El puerto que abastece de maíz y trigo a Ecuador busca un nuevo operador en medio de la amenaza del fenómeno de El Niño
El contrato de la Terminal Granelera de Guayaquil con Andipuerto expira el 26 de noviembre, pero aún no se lanza una nueva licitación. El gobierno maneja tres vías para asegurar la operación durante un periodo de transición, en un puerto clave para el abastecimiento de materias primas como soja, trigo y maíz.

Vista de descarga de granos en el Terminal Granelero y Multipropósito de la Autoridad Portuaria de Guayaquil, operado por la concesionaria Andipuerto desde 1999. La concesión termina en noviembre de 2026 y aún no se lanza una nueva licitación.
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Andipuerto
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El proyecto de expansión del Terminal Granelero Multipropósito Guayaquil se registró en el portafolio de Alianzas Público Privadas (APP) a finales de 2024 y el Gobierno espera finalmente entregarlo a un nuevo socio privado hasta mediados de 2027, en medio de un proceso de transición entre operadores.
La concesión del puerto Granelero, operado actualmente por Andipuerto, expira en noviembre de 2026. Y el vencimiento ocurre bajo la alerta activa de un fenómeno de El Niño intenso, que tradicionalmente eleva la necesidad de importación de emergencia de granos como maíz y soja.
Los primeros efectos del evento climático se esperan para noviembre, coincidiendo con el final de la concesión de Andipuerto (a quien se entregó la operación por 25 años, entre 1999 y 2024, con una adenda a la concesión hasta el 26 de noviembre de 2026).
Ante la fecha límite, el Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT) plantea tres alternativas para garantizar la continuidad de la operación en el puerto que moviliza casi el 80% de la carga de graneles sólidos a nivel nacional y el 45% de la de Guayaquil.
“La continuidad del servicio portuario está garantizado”
El viceministro del MIT, Byron Franco, le dijo a PRIMICIAS que “la continuidad de la operación de la terminal está garantizada”. El funcionario detalló que el gobierno maneja tres opciones para cubrir la transición, hasta la designación de un operador definitivo.
Estas son las opciones que baraja el MIT, a tres meses del fin de la concesión:
Ampliación temporal del contrato a Andipuerto:
- Consiste en otorgar una prórroga o extensión del contrato con un plazo definido al actual operador (Andipuerto), bajo un régimen transitorio. "Los riesgos legales no existen. El riesgo operativo, que es el que está causando inquietud en el sector productivo porque podría causar novedades, se diluye con esta opción principal, que es la número uno", señaló Franco.
Lanzamiento de un concurso transitorio
- Implica abrir un concurso interno de corto plazo validado por la Secretaría de Puertos para entregar temporalmente la operación a un tercer operador con experiencia en el sector.
Operación directa estatal del puerto
- Implica que la Autoridad Portuaria de Guayaquil (APG), propietaria del predio y de la infraestructura del terminal, asuma temporalmente la operación directa con recursos propios. Franco aclaró que, aunque viable, es la opción que genera "menor entusiasmo".
Franco explicó que las tres alternativas son "legítimas" , carecen de riesgos legales y subrayó que el objetivo es garantizar que la operatividad no se detenga "ni un solo día". A 100 días de que venza el contrato, la entidad trabaja en definir la mejor alternativa en un cronograma con fecha límite, dijo.

La hoja de ruta para una nueva licitación
El proyecto definitivo de expansión y modernización del terminal se encuentra registrado en el Registro Nacional de Alianzas Público-Privadas (APP), desde el 27 de diciembre de 2024.
El viceministro justificó el tiempo transcurrido señalando la alta rigurosidad técnica que demanda la estructuración de proyectos APP. De acuerdo con el cronograma del MIT, los estudios de factibilidad del proyecto finalizarán en noviembre de 2026
La convocatoria al concurso internacional definitivo se prevé lanzar en enero de 2027, con miras a firmar el nuevo contrato de concesión por un plazo de 30 años a mediados de ese mismo año, entre junio y julio de 2027. Ecuador ya ha recibido -previo a la licitación- cartas de intención e interés de empresas y operadores portuarios de Ecuador, Alemania y Perú.
La futura adjudicación APP proyecta una inversión por fases cercana a los USD 90 millones destinada a repotenciar y extender el muelle de atraque en 330 metros lineales o hasta 370 metros lineales. La terminal tiene un área de 13 hectáreas y actualmente cuenta con un muelle donde se reciben naves de hasta 220 metros de eslora -el largo de las embarcaciones-.
La concesión busca incrementar el calado -profundidad- a 13 metros y ampliar el área de almacenamiento hasta a 16 hectáreas, permitiendo así recibir naves de mayor envergadura. La terminal granelera, ubicada a un lado del Puerto Marítimo de Guayaquil y tiene capacidad de operar 2.5 millones de toneladas métricas de carga al granel y multipropósito al año.
Los planes de contingencia ante El Niño
La coincidencia de la transición de operador con la potencial llegada de las lluvias de El Niño, previstas a partir de noviembre y diciembre de 2026, genera preocupación por impactos en la seguridad alimentaria.
Durante el devastador El Niño de 1997-1998 -que tiene similitudes con el evento actual en desarrollo-, Ecuador se vio obligado a importar de emergencia 140.000 toneladas métricas de maíz y 60.000 de soja debido a la destrucción de los cultivos locales. Las pérdidas totales fueron de USD 2.882 millones.
El Terminal Granelero de Guayaquil constituye el principal nodo por el cual ingresan insumos para la producción de alimento balanceado para aves, cerdos y camarones.
Desde el MIT aseguran que todos los puertos concesionados han remitido sus planes de emergencia por el fenómeno de El Niño al Comité de Operaciones de Emergencia (COE) .
En caso congestión en Guayaquil, el puerto de Manta -que actualmente moviliza 1,2 millones de toneladas anuales de graneles sólidos como soya y trigo, según el MIT- se encuentra habilitado para complementar la operación, existiendo una capacidad de redistribución de carga mutua entre ambas terminales frente a dificultades de marea, oleaje u otros estragos climáticos.
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