La Finca Mirana apuesta por la agricultura orgánica y a través de una tienda es la vitrina para otros 100 productores
La Finca Mirana cuenta con 12 hectáreas de terreno en las que siembran más de 80 productos orgánicos. Sus propietarios abrieron una tienda en el norte de Quito.

que Paula Jaramillo y Álex Panamá en la Finca Mirana, el 21 de mayo de 2026.
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Jonathan Machado / Primicias
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¿Se puede vivir de la agricultura sana y orgánica? Esta es la pregunta que por varios meses se plantearon Paula Jaramillo y Álex Panamá, una pareja de esposos que lo hicieron posible.
A 2.300 metros sobre el nivel del mar, en la parroquia rural de San José de Minas —ubicada en el extremo noroccidental del Distrito Metropolitano de Quito— hay 12 hectáreas de terreno que conforman la Finca Mirana. Es una palabra kichwa que significa 'crecer y multiplicarse'.
Paula y Álex cuentan que en 2024 la finca tomó un nuevo rumbo: pasó de ser un espacio de autoabastecimiento familiar para convertirse en un emprendimiento que busca producir la mayor cantidad de alimentos orgánicos posibles.

"Queremos que Mirana sea un lugar en el que crezca lo bueno. Un espacio en que la agricultura ecológica sea el pilar que nos lleve adelante", dice Paula en la casa contigua a la finca.
De las 12 hectáreas que tiene Mirana, cuatro están copadas por más de 80 tipos de legumbres, hortalizas y frutas: acelga, col, pimientos, ají, remolacha, zanahoria, frutillas, yuca, rábanos... También hay abejas para la producción de miel, pollos alimentados sin hormonas y 100 gallinas criadas al libre pastoreo.
"Son productos 100% naturales, sin pesticidas ni químicos, porque queremos reivindicar la agricultura orgánica, pues es parte de nuestra filosofía de vida", cuenta Álex.
Mientras recorren la finca, sonríen al ver los aguacates que están a punto de ser cosechados, la yuca que crece "muy bien" y las frutillas que tienen un sabor "perfecto".
Paula dice que Mirana también ofrece tours a personas que quieren conocer cómo funciona la agricultura ecológica.
Una tienda orgánica
El siguiente paso que dio esta pareja en su objetivo de promover la agricultura orgánica fue abrir una tienda con el mismo nombre, Mirana, para comercializar sus productos.
El lugar elegido fue el barrio Ponceano, en el norte de Quito. "Elegimos este sector porque no existe oferta de productos como los que tenemos, pese a la demanda que existe", comenta Paula.

La tienda se inauguró a finales de 2025 en las calles Mariano Paredes y Tadeo Benítez. Cuenta con 1.200 productos de 100 proveedores de diferentes partes de Ecuador. "Nosotros controlamos que todo lo que llega cumpla con los valores que tenemos", insiste Álex.
Y detalla que en la tienda no solo se venden alimentos orgánicos, también hay productos de limpieza biodegradables, bebidas artesanales y alimentos con valor agregado.
En estos siete meses de funcionamiento, la tienda ha fidelizado a unos 300 clientes que día a día llegan en busca de su portafolio de productos.
"Estamos contentos con lo que hemos logrado y ahora apuntamos a expandirnos con productos frutales y en eso estamos concentrados", adelanta Paula.
Un trabajo de ocho años
Las decenas de plantaciones que hay en Mirana, la tierra fértil que ahora da frutos y los árboles que cubren gran parte de la finca son el resultado de un arduo trabajo que empezó hace ocho años.
Paula recuerda que el suelo de las 12 hectáreas de la finca estaba totalmente degradado y sin condiciones para empezar el proyecto.

"Hicimos mingas con ayuda de familiares y amigos. Plantamos unos 6.000 árboles y recuperamos el suelo. Fue un trabajo duro, pero gratificante", señala.
Y comenta que ahora Mirana emplea a tres personas del sector y aspira a abrir nuevas plazas de trabajo cuando este sueño siga creciendo.
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