La posesión de Abelardo De la Espriella pone en la mira las expectativas de seguridad y energéticas en Ecuador
Tras los anuncios del gobierno de Daniel Noboa y los ofrecimientos del nuevo Mandatario colombiano, en ambos lados de la frontera se esperan resultados.

El presidente electo de Colombia, Abelardo De la Espriella, habla durante el desfile militar del Día de la Independencia este lunes, en Medellín el 20 de julio de 2026.
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EFE
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Sin experiencia previa en cargos públicos, Abelardo De la Espriella asume el reto de presidir Colombia y demostrar que el fenómeno político que transformó la derecha nacional en apenas un año puede traducirse también en un Gobierno capaz de responder a un país polarizado, con persistentes problemas de seguridad y con Gustavo Petro dispuesto a liderar la oposición desde el primer día.
En medio de ese desafío, los próximos pasos del novel y polémico Mandatario colombiano tendrán impactos directos e indirectos en Ecuador, especialmente en la frontera compartida. Y el presidente Daniel Noboa apuesta por una renovada relación bilateral, que permita impulsar sus agendas comunes.
Por ello se espera una alineación ideológica y estratégica entre ambos gobiernos, tras años de discrepancias y momentos de tensión política con la administración saliente. Los ejes clave serían: seguridad fronteriza, lucha contra el crimen organizado, comercio, electricidad y un impulso adicional a la agenda de Washington en la región.
Intercambio comercial y venta de energía
Poco tiempo antes de que De la Espriella gane la presidencia, la tensa guerra comercial que habían tenido Colombia y Ecuador desde enero de 2026 se comenzó a apaciguar. Con lo que el nuevo presidente comienza con un escenario calmado en lo comercial.
El 1 de junio de 2026, el Gobierno de Ecuador retiró la tasa de seguridad (arancel) que había impuesto a los productos que llegaban de Colombia. Noboa lo hizo ver como un gesto de apoyo a De la Espriella, que todavía era candidato.
Unos días después el Gobierno de Gustavo Petro también retiró la tasa que había impuesto en respuesta a la medida de Ecuador. Pero enfatizó que las dos tasas se retiraron por disposición de la Comunidad Andina (CAN).
Así, ahora la expectativa es que este tipo de eventos, como una guerra de aranceles, no vuelva a ocurrir, pues existe una afinidad política e ideológica entre De la Espriella y Noboa, dice Francisco Rivadeneira, exministro de Comercio Exterior.
Con esto, es de esperar que el intercambio comercial, que se vio golpeado por los aranceles, se recupere a niveles normales, agrega el exministro. Este gráfico muestra la caída del comercio entre las dos naciones:
Rivadeneira añade que también hay expectativas positivas en la venta de energía eléctrica. La línea de transmisión permite que Colombia venda a Ecuador alrededor de 450 MW, lo que equivale a alrededor del 10% de la demanda promedio del país.
Con un déficit de generación eléctrica que superaría los 1.300 megavatios de potencia (MW), la compra de energía a Colombia ayudará a que Ecuador reduzca los riesgos de nuevos cortes de luz en el período seco (estiaje), que comenzaría en octubre de 2026.
La venta de electricidad desde Colombia estuvo suspendida durante siete meses, por la guerra comercial, y la reactivó el mismo Petro dos días antes de que De la Espriella asuma el poder. Ecuador compró en promedio 288 MW de potencia a Colombia en este primer día de ventas.
Pero la expectativa es que la venta pueda ser en mejores condiciones en cuanto a precio. Y es que en 2024, en medio de la crisis eléctrica que vivió Ecuador, Colombia vendió electricidad hasta en USD 1 el kilovatio hora (kWh).
Para tener una idea, en Ecuador, la tarifa residencial de la electricidad es de 0,10 (kWh) en promedio para los clientes finales.
Noboa dijo el pasado 23 de julio que ya existe "un acuerdo inicial" con De la Espriella "sobre una tarifa binacional". "Cuando ellos necesiten, les vendemos a un precio y cuando nosotros necesitemos es el mismo precio", mencionó.
Rivadeneira añade que hay desafíos todavía pendientes, que podrían destrabarse con más facilidad y apertura de diálogo por la afinidad entre los mandatarios.
