Superó el luto y la pandemia para conectar a Suiza con Ecuador mediante un modelo de turismo de lujo y comunitario
Se impuso a las barreras de género en los años 80, sobrevivió al colapso del turismo por la pandemia y hoy lidera su propia agencia desde Lausana, Suiza. La ecuatoriana Elizabeth Rojas vende paquetes turísticos de más de 5 mil dólares a viajeros helvéticos para recorrer las comunidades indígenas, los Andes, la Costa y las islas Galápagos.

Elizabeth Rojas, emprendedora ecuatoriana residente en Suiza que fundó la agencia de turismo Voyages de Rêve para llevar turistas a Ecuador.
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Cortesía de Voyages de Rêve.
Autor:
Randy Nieves-Ruiz
Actualizada:
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PARÍS. A sus 19 años, cuando la ecuatoriana Elizabeth Rojas aterrizó en Suiza con una maleta ligera y el único propósito de aprender francés, jamás imaginó que terminaría convirtiéndose en la directora financiera que posicionaría a Ecuador en el mercado helvético mediante "Voyages de Rêve" (Viajes de Ensueño), un modelo de negocio turístico que beneficia directamente a los artesanos, guías y proveedores locales en su país natal.
Nacida en Tulcán y con raíces familiares en Cañar, la vida de Elizabeth Rojas dio un giro en 1986, a los 19 años de edad, cuando, interesada en hacer algo con idiomas, se ganó una beca para estudiar francés por seis meses en la ciudad francesa de La Rochelle, pero el destino tenía otros planes para ella.
Su hermano, un reconocido matemático ecuatoriano, Germán Rojas, había completado un máster en Física y Matemáticas en la Unión Soviética y estaba radicado en Suiza, donde había hecho un doctorado en la Escuela Politécnica de Lausana.
Fue él quien la animó a irse a Suiza y se ofreció a ayudarla a estudiar francés en ese país.
"Lo que pasa es que él, muy 'malo', se fue cuando yo vine, porque ya él estaba terminando su ciclo. Y me dijo 'lo que pasa es que ya yo residí en muchos de estos países europeos que son hermosos, tengo unos conocimientos que están muy por allá de todo lo que puedo hacer en Ecuador y ahora quiero dar eso a nuestros ecuatorianos'".

Elizabeth se quedó sola en Suiza, estudiando francés en la Universidad de Lausana, y se encontró con "ángeles en su camino", como ella recuerda a las personas que la aconsejaron para que, a la par de sus estudios, trabaje.
Ser mujer, más complicado que ser latina en Suiza

Fue así que con el idioma aprendido, mas el amor por las matemáticas que compartía con su hermano, que encontró trabajo en el sector de los seguros y reorientó su formación hacia la economía y las finanzas.
En la década de los ochenta, radicarse "era menos complicado para los ecuatorianos en Suiza porque siempre hemos sido países hermanos", cuenta la empresaria.
"Suiza dio muchas becas a Ecuador, hizo siempre ayudas para el medio ambiente, para proyectos. Teníamos empresas que crecían, que hacían cosas en Ecuador. Entonces, era realmente menos complicado que ahora. La verdad es que sí, encontré varios trabajos", recuerda.
Eventualmente, Rojas estudió economía, control y finanzas, obtuvo un MBA en administración internacional en la Universidad de Ginebra y se convirtió en directora financiera en varias empresas en sectores como el petrolero, industrial y hotelero, y vivió en países como Canadá, Bélgica y Cuba.
Rojas afirma que ser latina no fue un obstáculo tan grande para sobresalir en el mundo profesional suizo, pero sí ser mujer, en un país en el que las mujeres lograron su derecho al voto recién en 1971.
"Lo que fue difícil para mí fue que la cultura aquí —cuando yo tenía 20 años, en que comencé a trabajar en empresas— las mujeres no tenían mucho acceso a puestos de alto nivel", explica.
"Las mujeres me decían, 'pero ¿qué haces?', porque aquí es el país de la KKK. ¿Sabes, como en alemán? küche, kinder, kirchen. O sea, cocina, los niños y la iglesia, nada más. Entonces, yo siempre fui diferente", afirma.
La semilla del emprendimiento y el salto en medio de la crisis

Durante más de tres décadas en el sector corporativo, Elizabeth cuenta que aprovechaba sus vacaciones para regresar a Ecuador y eventualmente comenzó a invitar a amigos, clientes y proveedores a su país.
Como tenía a sus padres y familia aún en Ecuador, cada año regresaba de vacaciones. "Como siempre he hablado con tanto entusiasmo y tanta pasión de mi país, comenzaron a venir conmigo amigos, proveedores, clientes o gente que trabajaba de directores de otras empresas. Y cada vez fui afinando la cuestión de conocer mejores lugares para hacer la promoción del Ecuador".
Entre sus destinos favoritos cita a las comunidades indígenas del Ecuador, como las de Mira, en Carchi; o las de Imbabura, en zonas como La Magdalena o Zuleta, con sus famosos bordados, o las de Peguche y Cotacachi.

