Columnista Invitado
Pagar para que nos peguen
Arquitecto y consultor urbano con más de 20 años en su oficio. Analiza ciudades y su gobernanza desde la intersección entre diseño, instituciones y ciudadanía.
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Miro de reojo el monto final de la planilla y se me acelera el pulso; la dejo en el mesón de la cocina, entre el resto de la resignación diaria.
Hace un año todavía podíamos mantener la guardia en alto, pero en algún momento del último año nuestro cuerpo dejó de reaccionar. Como dijo Mike Tyson, todos tenemos un plan hasta que recibimos el primer puñetazo. No hablemos del quinto ni del décimo. Los quiteños vamos recibiendo golpes tan seguidos y sostenidos que en nuestra esquina ya no hay sales que nos despierten.
Round 1: La basura. En octubre de 2025, el Gobierno prohibió cobrarla en la planilla de luz y el Municipio la trasladó a la del agua. Lo que vino después: un usuario de Conocoto pasó de USD 5 a USD 122. Decenas de miles de reclamos. El Municipio respondió con una campaña de animación en medios, sin mentir, con las Tortugas Ninja: otra clase para niños en la que se explicaba cómo, entre menos personas, una pizza deja porciones más grandes.
Round 2: El bus. El 22 de abril, la alcaldía juró que no había plata. Un mes después, apareció una propuesta de USD 20 millones para los transportistas —hasta USD 8.000 por unidad— a cambio de congelar el pasaje en 2026 y subirlo a USD 0,40 en enero de 2027. De aprobarse, pagaríamos dos veces: hoy, del presupuesto de todos, y en 2027, en cada vuelta. El servicio: entre enero y mayo, la AMT impuso 3.121 multas a unos 3.000 buses —más de una por unidad—, con 79 siniestros, 68 heridos y 8 muertos. A esa flota se le ofrecen USD 8.000 por cabeza para la webcam en el parabrisas, junto con los dados de felpa en el retrovisor.
Round 3: Los impuestos, que entran de gancho. Los prediales, como jabs al mentón, sin aumento de tarifa pero con reavalúo catastral, hicieron que el 74% de los títulos pagaran más. La Contribución Especial de Mejoras fue el remate: el Municipio la calculó mal en 79.157 predios y, para cuando lo notó, 20.797 personas ya habían pagado de más. Mariana Salazar, una adulta mayor de La Magdalena, pagó USD 281,98 cuando le correspondía USD 115,90. Y lo fino del asunto: la devolución inmediata, a la cola. El error lo cometió el Municipio; el trámite para recuperar la plata le tocó a ella y, posiblemente, a ti, vía transferencia y paciencia, mientras tratabas de volver a ponerte de pie.
Round 4: El Metro mueve 170.000 personas al día y es de lo mejor que le ha pasado a la movilidad de Quito en décadas. También se paró durante once horas el 20 de abril. Para entonces, su sistema de comunicaciones no recibía mantenimiento especializado desde diciembre de 2023, y Motorola ya había advertido que podía dejar de operar por completo. El alcalde no descartó un sabotaje y pidió investigarlo, por un ratito. Y abajo, en el piso, la EPMMOP admite que solo el 40% de las vías está en buen estado.
Round 5: Lo imposible de cuantificar es nuestro tiempo y nuestras vidas. La Ruta Viva vio una luz en una figura público-privada; en mayo, el Municipio canceló el proceso y la asume solo, sin decir cuánto cuesta ni de dónde sale la plata. No tiene mantenimiento integral desde 2014 y por ahí circulan 90.000 carros al día. Nos enteramos al despertar del K.O., a la cuenta de 8…9…10, y ni así reaccionamos. Y todo cae a meses de las elecciones del 29 de noviembre, con un juego ágil de piernas que va del “no hay plata” tras un 2025 en el que el Municipio dejó sin ejecutar USD 252,3 millones y abrió un proceso por USD 1,5 millones en publicidad. La presidenta de su movimiento dice que esta es “una de las mejores gestiones de América Latina”.
Nosotros con la planilla en la mano y la jeta en el piso.
Seguimos en pie, no hay de otra. ¿Pero aún sentimos algo...? ¿Estamos anestesiados? El mes que viene sonará otra campana: otra planilla y otro anuncio de obra urgente. Y esto que acaba de leer es lo más cerca que estaremos de devolver el golpe: un quejido con tildes. Para entonces, el cuerpo ya ni siquiera se cubre; uno casi agradece el golpe, que confirma que sigue vivo. Subo la guardia por costumbre y salgo al siguiente round para recibir otro golpe que seguro nos conecta.