La chef Alejandra Espinoza, el 'fuego' de Somos, Cotoa y Cotoita que expande la gastronomía ecuatoriana al mundo
De Quito a la Guía Michelin de Florida: Alejandra Espinoza revoluciona la cocina de Ecuador con una estrategia global que no contempla límites. La chef planea expandir los sabores nacionales no solo en América sino en Europa y Asia.

Chef Alejandra Espinoza en una publicación de las redes sociales del restaurante Somos.
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Imparable, como un fuego que arrasa, eleva o transforma, así se siente la historia de la chef ecuatoriana Alejandra Espinoza, creadora de los restaurantes Somos en Quito, Cotoa en Miami (parte de la Guía Michelin de Florida, y de su versión expansiva Cotoita.
A los 12 años, Alejandra Espinoza comenzó a experimentar el manejo de un "negocio redondo": vendía almuerzos a las familias de sus amigas y, con sus padres como "inversionistas" que no le cobraban los insumos, ella solo veía ganancias, cuenta entre risas.
Lo que empezó como un ejercicio de independencia infantil en Quito se transformó, años más tarde, en una carrera de resistencia en las cocinas más implacables de Francia. En su adolescencia, por el trabajo de su padre la familia se mudó, ella aprendió otro idioma y comenzó su educación formal en la cuna de la cocina moderna.
"Ecuador tiene mucho que ofrecer al mundo, no se tiene que limitar a lo que se hacía hace 100 años".
Chef Alejandra Espinoza
"Quiero aprender unas buenas bases, para luego poder crear mi propia identidad", pensó una joven Alejandra. Fue aceptada en el Institut Paul Bocuse en Lyon (ahora llamado Institute Lyfe - Lyon for Excellence), una de las escuelas culinarias más famosas del mundo.

12 horas sin ir al baño, la crueldad detrás de algunas cocinas
Terminó la carrera y continuó seis años más en Francia, bajo el rigor de reconocidas leyendas como el chef Alain Ducasse (referente de la gastronomía mundial y uno de los cocineros con más estrellas Michelin del mundo) y la rudeza de un sistema donde, reconoce, a las mujeres les resulta mucho más difícil entrar, sostenerse y avanzar.
"El machismo es lamentable y no solo está presente en la gastronomía sino en muchas líneas de negocios. Aún pasa que buscan condicionar a la mujer, a que para avanzar en su carrera debe hacer cosas que no quiere. Yo quiero que sepan que sí hay otra forma, que hay mil caminos en la vida, que por mérito y con perseverancia podemos lograr nuestras más altas metas en la cocina. Lo estamos demostrando"
Chef Alejandra Espinoza
"Era muy difícil. En ese momento, en Francia no había mujeres en cargos de liderazgo en las cocinas. Lo único que nos querían dar era pastelería. Pero yo tenía un padre general de la Fuerza Aérea, así que él me decía: 'Ahí te quedas. Tú puedes'. Yo me automotivaba pensando 'esto me va a servir para el futuro'. Por ejemplo, no había mujeres en el área de pescados, porque creían que no avanzábamos con ese trabajo, era de las líneas más complicadas de entrar, y yo entré", relata orgullosa.
Su paso por restaurantes premiados no fue solo una escuela de cocina, sino de carácter. Alejandra recuerda que no la dejaban ir al baño durante la jornada de trabajo (12 horas), así que evitaba tomar agua, terminando deshidratada y muchas veces enferma. Aunque valora la precisión, el rigor y la perfección que busca la gastronomía francesa, sabía que ese sistema no era para ella.
Creación de identidad y expansión del fuego
Un verano, Alejandra se fue de vacaciones a Estados Unidos y ahí conoció a quien ahora es su esposo y padre de sus dos hijos. "Él me enseñó a ver mi profesión de otra forma. Me di cuenta de que no había límites, que hay oportunidades para todos", comenta.
Se mudó a San Francisco, emprendió con su propia empresa de 'catering', llegó a dar servicio a grandes empresas y años después nuevamente sintió la 'espinita': "Mis raíces". Alejandra dejó Ecuador a los 16 años, no conocía toda la comida de su país, pero extrañaba algunos sabores y quería reencontrarse con ellos.
Regresó a Ecuador con la intención de recorrer el país probándolo todo. Lo hizo y supo que era el momento de unir su técnica, experiencia e identidad. En 2018 fundó el restaurante Somos, un nombre que refleja la unidad de saberes, de equipos, de proveedores, de comensales, de memorias que busca crear y preservar.

