Leyenda Urbana

Correa y Lasso quisieran que nadie hablara del pacto. ¿Saldrá libre Glas? ¿Se abre paso al caballo de Troya?

Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

29 Nov 2021 - 19:03

El pacto, no admitido, entre Creo y UNES para poner en vigencia una Ley Tributaria que implica aumentar unos impuestos y eliminar el gravamen a las herencias; facilitar el regreso de capitales, entre otros muchos sensibles temas, habría asombrado al mismísimo Nicolás Maquiavelo, el florentino que, en ‘El príncipe’, enseñó cómo hacerse del poder, pero, sobre todo, cómo conservarlo, concluyendo que “el fin justifica los medios”.

Apenas semanas atrás, el presidente, Guillermo Lasso, denunció ‘urbi et orbi’ que el expresidente Rafael Correa, sentenciado y prófugo, lideraba un “triunvirato de la conspiración”, en busca de un golpe de Estado para sacarlo del poder.

La denuncia se dio en un momento de máxima tensión, cuando el nombre de Lasso asomó en los ‘Pandora Papers’, y hacía presumir una tormenta política de impredecibles consecuencias.

Pasada la borrasca, un nuevo episodio sacude, hoy, el ambiente político ecuatoriano, al punto de haber enmudecido a los seguidores de Lasso, detractores del sentenciado de Bélgica, que no deben dar crédito a lo sucedido.

Que el gobierno de Lasso hubiera llegado a acuerdos con el capitán del “triunvirato de la conspiración”, aquel por quien en mayo le soltó la mano del Partido Socialcristiano (PSC), con el que ganó las elecciones, porque su líder, Jaime Nebot, pretendía un acuerdo con Correa, debe ser el sumun del cinismo de la política.

Cómo se concuerda con la mafia, es la pregunta que se hace la gente, pero nadie se atreve a dar una respuesta.

Actitudes como estas, repetidas por los gobiernos de turno, son gotas continuas que horadan las instituciones y la democracia, aunque siempre habrá adláteres que pretendan justificarlas, a pretexto de pragmatismo político.

Que el gobernante de un país con un enorme déficit fiscal y una enorme deuda; con siete de cada 10 ciudadanos sin un empleo adecuado; con la salud y la educación sin financiamiento justo, y en medio de una pandemia, logre una Ley que le significará ingresos por USD 1.900 millones en los próximos dos años tendría que ser una gran noticia.

Y si, además, con esa Ley el gobierno hasta habrá sobrepasado su compromiso con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de elevar los ingresos tributarios en USD 1.000 millones, entre 2022 y 2023 (pues, recaudará USD 1.900 millones, en los dos años), sería para aplaudir, porque supondrá, también, desembolsos de ese organismo de USD 700 millones en diciembre y USD 1.000 millones en 2022, que Ecuador necesita con apremio. Pero no lo es.

“El amarre no vino gratis, pronto se sabrá lo que negociaron a cambio del ahorcamiento de todos”, publicó la Izquierda Democrática (ID), junto a la imagen de una soga.

El coordinador del bloque, Alejandro Jaramillo, fue más explícito: “Jamás imaginamos que iba a darse el pacto del indulto”, escribió.

Y hasta el propio Correa, que no puede callarse, dio las claves.

“¿Cuántas veces has visitado a Jorge Glas? ¡Te has puesto en sus zapatos!” Le dijo en Twitter a Enrique Santos, docente y cercano suyo, quien asombrado por los sucesos había comentado que “jamás se puede sacrificar a la mayoría en nombre de los costos de defender a militantes”.

Así, Correa puso el nombre de Glas en la escena. ¿Qué pasará con él? Por hoy, solo hay hipótesis; aunque también se habla de indultos a la prefecta Paola Pabón y al parlamentario andino Virgilio Hernández.

En estado de shock, hasta cuando se escriben estas líneas, pocos de los llamados ‘revolucionarios’ han arriesgado una opinión.

O la mayoría desconoce lo que ello implica. O, en realidad, es el pastor quien conduce a las ovejas y estas lo siguen.

En Ecuador, como van las cosas, para analizar la política, habrá que apelar a psicólogos y psiquiatras.

Y es que la pericia de un tahúr no es aconsejable para la política; el costo suele ser alto y el riesgo, extremo.

¿Qué harán los bloques en la Asamblea? Hasta hoy, nada está dicho.

En la Ley se crea el ‘Régimen Impositivo Voluntario, Único y Temporal para Regulación de Activos en el Exterior’.

Es una vieja pretensión de quienes se llevaron la plata. Ya intentó, algo así, sin conseguirlo, Lenín Moreno.

En un país donde hecha la ley, está lista la trampa; con organismos de control que dejan escapar a quienes delinques, incluso con el grillete puesto. Y quienes deben vigilar el origen de las fortunas, solo se quejan de la falta de recursos, estaríamos expuestos a reeditar lo que ocurrió en la Unión Soviética.

Allá, la ‘nomenklatura’ trajo de vuelta a su país las fortunas mal habidas, y adquirieron las empresas del Estado. Hoy, son los oligarcas de Rusia. Los amos de la Federación.

Aquí, solo un blindaje legal férreo y la vigilancia de la gente, podrá evitar que la Ley del pacto sea, además, un caballo de Troya, que camufle de inversionistas a los saqueadores.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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