Luis Chenche, el artista guayaquileño que convierte ruinas y escombros de París en obras de arte
Criado en el suburbio de Guayaquil y radicado en París desde hace ocho años, el artista Luis Chenche está marcado por la obsesión del trazo y el hallazgo callejero para procesar su distancia con sus orígenes. Hoy recorre las aceras de la capital francesa rescatando muebles y materiales descartados para convertirlos en instalaciones que conectan la memoria urbana de su infancia con el territorio europeo.

El artista visual ecuatoriano Luis Chenche, radicado en París.
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Archivo del artista.
Autor:
Randy Nieves-Ruiz
Actualizada:
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PARÍS. Luis Chenche camina por las calles de París con la misma mirada atenta con la que creció en el suburbio de Guayaquil, rescatando maderas, muebles viejos y restos de demoliciones para demostrar que la memoria de su tierra natal no se pierde con la distancia, sino que se reconstruye con los escombros del exilio.
Criado en las inmediaciones de la iglesia San Vicente de Paúl en Guayaquil, Chenche, un reconocido artista ecuatoriano radicado en París hace ocho años, creció observando la creatividad informal y el comercio callejero de su barrio.
Se formó académicamente en el Liceo Aeronáutico pero luego dirigió su vocación hacia la precisión del trazo, adquiriendo su entrenamiento artístico formal en el Instituto Tecnológico de Arte del Ecuador (ITAE) y en la Universidad de las Artes.
Del suburbio al hallazgo del dibujo

Fue en las calles de Guayaquil donde descubrió el tema que marcaría su carrera y que le ha merecido reconocimientos, tanto en Ecuador como en Europa: la arquitectura en descomposición, los edificios en ruinas, las demoliciones, representadas en dibujos o instalaciones.
Su práctica se basa en caminar y encontrar cosas en el camino. "Me cruzo con una montaña de un edificio que estaba siendo demolido y en ese momento me pareció alucinante", explica sobre cómo elige una imagen para un dibujo con el que busca documentar el caos urbano. En esa ruina, en ese fragmento de tierra, Chenche ve muchos elementos "con una calidad plástica muy llamativa".
Su estilo es minucioso, obsesivo. En el dibujo representa los restos arquitectónicos de manera topográfica en lienzos de gran formato, con cientos de líneas paralelas y entrecruzadas que van dando vida a la imagen. Como dijo en otra entrevista, "mi sueño es dibujar, ser uno con la línea".
Estructuras colapsadas, edificios tomados por la naturaleza o montañas de escombros son algunos de sus temas preferidos.
Fue su instalación "Territorios Agotados" la que le valió en 2016 el Premio París de la XIII Bienal de Cuenca y le abrió las puertas de una residencia en la Cité Internationale des Arts a orillas del Sena.
Copiar libros a mano para dominar el idioma

Sin embargo, su desembarco en la capital francesa estuvo marcado por la barrera lingüística, ya que apenas llegó a Francia con seis meses de aprendizaje básico del idioma.
En Ecuador, antes de llegar, "voy a la universidad y me inscribo en el departamento de lenguas en francés, porque nunca se me ocurrió el francés. Yo siempre cogí inglés como segunda lengua", recuerda.
Increíblemente, cuenta, fue su obsesión por la línea y el dibujo lo que le permitió acelerar su aprendizaje del idioma, de una manera inesperada.

"Entonces ¿qué pasa?", continúa, "que cojo esa fuerza y la catalizo. Me copié todos los libros franceses que tenía ahí en casa, de derecha a izquierda. Los copié todos en la pandemia, porque justamente me tocó la pandemia acá. Entonces me los escribí todos. Ni siquiera sabía, pero ya escribir para mí significaba que esa palabra ya estaba registrada".
Y fue así, más las nociones básicas que traía de Ecuador, más cursos de francés en París, que pudo comenzar a comunicarse mejor en el idioma.
Deambular por París buscando materia prima

A la par de la escritura, la adaptación de Chenche a París se dio a través del movimiento y de una metodología que traía desde Guayaquil: deambular, sin mapa ni teléfono para descubrir el territorio a pie.
En esos recorridos iniciales por la capital francesa, su mirada atenta volvió a fijarse en lo que la ciudad descartaba en el espacio público.
En París y en ciudades circundantes los residentes dejan un día a la semana objetos descartados que no son propiamente basura, como muebles viejos, ropa, zapatos o libros, que luego son recogidos por los camiones de basura.
A veces se pueden encontrar verdaderos tesoros, como muebles antiguos en buenas condiciones, mesas o vajilla.
"En ese camino que estoy haciendo me encuentro muy periódicamente muebles en las calles", relata el artista. "Ahí es cuando digo: 'Me parece interesante esto'. Mientras voy descubriendo, voy haciendo estas instalaciones con los elementos de la acera", que se convirtieron en su primera materia prima europea y la base para al menos 50 de sus instalaciones artísticas.
'Entre dos tierras': Guayaquil y París

Chenche consolidó su carrera en Francia al obtener una maestría en Arte en la Universidad de París y varias residencias artísticas posteriores, además del Premio Michel Journiac, un prestigioso galardón otorgado a artistas universitarios.
Lleva ocho años radicados en París pero mantiene vivo el vínculo con sus raíces.
El pasado mes de julio inauguró su exposición 'Entre dos tierras' en el espacio de arte contemporáneo Casa del Barrio en Guayaquil, en Samborondón, que aún continúa.
La muestra refleja la tensión constante entre el territorio que dejó y el que hoy recorre a pie. Al intervenir los despojos de las aceras europeas con la misma disciplina gráfica con la que dibujó las ruinas del suburbio, Chenche rescata materia olvidada y utiliza los escombros de París para mantener a Guayaquil intacta en su geografía personal.
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