¿Qué lleva a una persona a agredir a su propia familia y qué se puede hacer como sociedad?
Casos de parricidos, fraticidios y femicidios durante 2026 son una muestra de la violencia intrafamiliar en Ecuador. Especialistas alertan sobre el impacto de convivir en hogares marcados por discusiones y dan estrategias para prevenir estos conflictos desde la infancia.

Composición gráfica con registros fotográficos de casos de parricidio, fratricidio y femicidio ocurridos en Ecuador durante 2026.
- Foto
Gemini AI
Autor:
Actualizada:
Compartir:
“No sé en qué momento le clavé el cuchillo en el pecho”. Así describió Evelyn Johanna Q. el instante en que atacó a su pareja durante una pelea ocurrida en el sur de Quito, el 12 de mayo de 2026. Este es uno de los casos más recientes de violencia intrafamiliar en Ecuador.
En enero pasado, la capital se conmocionó con la detención de Katya Dolores J. V., acusada de planificar y ordenar el asesinato de su hermano, un hombre de 41 años. Según la Fiscalía, el autor material del crimen recibió USD 1.000.
Ese caso de fratricidio fue la antesala de meses en los que la violencia intrafamiliar recrudeció en Ecuador, especialmente en abril de 2026. Durante ese periodo se reportaron femicidios y también se confirmó la existencia de una asesina serial y parricida: Andreína L.

Después, dos madres fueron detenidas por asesinar a sus propias hijas en Carchi e Imbabura: la primera golpeó a su hija de tres años hasta provocarle la muerte y la segunda ahogó a una niña de un año y medio en la tina de un baño.
Y antes de que terminara abril, un sargento de Policía en servicio activo asesinó a su esposa en el Puente de la Unidad Nacional y luego se suicidó en Pascuales, en el noroeste de Guayaquil.
La mayoría de estos crímenes ocurrieron dentro del núcleo familiar o comenzaron allí antes de trasladarse trágicamente al espacio público. La situación preocupa a especialistas, quienes insisten en la necesidad de fomentar relaciones familiares libres de violencia.
¿Qué lleva a una persona a atacar a su propia familia?
De acuerdo con Naciones Unidas, la violencia intrafamiliar incluye cualquier comportamiento que “asuste, intimide, aterrorice, manipule, dañe, humille, culpe, lesione o hiera a cualquier miembro del hogar”.
Además, afecta a personas de cualquier nivel socioeconómico y educativo. Prueba de ello son dos casos judicializados en Quito durante abril de 2026.
Ese mes, además del fratricidio de Luis Alfonso Jijón, en los juzgados de la capital también se ventiló el asesinato de un adulto mayor en El Chiche, crimen que habría sido planificado por sus propios hijos.

El mismo día del asesinato, los sospechosos “empezaron a sacar el dinero” de su padre. Según los acusados, contrataron a una persona para asesinar al adulto mayor porque este se negó en vida a entregarles una herencia valorada en USD 4 millones.
Pero, ¿el dinero es suficiente motivo para agredir a alguien a quien se supone se ama?
Para la psicóloga Daniela Vicuña, existen múltiples factores que podrían explicar este tipo de conductas violentas. Considera probable que muchos agresores hayan crecido en ambientes violentos, donde se normalizaba la idea de que así se solucionan los problemas o se obtiene lo que se quiere.
“Es posible que dentro de la familia existan traumas no resueltos. También puede ser consecuencia de ambientes desorganizados, sin límites claros”.
Psicóloga Daniela Vicuña
Esa falta de claridad en la toma de decisiones podría explicar por qué tres hermanos, como ocurrió en el caso de El Chiche, se unieron para planificar el asesinato de su padre.
También sería un antecedente para tratar de entender por qué Katya Dolores J. V. amenazó a su madre con destruir a su propia familia si no retiraban los cargos en su contra por ser coautora del crimen de su hermano.
Vicuña agrega que estos hechos también podrían estar relacionados con trastornos de la personalidad, que influyen o provocan serias dificultades en el manejo de las emociones.
Peleas en hogares que terminaron en femicidios
Entre abril y mayo de 2026, tres peleas registradas en Quito y Guayaquil terminaron en dos femicidios y un asesinato.
En el Puerto Principal, en las calles Los Ríos y avenida 9 de Octubre, una mujer cayó desde un cuarto piso tras ingerir licor y discutir con su pareja.
El hombre aseguró a las autoridades que la mujer se suicidó. Familiares de la víctima relataron que ella sufría agresiones físicas y psicológicas por parte del ahora procesado.