En 2017 decidió transformar esa pasión por viajar en un proyecto de vida. Invirtió sus ahorros personales y en abril de 2019 inscribió oficialmente la agencia de turismo Voyages de Rêve.
Pero cuando la empresa apenas comenzaba a despegar, la pandemia de Covid paralizó el turismo global en 2020.
Pese al colapso de la industria y a vivir un profundo duelo personal por el fallecimiento consecutivo de sus padre, madre y de su hermano Germán, Elizabeth no tiró la toalla.
"Fueron años bastante duros porque tocó levantar la empresa sí o sí", recuerda.
Pero motivada por el compromiso con las comunidades indígenas y rurales de Ecuador que dependen de los ingresos del turismo, mantuvo la agencia operativa, aprovechó cada pequeña apertura durante la pandemia para viajar a Ecuador y completó a distancia su acreditación como guía nacional de turismo.
"Me fui llevando la gente que quería arriesgarse a venir conmigo a ver otros lodge, otras comunidades, otra gente que podía ayudarnos y que estaban felices de tener, un cliente por aquí, un cliente por allá, porque no tenían nada", rememora de esa época. Era un tiempo de crisis, sin ingresos, por lo que esos pequeños grupos turísticos eran bocanadas de esperanza para las comunidades indígenas.
Estándares suizos, hiperpersonalización e impacto comunitario

Para responder a las exigencias del mercado helvético, caracterizado por la búsqueda de precisión, seguridad y previsibilidad, Elizabeth diseñó un modelo basado en la confianza y el cuidado extremo del detalle.
La agencia garantiza acompañamiento constante, guías multilingües (francés, alemán, inglés, español) y resolución de contingencias en tiempo real.
La atención personalizada va desde invitar a los clientes a su casa antes del viaje para que prueben la gastronomía ecuatoriana, hasta coordinar menús según alergias.
Estructura y costos
Según cifras oficiales del gobierno de Ecuador, 9.000 turistas suizos visitaron Ecuador en 2025. Ese año, Voyages de Rêve llevó 46 y este 2'26 ya han viajado 69 y esperan llegar a los 100, afirma Rojas.
El circuito estándar de 17 días que ofrece la agencia, que incluye un recorrido por tres de los "cuatro mundos" de Ecuador (los Andes, la Amazonía y y la Costa) tiene un precio aproximado de entre 4.600 y 4.700 euros por persona (USD 5.370 y 5.500), todo incluido.
El circuito incluye visitas a Quito, Otavalo, Zuleta, San Antonio y Cotacachi, el Cotopaxi y el lago Quilotoa, la región de Baños, el Chimborazo, Ingapirca, Cuenca y Guayaquil, entre otros.
Si se incluye Galápagos, el destino favorito, el acceso al archipiélago implica unos 1.600 euros adicionales (USD 1.870) por las tasas de conservación y la logística insular.
La empresa también introdujo un innovador modelo de viaje "Solo para mujeres", que le valió un reportaje en la televisión suiza, en un formato enfocado en mujeres que combina senderismo, cultura, bienestar y gastronomía.
Compromiso con las comunidades en Ecuador

Voyages de Rêve plantea un turismo sostenible se a través de acciones directas de reforestación, comercio justo e integración comunitaria.
En el poblado de Nono, en Pichincha, un grupo de mujeres locales lidera iniciativas de siembra en las que los propios viajeros plantan árboles en la parcela denominada "Voyages de Rêve" o cuando no llegan al destino directamente la agencia aporta dinero de sus beneficios para la mantención.
El mismo proyecto lo quiere implementar en Imbabura y Cañar.
Este modelo se complementa con la entrega directa a las comunidades de donaciones como ropa usada y útiles escolares que los clientes llevan desde Europa.
Para visibilizar y comercializar de manera directa el trabajo de los productores ecuatorianos en Suiza, Rojas también abrió la tienda 'Espace Equateur' en el centro de Lausana, donde se comercializan sombreros de paja toquilla de alta calidad, prendas y bufandas de alpaca, así como café y cacao cultivados por las comunidades.
Gracias a la exhibición de fotografías y videos de los propios artesanos dentro del establecimiento, el público suizo adquiere estos productos para regalos navideños o de uso personal mientras conecta con la historia detrás de cada pieza, impulsando en muchos casos el interés por viajar a Ecuador a conocer los talleres de origen.
Finalmente, la cadena se completa en el territorio mediante la selección de socios hoteleros y restaurantes que operan bajo prácticas de sostenibilidad y reducción de plásticos, que son iniciativas muy apreciadas por el viajero suizo.
Cuatro décadas después de su llegada a Suiza, la trayectoria de Elizabeth Rojas une dos mundos distantes. Su historia refleja cómo la experiencia en las altas finanzas europeas puede ponerse al servicio del desarrollo local, llevando el patrimonio de Ecuador a los Alpes a través de un modelo de turismo ético, humano y sostenible.
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