Las tres facetas de José Serrano, ¿cómo llegó a ser la figura más aborrecida de la política nacional?
Del Ministro del Interior del correísmo o del Presidente de la Asamblea Nacional del morenismo queda sólo el recuerdo. Tras su extradición de Estados Unidos, José Serrano llegó a la cárcel del Encuentro y ahora deberá enfrentar a la justicia.

Composición fotográfica de José Serrano, como Ministro del Interior, Presidente de la Asamblea y autoexiliado, sobre la imagen de su llegada a la cárcel del Encuentro, en Santa Elena, el 29 de agosto de 2026.
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Las imágenes de José Serrano, esposado y vestido de naranja, ingresando a la nueva cárcel del Encuentro, en Santa Elena, inundaron las redes sociales el 29 de agosto. La inesperada extradición del exministro del Interior del correísmo marca el inicio de una etapa que muchos creían que no llegaría.
La llegada a Ecuador del también expresidente de la Asamblea Nacional del morenismo lo enfrenta ahora a varios procesos penales, que permanecían en pausa desde su autoexilio a Estados Unidos, y a su soledad política, sin ningún aliado a la vista más que su familia.
Sin embargo, las ramificaciones que esa detención podría desencadenar provocan también expectativa e inquietud, tanto en sus anteriores aliados como en sus incontables detractores. Porque si hay algo que caracterizó la trayectoria política y pública de Serrano fue el haberse mantenido en el círculo íntimo del poder durante el correísmo y el morenismo.
Pero, desde el inicio de su declive, aquellos que compartieron tarima, bandera, palmadas y abrazos con él han ido marcado distancia, silenciosa o explícitamente, hasta convertirlo en la figura más aborrecida de la política contemporánea.
¿Cómo llegó José Serrano a ser el político más intocable y, posteriormente, rechazado del Ecuador?
El ascenso de la mano del correísmo
El abogado cuencano, José Serrano Delgado, empezó su vida pública en el gobierno de Alfredo Palacio, en el que también participó brevemente Rafael Correa. Pero su clímax político llegó seis años después, entre 2011 y 2016, cuando este último lo ascendió a Ministro del Interior.

Para ese entonces ya había ocupado dos cargos secundarios y el entonces Ministerio de Justicia, abriéndose camino hacia la cúpula del gabinete correísta. Como titular del Interior, Serrano amenazó a jueces y lideró una profunda reestructuración de la Policía Nacional, la cuestionada desarticulación de bandas criminales y una potente estrategia mediática alrededor de la seguridad ciudadana.
A la vez, su administración estuvo caracterizada por señalamientos de abusos de poder, violaciones de derechos humanos, persecución a opositores y el uso extensivo de la inteligencia estatal para control político. Pero, pese a las críticas, se convirtió en una de las figuras más populares del gabinete correísta.
En ese entonces, el presidente Correa celebraba su gestión y lo mantenía cerca, como uno de sus más eficaces y leales ministros. En esa época, Serrano lideró la judicialización de cientos de adversarios políticos del régimen.
De esos años nacieron además las acusaciones en su contra sobre montajes de evidencias, secuestro, supuestos pactos con grupos criminales, creación de redes de espionaje, contrataciones irregulares, cobro de diezmos, tráfico de influencias y cohecho.
Un nuevo papel con Moreno
Con el fin de la década correísta y el traspaso de poder a Lenín Moreno, Serrano también aprovechó la reestructuración del poder para dejar el gabinete y ser el principal candidato por Alianza PAIS a la Asamblea Nacional. Así fue como llegó a ser el presidente del Legislativo en mayo de 2017.
Sin embargo, Moreno se distanció inmediatamente de Correa, en julio de ese mismo año, y lo acusó de haberle entregado el país con la economía en mal estado. A partir de esa polémica, Serrano tomó partido por Moreno y fue uno de los primeros en pedir la renuncia del exvicepresidente Jorge Glas, quien fue vinculado a la trama de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht.
Inmediatamente Correa y todos sus acólitos los acusaron de traición y quebraron todos los puentes y vínculos con ellos. "Se vendió totalmente a Lenín Moreno y fue clave para la destrucción nacional", afirmó, abriendo una brecha irreconciliable.
Pero, el poder le duró poco. En febrero de 2018, se filtró un audio de una conversación que tuvo con Carlos Pólit, excontralor que estaba prófugo por sus nexos con el mismo caso Odebrecht. En esa conversación, hablaban de sacar de su cargo a Carlos Baca Mancheno, entonces fiscal general.

La filtración terminó en su destitución de la Presidencia de la Asamblea, y aunque mantuvo su curul hasta mayo de 2021 y fue presidente de la Comisión de Justicia, su perfil bajó radicalmente.
Así pasó de ser un fiel operador de Moreno a caer en desgracia y convertirse en una especie de opositor dentro del bloque oficialista, controlando una mini bancada que operaba como independiente.
Y, pese a que sus antiguos compañeros de lista y bancada optaron por el hermetismo férreo y distanciamiento con cualquier faceta de Serrano, el Gobierno terminó asociándolo al caso Isspol, sobre el desfalco de USD 800 millones a los fondos de pensión policiales.
El autodestierro a Estados Unidos
Apenas terminó su periodo legislativo, sin respaldo político ni aliados en Ecuador y con una creciente lista de enemistades, el otrora poderoso Ministro del Interior viajó a Miami, en mayo de 2021, y solicitó asilo en octubre.
Ya sin una plataforma partidista ni un megáfono estatal, Serrano aparecía eventualmente en redes sociales, para criticar a las administraciones de Guillermo Lasso y Daniel Noboa en temas de seguridad.
Mientras tanto, con el asumido alejamiento de Serrano del poder, especialmente policial y judicial, en Ecuador las denuncias penales en su contra empezaron a multiplicarse y los casos emblemáticos del correísmo, a caerse.
Sin embargo, el exministro correísta continuó presumiendo públicamente de su nivel de influencia en las fuerzas policiales, manejando información privilegiada y reservada. Lo que le costó también una investigación al respecto.
Desde que dejó el Ministerio, Serrano estaba acostumbrado a divulgar información sobre asesinatos de fiscales, periodistas, investigados clave de la Fiscalía, escapes penitenciarios, entre otros.
Para agosto de 2024 intentó regresar a las contiendas electorales, como candidato presidencial de Centro Democrático, uno de los movimientos que han apoyado y auspiciado al correísmo. Sin embargo, la intención duró poco, Serrano afirmó que la inseguridad y la corrupción institucional le impedían regresar al país para participar.
Y en mayo de 2025 llegó, probablemente, la peor de las acusaciones en su contra: financiar el magnicidio de Fernando Villavicencio. Esto implicó una orden de captura y prisión preventiva, alerta de Interpol, y el llamamiento a juicio como autor mediato del crimen.
En medio de esas acusaciones, Serrano fue detenido en Estados Unidos el 7 de agosto de 2025, por una infracción migratoria. Desde entonces, Serrano estuvo en un centro de detención y su defensa intentó por todos los medio evitar su deportación a Ecuador.
La estrategia legal funcionó durante un año, hasta que, sorpresivamente, las autoridades estadounidenses lo enviaron de regreso al país, donde lo espera una larga lista de pendientes y acusadores. Y donde más de uno estará pendiente de lo que pueda decir o callar sobre los dos gobiernos en los que participó, sus funcionarios, sus conexiones y las presuntas relaciones con el crimen organizado.
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