Consejos y estrategia para ascender de puesto este 2026
Un nuevo año trae nuevas metas, pero también una gran pregunta: ¿qué estás haciendo hoy para ascender mañana? Esta guía práctica reúne los consejos clave para elevar tu perfil profesional y convertir el entusiasmo de inicio de año en una oportunidad de crecimiento.

Dos profesionales celebran un acuerdo con un choque de manos durante una reunión de trabajo.
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Enero suele venir cargado de energía, propósitos y planes. Prometemos organizarnos mejor, aprender algo nuevo, cuidar nuestra salud y, en muchos casos, dar el siguiente paso en nuestra carrera profesional. Ascender de puesto no es solo una ambición económica; es una señal de crecimiento, reconocimiento y evolución personal.
Pero seamos honestos: el ascenso no llega solo porque empezó el año ni porque “ya toca”. Llega cuando el profesional toma acción, construye estrategia y trabaja conscientemente en su perfil.
Según la Escuela de Negocios de la ESPOL (ESPAE), ascender es el resultado de una combinación entre factores organizacionales y decisiones personales. Algunas variables no dependen de ti —como las políticas internas o la estructura de la empresa—, pero muchas otras sí están completamente bajo tu control.
La pregunta clave es: ¿estás trabajando activamente para convertirte en la persona que ese nuevo puesto necesita?
Entender el terreno antes de avanzar
Antes de hablar de habilidades y comportamientos, hay algo fundamental: entender cómo funciona tu organización. Cada empresa tiene criterios distintos para promover talento. Algunas priorizan resultados, otras liderazgo, otras antigüedad, otras formación académica.
La ESPAE destaca que factores como los valores corporativos, los indicadores de desempeño, el tiempo en la empresa y el organigrama influyen directamente en las decisiones de ascenso. No conocer estas reglas del juego es avanzar a ciegas.
Un primer paso inteligente es observar, preguntar y analizar:
- ¿Qué perfiles han sido ascendidos recientemente?
- ¿Qué competencias comparten?
- ¿Qué tipo de liderazgo valora la empresa?
Este análisis no es oportunismo, es estrategia profesional.
1. Ser creativo: aportar ideas que sumen valor
La creatividad dejó de ser exclusiva de áreas artísticas. Hoy es una competencia transversal. La innovación y la creatividad son altamente valoradas porque generan impacto real en los proyectos y procesos.
Ser creativo no significa tener ideas brillantes todo el tiempo, sino mirar los problemas desde otro ángulo, proponer mejoras, optimizar procesos o encontrar soluciones prácticas a desafíos cotidianos.
Ejemplo práctico: Si detectas una ineficiencia en un proceso interno, no te limites a señalar el problema. Llega con una propuesta concreta, datos y posibles beneficios. Eso te posiciona como alguien que piensa en el negocio, no solo en su rol.
2. Trabajar en equipo (y empezar a liderar sin cargo)
Hoy nadie asciende solo. La capacidad de trabajar en equipo es una de las habilidades más observadas en los procesos de promoción. Según ESPAE, el intercambio de ideas entre disciplinas enriquece los proyectos y potencia resultados.
Pero hay algo aún más importante: liderar sin necesidad de un título.
Un profesional que escucha, coordina, facilita acuerdos y aporta claridad en momentos de tensión ya está ejerciendo liderazgo. Y las empresas lo notan.
Pregunta clave: ¿Te comportas como alguien que espera instrucciones o como alguien que ayuda a que el equipo avance?
3. Interés real por aprender
La transformación digital, los nuevos modelos de negocio y el avance tecnológico han cambiado las reglas del mercado laboral. El interés genuino por aprender es una de las claves para destacar como candidato a un ascenso.
Esto implica:
- Actualizar conocimientos
- Entender tendencias del sector
- Capacitarse de forma constante
Un posgrado puede ser una gran herramienta, pero no es el único camino. Cursos, certificaciones, talleres y aprendizaje autodidacta también suman, siempre que estén alineados con tu crecimiento profesional.
Lo importante no es solo estudiar, sino demostrar que aplicas lo aprendido.
4. Prepararse para las reuniones
Las reuniones laborales son un escenario clave para construir reputación profesional. La ESPAE recomienda llegar preparado, con información, datos y argumentos claros.
No se trata de hablar más, sino de aportar mejor.
Un profesional que llega con cifras, referencias, análisis o preguntas bien formuladas transmite:
- Compromiso
- Pensamiento estratégico
- Capacidad de análisis
Además, el liderazgo equilibrado —sin egocentrismo— es un rasgo muy valorado. Saber cuándo intervenir y cuándo escuchar es parte de esa madurez profesional que se busca en los ascensos.
5. Asimilar los cambios
El cambio ya no es una excepción: es la norma. La capacidad de adaptación como una de las habilidades más relevantes para el liderazgo actual.
Las organizaciones necesitan personas que:
- Manejen la incertidumbre
- Respondan bien en crisis
- Ajusten estrategias sin paralizarse
Quienes se resisten al cambio suelen quedarse atrás. En cambio, quienes lo entienden, lo gestionan y ayudan a otros a transitarlo, se convierten en perfiles clave para asumir mayores responsabilidades.
6. Construir una imagen profesional
Ascender también implica gestionar la percepción profesional. ESPAE señala que construir una imagen sólida parte de dos dimensiones: cómo te ves a ti mismo y cómo quieres ser percibido por los demás.
Esto no tiene que ver con aparentar, sino con ser claro en tus aspiraciones, actuar con coherencia y comunicar con honestidad.
Algunas preguntas útiles:
- ¿Tu trabajo refleja el rol al que aspiras?
- ¿Tus acciones están alineadas con tus objetivos?
- ¿Tu entorno sabe que estás listo para asumir más responsabilidades?
Dejarse ver no es imponerse, es hacer visible el valor que aportas.
El rol clave de las habilidades blandas
Más allá de las competencias técnicas, hoy los ascensos están profundamente ligados a las habilidades blandas. Comunicación, inteligencia emocional, empatía, pensamiento crítico y manejo de conflictos marcan la diferencia entre un buen profesional y un líder en potencia.
Muchas personas con alto conocimiento técnico no ascienden porque no logran influir, conectar o generar confianza. Trabajar estas habilidades es tan importante como mejorar el CV.
Ascender de puesto en este Año Nuevo no depende únicamente de que se abra una vacante. Depende de si, desde hoy, estás desarrollando las competencias, la mentalidad y el comportamiento que ese nuevo rol exige.
La verdadera pregunta no es si estás listo para ascender, sino: ¿te estás preparando activamente para cuando llegue la oportunidad?
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