El alivio de 3 centavos es un anestésico; la hemorragia del diésel es real
Asesor empresarial en estrategia y finanzas corporativas. MBA de la Escuela de Negocios Darden de la Universidad de Virginia. Exasesor McKinsey and Company y finanzas en JPM, CLSA, ABN-AMRO y Valpacífico. Exejecutivo senior Progressive Insurance e IPG.
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Desde el 12 de septiembre, el diésel prémium bajará otros tres centavos: de USD 3,181 a USD 3,151 por galón. El Gobierno lo presenta como un alivio socioeconómico. Pero hay una pregunta más importante:
¿Quién absorbe el riesgo cuando el precio internacional vuelve a subir?
Porque Ecuador tiene una paradoja: produce y exporta petróleo, pero importa enormes cantidades de derivados. En 2025 Petroecuador importó 25,76 millones de barriles de diésel prémium.
Y el mercado internacional está bajo presión. El 10 de septiembre, el Brent superó USD 106 por barril y el WTI USD 101. Reuters reporta, además, que el crack spread del diésel llegó a USD 108,02 por barril, reflejo de un mercado de refinados extraordinariamente tensionado.
Aquí está la trampa.
El costo del diésel ecuatoriano no es simplemente WTI + crack spread. La propia fórmula oficial de PetroEcuador EP incorpora el marcador internacional, flete USGC–Ecuador, seguro, tarifa de infraestructura, costo financiero y margen de abastecedora.
Por eso el verdadero problema no es solamente el precio del petróleo. Es quién absorbe la volatilidad del producto refinado sea diésel o gasolinas.
En agosto, el consumidor pagaba USD 3,18 por galón, mientras Petroecuador proyectaba un subsidio de USD 0,86. Es decir, el valor implícito cubierto por consumidor más Estado rondaba USD 4,04 por galón.
El nuevo precio será USD 3,151. Pero todavía no conocemos el subsidio oficial correspondiente al nuevo período.
Y aquí aparece una lección de finanzas corporativas que Ecuador parece olvidar: el riesgo que no gestionas no desaparece; cambia de balance.
Si el Estado mantiene artificialmente bajo el precio, el riesgo se traslada al Tesoro Nacional. Si lo traslada al consumidor, aparece como costo de vida e inflación (alza de pasajes de buses, comida, etc.). Si lo traslada a empresas, aparece como menor margen, mayor capital de trabajo, menor competitividad, y menor valor empresarial.
Y si el diferencial entre Ecuador y los países vecinos se vuelve suficientemente grande, aparece otra consecuencia: arbitraje y contrabando.
El segundo orden es fiscal.
Diésel caro → mayor costo de abastecimiento → mayor brecha frente al precio regulado → mayor exposición fiscal.
El tercer orden es económico.
Mayor costo del combustible → menor margen de pesca, transporte, agricultura y logística → menor inversión → menor competitividad exportadora.
Y existe un cuarto riesgo: todos esos sectores compiten por el mismo barril cuando el mercado se estrecha. El diésel no mueve solamente camiones. Puede terminar compitiendo con la generación eléctrica, la pesca, la agricultura y la industria.
Entonces la pregunta correcta deja de ser: ¿Cuánto debe costar el diésel? Pasa a ser: ¿Quién debe absorber su volatilidad?
Hay además una oportunidad.
Ecuador debería tratar el diésel como un problema de Commodity Risk Management: medir diariamente la exposición, transparentar el Precio de Paridad de Importación (PPI), hacer stress tests de precio y crack spread, mantener liquidez para eventuales coberturas financieras, gestionar inventarios y reducir los incentivos al desvío.
Y permitir al sector privado mayor flexibilidad para asegurar su abastecimiento cuando sea económicamente eficiente, dentro de una regulación que preserve trazabilidad y control.
Los tres centavos importan políticamente. Pero no son una cobertura.
Sobre el volumen de diésel prémium importado en 2025, tres centavos por galón equivalen a unos USD 32,5 millones anuales de sensibilidad económica. No es el costo fiscal del subsidio: es simplemente la escala que puede adquirir una variación aparentemente pequeña.
Un Estado serio no elimina el riesgo de commodities. Decide quién lo absorbe, cuánto está dispuesto a asumir y cuánto debe cubrir.
La pregunta para Ecuador no es cuánto bajará el diésel este mes. Es quien pagará cuando vuelva a subir. Porque tres centavos pueden comprar alivio político. Pero no compran una cobertura al alza de precio.