Leyenda Urbana
Lenín Moreno zarandea al correísmo y pone a prueba a la justicia
Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC
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Apareció por sorpresa en el aeropuerto, sonriente y confiado, y las imágenes de su arribo recorrieron las redes sociales sin dejar impasible a nadie, ya que todos saben que, al estar siendo juzgado por el caso Sinohydro, por un supuesto delito de cohecho, corre el riesgo de ser sentenciado.
Aunque pudiera tener un acuerdo de colaboración eficaz, regresar para encarar un proceso legal por una mega obra hidroeléctrica con sobornos monumentales, requiere de arrojo, porque nadie puede estar seguro del desenlace con una justicia decadente y con evidencias de que la independencia se desvanece.
Como quiera que fuere, el mensaje de su llegada fue contundente y trajo a mi memoria lo dicho por el gran Pericles, 3.000 años atrás: “La felicidad está en la libertad y la libertad en el coraje”.
Moreno residía en Asunción y debía presentarse en forma periódica en la Embajada ecuatoriana en Paraguay, cumpliendo una medida cautelar sustitutiva de la prisión preventiva.
Se movía con libertad, pero no era libre.
La Fiscalía lo acusa de un presunto esquema de corrupción vinculado a la empresa Sinohydro que habría entregado sobornos colosales estimados en USD 76 millones, para asegurar la adjudicación de la gigantesca hidroeléctrica, que fue financiada por EximBank también de China, cuando Moreno era vicepresidente.
En el portal La Fuente, en 2019, Fernando Villavicencio destapó este caso que se llamaba Ina Investment Corporation, y se refería a una compañía offshore, supuestamente vinculada a la familia de Moreno, y, años después, en 2023, como asambleísta, presentó en la Fiscalía un expediente sobre Coca Codo Sinclair, y advertía al Gobierno de Lasso no recibir la obra por las miles de fisuras existentes.
Pero el Gobierno de Noboa lo recibió, semanas atrás, abriendo grandes interrogantes.
Que Moreno comparezca en una audiencia marca la diferencia con quienes han huido, pero que ocurra cuando el país está camino a las elecciones y el Gobierno no logra consolidar un frente sólido, y la oposición tampoco se articula, ha generado suspicacias.
Desde la Presidencia (2017-2021), Moreno desarrolló ciertas destrezas en las que mostró determinación para enfrentar al correísmo y unir al país; por eso, hoy no pocos creen ver fantasmas del pasado de vuelta.
El resquemor del correísmo tendría que ver con el hecho de que Moreno podría convertirse en su gran contradictor; aunque sin el poder político de 2018 cuando convocó una consulta popular que despojó a su antecesor de toda posibilidad de volver a ser candidato.
Los ecuatorianos aprobaron, con contundencia, eliminar la reelección indefinida, e inhabilitaron la participación en política a toda persona condenada por actos de corrupción, lo que puso fin a la era de Correa, al punto de que Moreno escribió en X: “Los políticos que ansiaban eternizarse no volverán nunca más”.
Moreno ya zarandeó, desde adentro, a la revolución fallida cuando despojó de todas las funciones asignadas a su vicepresidente, Jorge Glas, con lo cual lo entregó a la justicia para que respondiera por el caso Odebrecht.
Aquello encolerizó a los correístas, pero agradó al país, como ocurrió también cuando dio en comodato por 100 años a la Conaie el inmueble del que Correa los despojó, en 2015. Demostraba que haría todo lo contrario a lo hecho por su mentor político.
Las discrepancias tomaron otra dimensión cuando, en diciembre de 2017, Lenín Moreno declaró al diario ABC de España “estar espeluznado por la corrupción galopante en el Gobierno de Correa”.
Lo recuerdo como si fuera hoy porque aludía a la Refinería del Pacífico, a la Refinería de Esmeraldas, al Poliducto Pascuales-Cuenca, a los hospitales mal hechos, a Yachay y muchos casos más de corrupción que se iban destapando.
Cinco años después, Moreno está de vuelta y ha generado interrogantes; la más repetida es si tomará partido en las elecciones que se avecinan, en instantes que las organizaciones que han sobrevivido al hacha del CNE buscan nombres para alcaldías y prefecturas, y ADN que tiene el poder político no ha mostrado, hasta ahora, habilidad para encontrar nombres idóneos.
Acaso invitaron a venir a Moreno para que propicie un frente anticorreísta y a cambio de qué sería, se especula en el mundo de la política.
Mientras se despejan las dudas y el expresidente responde ante la justicia, quizá sabiendo que saldrá indemne, Pericles regresa con su frase inspiradora: la felicidad está en la libertad y la libertad en el coraje.