Un escenario similar se registró en el hogar del sargento segundo Ecuador Gustavo Castro, quien disparó contra su esposa mientras ella se movilizaba en un vehículo sobre el Puente de la Unidad Nacional.
Bajo ese mismo espiral de violencia ocurrió otro caso en Solanda, en el sur de Quito. La noche del 12 de mayo, Evelyn Johanna Q. atacó con un cuchillo a su pareja después de ingerir licor y discutir.
La mujer había regresado semanas antes de Estados Unidos, donde también mantenía conflictos con la víctima. En un intento por empezar de nuevo, ambos volvieron a convivir sin imaginar que la relación terminaría en una tragedia.
Según la psicóloga Daniela Vicuña, cuando existen ciclos repetitivos de violencia —agresiones, arrepentimiento, acumulación de tensión y nuevas agresiones— se produce un incremento progresivo de la violencia y la crueldad.

En esos casos, señala, es necesaria ayuda profesional y un tratamiento psicológico o psiquiátrico a largo plazo. Si no existe un compromiso real de cambio, lo más recomendable es terminar ese tipo de relaciones.
La dificultad para romper estos círculos de violencia en Ecuador sigue siendo evidente. Según el ECU 911, durante 2025 se registraron 73.721 emergencias relacionadas con violencia intrafamiliar en todo el país.
Mientras que hasta marzo de 2026 la cifra ya superaba los 11.000 casos, entre situaciones de violencia física, psicológica, sexual y otros tipos de agresión contra mujeres.
¿Cómo prevenir la violencia en casa?
De acuerdo con Unicef, el trabajo dentro del núcleo familiar es clave para prevenir la violencia en el hogar. Las acciones deben centrarse especialmente en niños y adolescentes, ya que ellos aprenden de las conductas de los adultos.
Es decir, la manera en que los padres o cuidadores responden ante una crisis tiene un impacto directo en los menores.
Vicuña coincide con este criterio y añade que el ejemplo de los padres es decisivo en la forma en que los hijos interpretan relaciones interpersonales basadas en el respeto.
- 1
Muestras de afecto
Compartir:
Para la psicóloga, es importante que cada integrante de la familia se sienta amado, protegido y valorado tal como es.
Según Unicef, esto permitirá formar una base emocional fuerte y saludable para establecer relaciones armoniosas tanto consigo mismos como con otras personas.
- 2
Manejo de emociones
Compartir:
La forma en que los adultos reaccionan ante momentos de tensión influye directamente en los hijos. Frente a una crisis, es importante aprender a mantener la calma, darse un momento para respirar, tranquilizarse, reflexionar y expresar lo que se siente.
Para Vicuña, los padres deben convertirse en referentes de tolerancia frente a distintas personas y situaciones. Esto ayudará a que los hijos comprendan cómo reaccionar de manera adecuada ante escenarios complejos.
- 3
Comunicación
Compartir:
Una buena comunicación en casa no debería recurrir a insultos, ofensas o gritos.
En cambio, debe existir una escucha activa entre todos los miembros de la familia, con el objetivo de conocerse mejor y fomentar el diálogo constante dentro del hogar.
Si se fortalecen estos espacios, será más fácil abordar temas complejos y construir relaciones basadas en la comprensión.
Además, según Vicuña, la comunicación también es fundamental para establecer límites, ya que el respeto a las normas ayuda a que los hijos no crezcan creyendo que pueden “lograr todo sin restricciones y sin considerar a los demás”.
Compartir: