Columnista invitada
El margen del narcotráfico: 99,48% de ganancia
Experta en prevención de crimen organizado. Docente de la UG, con más de 5 años de expertise en prevención de crimen organizado y lavado de activos. Licenciada en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas. Máster en Seguridad.
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La Guardia di Finanza de Italia señaló que, en 2025, un kilogramo de cocaína en Europa puede alcanzar un valor de hasta 250.000 euros (aproximadamente 290.000 dólares). La cifra refleja una práctica habitual en el mercado ilícito: antes de llegar al consumidor final, la droga suele ser adulterada un promedio de cuatro veces. En términos prácticos, un kilogramo termina convirtiéndose en cuatro mediante la mezcla con compuestos químicos y medicamentos de bajo costo, como, por ejemplo, la aspirina.
Como consecuencia, la cocaína que ingresa a los puertos europeos con niveles de pureza de entre el 80% y el 90% llega a las calles con una pureza que oscila entre el 30% y el 40%. En contraste, un kilogramo de cocaína que en Sudamérica puede costar entre 1.000 dólares a 1.500 dólares, puede generar un retorno sobre la inversión cercano al 19.233% una vez que es introducido, adulterado y comercializado en los mercados europeos. Tiene un margen de ganancia aproximado de 99,48%. Eso significa que por cada USD 100 generados en ventas, aproximadamente USD 99,48 corresponden a ganancia y solo USD 0,52 como costo inicial. El margen de ganancia de las drogas sintéticas es superior.
La extraordinaria rentabilidad de esta cadena de valor ayuda a explicar por qué ni el encarcelamiento de actores de bajo rango ni la destrucción de cultivos logran frenar el narcotráfico ni la violencia que lo acompaña. El común denominador del crimen organizado y sus múltiples mercados ilícitos es la alta rentabilidad; si no es rentable, el mercado quiebra.
El entorno portuario suele operar como un enclave opaco, en gran medida debido a una securitización cada vez más intensa. Esta dinámica dificulta el escrutinio de los flujos de carga y del personal encargado de gestionar las operaciones portuarias. Al mismo tiempo, como señala Anna Sergi, criminóloga y experta en crimen organizado, la ruta balcánica a través de Bulgaria se beneficia de controles relativamente menos estrictos en determinados puntos fronterizos de Europa; esto es profundamente preocupante para Ecuador debido a la presencia de la mafia balcánica dentro del sector exportador. Esta nueva vía permite trasladar los cargamentos del transporte marítimo al terrestre, incluidos camiones y vehículos particulares. Esta flexibilidad logística facilita la circulación de mercancías a través del continente, incluidas las de origen ilícito.
En Ecuador, uno de los casos más recientes vinculados a la mafia balcánica es el de alias Odín. La organización estaba liderada por el ciudadano serbio Jezdimir Srdan y su socio ecuatoriano, conocido como alias Odín, quien tiene conexiones con Los Lobos y los Latin Kings. Según las investigaciones, la red movilizó toneladas de cocaína hacia Europa utilizando el comercio legal y el transporte de contenedores, además de lavar alrededor de 1,5 millones de dólares a través de bienes raíces y vehículos.
Sin embargo, dada la extraordinaria rentabilidad del narcotráfico, no sería inusual que el monto real de los activos lavados haya sido superior al identificado por las autoridades. Lo llamativo del caso es que, más allá de Srdan y Odín, una de las figuras que habría desempeñado un papel estratégico dentro de la estructura criminal fue una jurista y abogada. Alias Odín fue posteriormente liberado por un juez mediante un habeas corpus.
La ’Ndrangheta es la organización criminal que ejerce uno de los niveles más significativos de control sobre el mercado de la cocaína en Europa. Sin embargo, las autoridades italianas han tenido claro que los principales objetivos de sus investigaciones no son únicamente los operadores de bajo o mediano rango, sino también quienes facilitan y protegen el funcionamiento de estas redes criminales.
Entre ellos destacan los llamados fixers, intermediarios capaces de conectar al crimen organizado con esferas políticas, empresariales y judiciales. En el caso de la ’Ndrangheta, uno de los más notorios fue Giancarlo Pittelli, exsenador italiano del partido Forza Italia, fundado por Silvio Berlusconi. Para los investigadores, figuras como Pittelli resultan de especial interés porque permiten comprender cómo las organizaciones criminales logran extender su influencia más allá de los mercados ilícitos y penetrar estructuras formales de poder. Pittelli está sirviendo una sentencia reducida de once años a siete años.
La experiencia italiana demuestra que la eficacia de la respuesta estatal no se mide por el número de toques de queda ni por la cantidad de operadores de bajo rango encarcelados. Se mide por la capacidad de identificar, procesar y condenar a los "peces gordos" que facilitan el funcionamiento de estas redes desde el sistema financiero, el sector empresarial, la política o las profesiones jurídicas. Cuando abogados, empresarios, funcionarios y otros facilitadores enfrentan penas de prisión, la pérdida de sus licencias profesionales y la confiscación de sus activos por su participación en estructuras criminales, el costo de colaborar con el crimen organizado comienza finalmente a superar los beneficios. Es allí donde el Estado deja de perseguir los síntomas y empieza a atacar las causas que sostienen el poder del narcotráfico.