Guayaquil pierde capacidad como astillero del Pacífico | La flota pesquera de Ecuador repara sus embarcaciones en países vecinos
La Cámara Nacional de Pesquería alertó sobre la ausencia de astilleros funcionales en Ecuador. Los Astilleros Navales Ecuatorianos (Astinave EP) en Guayaquil muestran un declive en su capacidad, mientras que un proyecto de expansión en Posorja lleva al menos una década estancado.

Los diques Napo y Orellana de Astinave, empresa pública adscrita a Defensa, que repara embarcaciones a sur de Guayaquil. Un dique flotante quedó inoperativo en diciembre de 2025 por daño en una bomba de achique.
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Guayaquil, históricamente una "ciudad astillero", especializada desde tiempos coloniales en la construcción, reparación y mantenimiento de barcos, está experimentando una pérdida de capacidad como centro de mantenimiento naval en el Pacífico, forzando a la flota pesquera ecuatoriana a mudar sus reparaciones al exterior.
La flota nacional -de más de 110 buques atuneros o pesca mayor y 200 barcos de pesca de pequeños pelágicos (sardina, pinchagua, macarela, chuhueco)-, se está viendo obligada a reparar sus embarcaciones o a ejecutar el mantenimiento de las naves en Colombia, Perú, Chile o Panamá.
Así le dijo a PRIMICIAS Bruno Leone, presidente de la Cámara Nacional de Pesquería (CNP), que apuntó a una “fuga constante de divisas” y a costos adicionales que lesionan la competitividad del sector.
Según el informe de rendición de cuentas de 2025 de los Astilleros Navales Ecuatorianos (Astinave EP), empresa pública adscrita al Ministerio de Defensa, la entidad registró el año pasado 59 trabajos de carenamiento -mantenimiento, limpieza y reparación de cascos--, lo que representa una caída del 18% respecto a los 72 trabajos de mantenimientos ejecutados una década atrás, en 2015.
La mayor pérdida operativa se concentra en la Planta Sur, ubicada sobre el estero salado, en el sur de Guayaquil, donde Astinave cuenta con dos enormes embarcaciones que funcionan como diques flotantes para levantar y reparar en su interior a otros barcos.
Se trata de los diques Napo y Orellana, que según la propia Astinave tienen más de 80 años de antigüedad, y que registraron retrasos operativos a finales de 2025.
La empresa pública cuenta con una segunda planta, un varadero sobre el río Guayas, en el centro-sur de Guayaquil, mientras que un proyecto de expansión para una tercera planta en Posorja lleva una década estancado. "Astinave tiene diques flotantes de la época de la Segunda Guerra Mundial", ratifica Leone.
Solo tres grandes astilleros en Guayaquil
El sector pesquero solo identifica a la empresa pública y a un taller privado, Astillero Maridueña en el sur de Guayaquil, como las principales opciones para realizar mantenimiento y reparaciones de sus naves en el país.
La flota atunera necesita urgentemente repotenciación, ya que la gran mayoría de buques supera los 40 años de antigüedad, anota Leone. "Las instalaciones de los astilleros en Guayaquil son en gran medida obsoletas y no cubren la demanda".
Por ejemplo, ante la falta de capacidad y de turnos disponibles en Ecuador, el sector debe llevar sus embarcaciones a cambiar motores hasta Panamá, con lo que incurren en gastos adicionales por trámites de agenciamiento, remolcadores, combustible y traslado del personal.
Desde la CNP estiman que solo el mantenimiento básico anual de los 110 buques de la flota atunera representa alrededor de USD 55 millones. Además, la remotorización de un buque mediano cuesta alrededor de USD 4,5 millones -solo en motores-, más USD 1 millón en la instalación, refiere.
"Guayaquil es catalogada como ciudad astillero, pero ya no tenemos suficientes lugares de reparación de buques. Los tres que existen en Guayaquil tienen capacidad muy pequeña y el resto son varaderos chiquitos, no para subir este tipo de barcos”.
Bruno Leone, Cámara Nacional de Pesquería.
Causas internas y falta de inversión
La propia Astinave reportó en su informe de rendición de cuentas 2025 que la disminución de la operatividad se debe a limitaciones logísticas y de infraestructura:
- En diciembre de 2025, el Dique Napo quedó fuera de servicio debido al daño de una bomba de achique principal, impidiendo recibir buques para mantenimiento.
- Hubo extensiones en la permanencia de buques debido sobre todo a "problemas en el aprovisionamiento de materiales", lo que provocó un efecto dominó y reprogramaciones en la atención de otras naves.
A pesar de que el sector industrial privado es el principal pilar financiero de Astinave, representando el 38,07% de las ventas en 2025 (USD 7,1 millones), la inversión para fortalecer la capacidad instalada fue mínima el año pasado.
Para inversión se había planteado un presupuesto codificado de USD 411.591 con recursos derivados de la autogestión de la empresa -el 0,50% de los gastos-. El objetivo era invertir en el fortalecimiento y desarrollo de la capacidad. Pero la empresa no registró ejecución del presupuesto de inversión.
La empresa pública con autonomía administrativa partió el año pasado con un presupuesto prorrogado de USD 137 millones, ajustado para diciembre a USD 81,6 millones.

Un nuevo dique flotante y una planta postergada en Posorja
En abril de 2025, Astinave EP aseguró un financiamiento de USD 12,5 millones otorgado por el Banco de Desarrollo del Ecuador (BDE) para la compra de un nuevo dique flotante. Pero se anunció que era solo una parte de la inversión total requerida, de USD 24 millones.
Con esta adquisición Astinave buscará competir con astilleros de la región, como Cotecmar en Colombia y Sima en Perú, y responder a la "creciente demanda del sector naval”, según la entidad.
Una expansión y modernización de los astilleros, propuesta a través de la construcción de una nueva planta en Posorja -parroquia rural de Guayaquil-, está estancada. El proyecto busca dotar a la institución de diques flotantes que permitan captar naves de mayor envergadura (hasta 120 metros de eslora).

Aunque esta iniciativa se encontraba en fases iniciales hace al menos una década, aún sigue figurando como uno de los retos de la empresa.
La CNP sugiere que una planta reparadora en Posorja podría costar entre USD 50 y USD 60 millones y el gremio propone explorar un proyecto de alianza público-privada. Se trata de una inversión mucho menor a los USD 300 millones que se barajaron en algún momento para una nueva planta constructora.
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