Por ejemplo, problemas de contrabando de arroz y las tensiones que hay en el sector del transporte pesado, dado que un grupo de transportistas de Colombia no está permitiendo que camiones de Ecuador pasen, pese a que un dictamen de la CAN lo dispone.
"Sería la oportunidad precisa para volver a realizar un Gabinete Binacional de alto nivel, que no se realiza hace años, para abordar estos temas pendientes", menciona.
La línea política y de seguridad
De la Espriella es admirador declarado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y hace constantes referencias al modelo del mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, en materia de seguridad, por lo que construyó su campaña basada en la promesa de devolver el orden al país, combatir la delincuencia con "mano de hierro" y convertir a Colombia en una "Patria Milagro".
La situación en Colombia es delicada si se tiene en cuenta que, según la Fundación Ideas para la Paz (FIP), el número de integrantes de los grupos armados de Colombia creció un 23,5 % en 2025, alcanzando un total de 27.121 miembros, entre personas en armas y miembros de redes de apoyo logístico y financiero.

El Clan del Golfo, la principal banda criminal del país, tiene al menos 9.840 miembros. Le siguen la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que hoy alcanza los 6.810 integrantes, y el Estado Mayor Central (EMC), la mayor disidencia de las FARC, con 4.019 miembros.
A eso se suma el fracaso de la política de 'paz total', con la que el Gobierno saliente buscaba negociar la paz o el sometimiento a la justicia de los grupos armados ilegales. Pero ahora, según las palabras del propio De la Espriella, los miembros de las mafias tenían plazo hasta este viernes 7 de agosto apara que someterse a la justicia ordinaria. De lo contrario, les esperan dos caminos: "Muerte o cárcel".
El nuevo Mandatario también anunció que eliminará la oficina presidencial de paz y la de derechos humanos. Además, planea desmontar el tribunal surgido del acuerdo con las FARC para juzgar los peores crímenes del conflicto armado.
Con ese contexto, entre sus principales promesas de campaña están:
- Recuperar el territorio estatal, con un despliegue intensivo de la fuerza pública, convocando a militares veteranos para multiplicar sus números rápidamente.
- Neutralizar a los 10 principales líderes del crimen organizado y el narcoterrorismo.
- Construir 10 megacárceles de máxima seguridad.
- Incrementar las penas para delitos de alto impacto con una reforma penal que, además, elimine o reduzca los beneficios penitenciario para los reincidentes.
- Fumigación aérea de cultivos ilícitos de coca, al igual que erradicación manual.
- Congelar los capitales, bienes y redes de lavado de dinero.
- Impulsar la innovación tecnológica en materia de seguridad, con uso masivo de drones, inteligencia artificial y otras tecnologías de vigilancia y monitoreo.
- Alianzas operativas con Estados Unidos e Israel.
El discurso bélico de De la Espriella ha sido celebrado por el presidente Daniel Noboa, quien comparte su visión de mano dura y fuerte militarización, de la mano de la Casa Blanca. El Mandatario ecuatoriano afirmó que su nuevo homólogo colombiano impulsaría "una lucha real y conjunta contra el narcoterrorismo".
El objetivo de Ecuador es llevar a cabo una ofensiva a los grupos al margen de la ley que operan en la zona de la frontera. Para lo cual el ministro del Interior, John Reimberg, confirmó que ya se habían adelantado reuniones con las nuevas autoridades colombianas.
En la política regional también habrá una revitalización de los gobiernos de derecha y un fortalecimiento de las iniciativas de Washington, como el Escudo de las Américas, tras lo cual se esperaría un incremento de la actividad y presencia militar norteamericana en ambos países.
A esto se sumará el alejamiento o enfriamiento de las relaciones bilaterales con las potencias a las que busca frenar Trump, como China y Rusia. Por ejemplo, según Estados Unidos, el nuevo Presidente colombiano se comprometió a retirarse de la iniciativa de la Ruta de la Seda que impulsa el gigante asiático. A la vez que anunció públicamente el cierre de 14 sedes diplomáticas, incluyendo aquellas en Cuba, Nicaragua, Haití.
Este giro en la política exterior también tiene similitudes con el que ha ejecutado Noboa en Ecuador, al alejarse de Cuba y Palestina y acercarse a Israel. Sin embargo, por motivos comerciales, el Gobierno ecuatoriano no ha podido tomar posturas que lo comprometan con socios comerciales clave, como Pekín y Moscú.
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