Toro de Urrao” para Rigoberto Urán), Sábato, digo, lo conoce tan bien que, tras el fantástico triunfo en solitario de Richard en la etapa 18, pronosticó que no le veía ganando la etapa 19 pero que sí triunfaría en la 20.
Y sigue el NYT:
“En una carrera en la que varios talentos prometedores se han contentado con correr de manera conservadora para mantener sus puestos en las posiciones bajas de la clasificación general, como Juan Ayuso y Jordan Jegat, Carapaz ha demostrado que existe otra manera de correr: no tener miedo a perder tiempo, con la mirada puesta en objetivos mayores.
Al cruzar hoy la meta y levantar su índice al cielo, en memoria de su madre Ana, que murió repentinamente en enero a los 73 años, queda claro que Carapaz tomó la decisión correcta”.
Hasta aquí el Times. Pero mi obligación con ustedes lectores es brindarles, por si no lo han leído, este párrafo del gran periodista Carlos Arribas de El País, en la crónica del triunfo del jueves, en la etapa 18.
Arribas viene dando la lista comentada de los que venían en la fuga y deja para el final al nuestro. “Richard Carapaz, a quien todos temen y que a todos puede. Desarrollo tremendo, piernas de dinamita. Cuerpo compacto. Inteligencia de premio Nobel. Corazón. Energía atómica. Sed. Todo de serie. Todo a punto. Un ataque a cuatro kilómetros de la meta. Boom. Solo el francesito de lunares le aguanta. Un segundo golpe, a 3.400 metros. Un esfuerzo de siete minutos a tope. Adiós. No muy lejos, en las mismas montañas (…) en que hace dos años ganó la etapa de Super Devoluy (…), Carapaz, llegado de las montañas del Carchi campesino, gana de nuevo una etapa del Tour”.
¿Convencidos? Piernas, cuerpo, pero, sobre todo, coraje e inteligencia. De premio Nobel.
A 30 años de la primera medalla de oro olímpico con Jefferson Pérez, admiramos y nos enorgullecemos por nuestros corredores, nuestros marchistas, nuestras alzadoras de pesas, nuestros ciclistas. Son héroes que atraviesan las circunstancias más difíciles, como Glenda Morejón y sus zapatos rotos o Neisi Dajomes y su pobreza amazónica, y llegan a triunfar tras verdaderas odiseas.
El propio Carapaz ha tenido un año durísimo. Su madre, Ana Luisa Montenegro, falleció el 28 de enero, en Tulcán. La noticia la confirmó el propio Richard con un mensaje muy emotivo en sus redes sociales, y por esa razón suspendió el inicio de su temporada en Mallorca.
Como no podía ser menos, esa pérdida ha marcado profundamente su temporada. Pero, además, el 31 de marzo fue sometido a una extirpación de un quiste perineal, una lesión relativamente frecuente entre ciclistas debido a la presión prolongada sobre la zona del periné.
Carapaz explicó que la operación no estaba prevista, pero que fue necesaria y se realizó con éxito. Inicialmente confiaba recuperarse a tiempo para disputar el Giro de Italia, pero la convalecencia resultó más lenta de lo esperado, por lo que tuvo que renunciar al Giro.
Pero volvió, y lo hizo en la carrera más importante del circuito, donde acaba de ganar dos etapas míticas —lo que lo convierte en el ciclista sudamericano con mayor número de etapas ganadas en Grandes Vueltas—, ser Rey de la Montaña, el "supercombativo" del Tour y, por si fuera poco, quedar octavo en la general.
Un Odiseo en lunares rojos.