En un escenario optimista, Ecuador empezaría a recuperarse en 2023

Economía

Autor:

Wilmer Torres

Actualizada:

7 Ago 2020 - 0:05

Imagen de una calle del Centro Histórico de Quito, el 1 de agosto de 2020. - Foto: Cortesía JW Guevara

En un escenario optimista, Ecuador empezaría a recuperarse en 2023

Autor:

Wilmer Torres

Actualizada:

7 Ago 2020 - 0:05

La consultora Multiplica prevé que el proceso de recuperación de la economía puede tomar seis años, puesto que el próximo gobierno tendrá dificultades para impulsar la inversión pública.

La crisis económica agravada por la pandemia del coronavirus puede producir una caída de entre 9% y 11% en la economía de Ecuador en 2020.

Esto lo dice un estudio de la firma consultora Multiplica, que estableció dos escenarios para el país: en el primer escenario, considerado realista, el PIB de Ecuador caerá a USD 89.000 millones y volvería al nivel de 2019 recién en 2026.

En el segundo escenario, más optimista, el PIB caería a USD 91.000 millones en 2020. Pero para 2023 habría un crecimiento que le permitiría a Ecuador volvería a tener un PIB similar al de 2019, que fue de USD 107.400 millones.

La proyección de Multiplica para 2020 coincide con las perspectivas del Banco Central de Ecuador y de los organismos multilaterales.

El Banco Central prevé que la economía se encogerá 9,6% en 2020 por el impacto de la crisis sanitaria. Mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que la caída será de 10,9% este año.

¿Lenta o rápida?

El decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de las Américas y socio fundador de Multiplica, Fidel Jaramillo, dice que en un escenario realista habrá una recuperación lenta de la economía.

La posibilidad de crecimiento dependerá de los esfuerzos del próximo gobierno, que se posesiona en 2021, para promover la inversión pública.

Pero “la escasez de recursos afectará a la próxima administración, que deberá tomar más medidas de reducción del gasto corriente y aumentar impuestos para estabilizar las finanzas públicas”, dice Jaramillo.

La reducción del gasto corriente implica toda una reforma a la estructura del sector público, explica Jaramillo.

Y señala que hará falta un fortalecimiento de la recaudación tributaria por la vía de disminuir la elusión de impuestos, incrementar de manera gradual el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y de promover un impuesto al patrimonio.

El director de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes), José Hidalgo, considera que el IVA debería subir entre dos y tres puntos y que será necesario eliminar tributos que afectan a la inversión, como el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD).

Si bien el incremento del IVA afectará al consumo, tendrá ser compensado con una mejora en la estructura tributaria que beneficie a la inversión y a la producción”, dice Hidalgo.

Escenario optimista

Según el estudio de Multiplica, en el escenario más optimista la economía de Ecuador se contraería 9% este año y la recuperación empezaría a verse ya en 2023.

Para que este escenario se concrete, Jaramillo dice que el gobierno va a necesitar una “gran participación” de la inversión privada en la provisión de obra pública.

Además, el escenario optimista depende de que el próximo gobierno logre los siguientes tres objetivos:

“El próximo gobierno tendrá que crear un escenario propicio para atraer la inversión de los propios ecuatorianos que tienen recursos de ahorro en el exterior”, agrega Jaramillo.

La renegociación, un alivio

La renegociación de la deuda en bonos Global que Ecuador ha logrado con los acreedores internacionales trae un alivio fiscal, pero no es suficiente para la recuperación de la economía a corto plazo, señala Hidalgo.

Antes de la renegociación, la deuda en bonos Global representaba USD 17.375 millones en capital y USD 1.060 millones en intereses no pagados y acumulados, montos que debían pagarse entre 2020 y 2030, con un calendario muy fuerte de vencimientos a partir de 2022.

“La renegociación ayuda a eliminar incertidumbres sobre el futuro fiscal de Ecuador porque el Estado ya no tendrá pagos tan concentrados de capital e intereses de la deuda en un periodo de tiempo tan corto sino que los extiende hasta 2040”, dice Hidalgo.

Jaramillo advierte que el hecho de haber renegociado la deuda externa en bonos no significa que que el país tendrá recursos adicionales para enfrentar “una situación fiscal que es muy precaria“.

Por el contrario, ahora Ecuador tendrá que resolver sus problemas recurrentes de exceso de gasto y de debilidad en materia de ingresos fiscales, concluye el analista.

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