En sus Marcas Listos Fuego
El tarifario del Consejo de la Judicatura
PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.
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Hola Mercedes, seguro me recuerdas de algunas audiencias en la Corte Nacional, en donde ya no te veré más, porque ahora eres la flamante y recién estrenada máxima autoridad del Consejo de la Judicatura, ¡y vaya reto que tienes por delante!
No debe ser fácil sentarte en el trono que ocupó el pobre diablo de Wilman Terán y el tristemente célebre Mario Godoy. ¿Si entiendes el reto que tienes? Primero lo primero: no parecerte a ellos.
Pero el reto es aún mayor, porque hoy vengo no a agitar el avispero, sino a llenarlo de dinamita, así que me disculpo de antemano.
Hoy te voy a contar cómo funcionan los tarifarios del Consejo de la Judicatura, porque es una institución tan pero tan corrupta, que los sobornos no son discrecionales, sino que están reglados y debidamente regulados. ¿Lista para el baldazo de agua fría? Ahí vamos.
Mira, como conoces, cuando a un juez o fiscal se le emite una declaración jurisdiccional previa por dolo, negligencia manifiesta o error inexcusable, se inicia un proceso administrativo sancionador en el Consejo de la Judicatura, en el cual puede defenderse y en el que se genera un informe motivado por la Dirección Provincial que corresponda, recomendando o no la sanción (incluso la destitución) del funcionario sumariado.
Aquí viene lo jugoso, ese informe motivado, del cual depende la vida laboral del juez o fiscal, tiene precio. Si el juez o fiscal quiere salvarse y llegar al pleno del Consejo de la Judicatura con informe favorable, debe pagar:
- 30 mil dólares para casos de dolo
- 20 mil dólares para casos de error inexcusable
- 10 mil dólares para casos de negligencia manifiesta
Así mismito. Ni un centavo más, ni un centavo menos, porque esos delincuentes del Consejo de la Judicatura tienen “códigos de honor”.
Y claro, si se trata de jueces y fiscales honestos, estos están jodidos, porque si son honestos, en primer lugar, no tienen esa cantidad de dinero e, incluso si la tuvieran, jamás claudicarán en sus principios y por ende jamás resbalarían en estos sobornos.
Y claro, cuando se trata de jueces y fiscales corruptos, están del otro lado, no sólo porque están forrados y esa coima les resulta en extremo conveniente, sino porque no titubean en prostituir el sistema para salvarse y seguir haciendo de las suyas.
Sí, esto pasa todos los días, Mercedes, todos los santos y malditos días. ¿Y quién lo sabe? Todo el mundo. Ahora solo hace falta alguien que se faje contra estos delincuentes. ¿Serás tú esa persona o nos romperás el corazón a todos?
Bienvenida, Mercedes, al nido de ratas.