A inicios del año 2020, con pandemia por Covid-19, Alejandra recibió a su primer hijo y se vio obligada a cerrar Somos temporalmente. Eso tampoco la detuvo. Creó 'La Guaguaseria', un modelo de negocio a domicilio enfocado en 'guaguasa' (pizza con masa de yuca, en forma de guagua de pan), que se mantiene hasta la actualidad.
Somos reabrió en febrero de 2021 y se consolidó como uno de los mejores restaurantes de Quito. "Vamos a cumplir siete años y puedo decir que es un negocio sostenible, rentable, que emplea a más de 50 personas y del cual nos sentimos súper orgullosos", resalta.
Miami: La conquista de la Guía Michelin
Una vez más, el cambio, el movimiento, la expansión llamó a Alejandra y ella acudió feliz. Por motivos laborales de su esposo, se mudaron a Estados Unidos en el año 2023. Con su segundo bebé en brazos, la chef recorrió locales, encontró proveedores, un equipo, creó un menú y abrió Cotoa, su llave para entrar a la Guía Michelin de Florida en 2025.
Tras ese éxito llegó Cotoita, una propuesta de comida rápida saludable que ya es rentable y que Alejandra visualiza replicando en centros comerciales de todo el mundo, al estilo de grandes cadenas globales.
"He logrado construir equipos que creen en la visión que yo he querido transmitir del Ecuador para el mundo y con eso no tenemos límites"
Chef Alejandra Espinoza
Alejandra no solo ha logrado estandarizar recetas ecuatorianas, sino crear una estrategia para llevar los sabores nacionales a los escenarios internacionales.

Fue designada Embajadora Especial de la ONU para el Turismo Gastronómico (2024), por su contribución al patrimonio culinario de Ecuador; fue parte del comité del jurado del prestigioso campeonato mundial de cocina Bocuse d'Or 2025 en Lyon y el restaurante Somos ha sido reconocido por la lista 50 Best Discovery debido a su "enfoque innovador y su capacidad para transformar ingredientes ecuatorianos en experiencias de categoría mundial."
"Falta estrategia y unión en el gremio gastronómico de Ecuador"
La chef Alejandra critica la falta de estrategia y unión del gremio gastronómico nacional, pero eso tampoco la detiene.
Opina que aferrarse a recetas rígidas no es el camino, que ella prefiere resaltar el valor del producto. En presentaciones gastronómicas que hace por el mundo, ella se encarga de escribir en el menú: "camarón ecuatoriano", "cacao ecuatoriano", por ejemplo.
"Si el mundo aún no sabe ni dónde está Ecuador, yo me encargaré de ponérselo en la mesa, bocado a bocado"
Chef Alejandra Espinoza
Aunque celebra los premios recientes de colegas de la industria gastronómica nacional, señala una falla estructural: "Nos falta estrategia. Todos reman por su lado y no somos una fuerza". Insiste en la necesidad de contar con una plan común para vender al extranjero una "cocina ecuatoriana" y de "entender bien qué se vende".
En su opinión, la gastronomía ecuatoriana necesita adaptarse al mercado internacional. "Incluso desde los nombres de los platos. Encebollado es 'Onion soup' en inglés, que no suena atractivo". Su propuesta es, por ejemplo: un tortellini en salsa de seco de pollo o un tortellini de plátano maduro o una empanada de seco de chivo. "Son sabores ecuatorianos en presentaciones que un extranjero reconoce como familiares. Entonces las acepta y las adopta".
Para la chef de Somos, Cotoa y Cotoita, no hay límites en la expansión de los productos y los sabores ecuatorianos. Su meta es clara: "que la gastronomía sea una política de Estado y que el producto ecuatoriano, especialmente el camarón y el cacao, sea reconocido por su origen en cada menú del mundo".
En tanto, Alejandra sigue haciendo su parte. Empujando y expandiéndose por el mundo. Consolidada en Quito y Miami, la chef ya planea su expansión hacia Europa y los Emiratos Árabes.
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