El indiscreto encanto de la política
El nuevo centro del poder en Carondelet
Catedrático universitario, comunicador y analista político. Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca.
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Mientras el debate se concentraba en la reducción de ministerios, el Decreto Ejecutivo 449 modificó algo mucho más importante: trasladó el centro de gravedad del poder dentro del Ejecutivo.
El decreto crea seis gabinetes interinstitucionales permanentes —Social, Seguridad, Económico Productivo, Infraestructura y Energía, Banca Pública e Ingresos—, todos bajo la presidencia del secretario general de la Administración Pública, Planificación y Gabinete, cargo que hoy ocupa José Julio Neira.
No es un cambio menor. Desde esa Secretaría se coordinará la formulación de políticas públicas, se priorizarán inversiones y se dará seguimiento al cumplimiento de los objetivos del Gobierno.
Es decir, la coordinación política y administrativa del Ejecutivo pasa a concentrarse, en buena medida, en esa Secretaría. Y, como ocurre en toda organización, el poder no reside únicamente en quien toma la decisión final, sino también en quien define qué asuntos llegan a la mesa, en qué momento y bajo qué criterios.
Daniel Noboa seguirá definiendo, desde la Presidencia, el rumbo político del país. Lo que cambia es la instancia desde la cual se coordina la gestión cotidiana del Gobierno.
Hasta ahora, la coordinación del Ejecutivo descansaba en una interacción permanente entre ministros y gabinetes sectoriales. El Decreto 449 reorganiza ese esquema al trasladar la articulación estratégica a un único punto de coordinación.
Un centro único de articulación puede reducir duplicidades, acelerar la coordinación entre ministerios y fortalecer la capacidad de ejecución del Estado; pero, al mismo tiempo, cambia la organización del poder dentro del propio Ejecutivo.
La pregunta, entonces, deja de ser administrativa para convertirse en institucional. ¿Qué ocurre con la autonomía política de los ministros cuando la coordinación estratégica depende de una sola oficina? ¿Cómo cambia la deliberación dentro del gabinete cuando las prioridades convergen en un mismo punto?
El debate no gira en torno a la persona que hoy ocupa la Secretaría General, sino al diseño institucional que introduce el decreto: si este modelo fortalecerá la capacidad del Estado para ejecutar mejores políticas públicas sin alterar los contrapesos internos que hacen posible la deliberación dentro del Ejecutivo.
El Decreto 449 no solo reorganiza ministerios; reorganiza la forma en que se coordina el poder dentro del Gobierno. Esa, probablemente, sea su reforma más trascendental.