La riqueza de las naciones en el mundo hispanoparlante
Fellow en Estudios Latinoamericanos del Instituto Cato. Entre 2006-2026 escribió para El Universo (Ecuador). Es autora de En busca de la libertad: Vida y obra de los próceres liberales en Iberoamérica (Editorial Planeta, 2025).
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Este año se conmemora el aniversario No. 250 de la publicación de 'La riqueza de las naciones' (RN) de Adam Smith (9 de marzo de 1776).
Entre los principales estudios acerca de la recepción inicial, difusión e interpretación de la RN en España se encuentra aquel de Pedro Schwartz, quien concluye que la influencia de dicha obra en España “no fue tan profunda como en otros países”. Sin embargo, agrega, sí influyó en el pensamiento de economistas importantes como Melchor Gaspar de Jovellanos y José Alonso Ortiz.
Los investigadores de esta recepción temprana de la obra más célebre de Smith señalan que esta sufrió alteraciones importantes para eludir la censura por parte de la Inquisición. Los primeros traductores se concentraron en purgar la obra de demasiado “tolerantismo” en materia de religión y de las críticas a la conquista española en el Nuevo Mundo. Smith consideraba que, en nombre de un supuesto objeto desinteresado por el beneficio de los conquistados —evangelizarlos— se los terminaba despojando de su propiedad sin su consentimiento. Luego, generalizó esta crítica al resto de los europeos que realizarían conquistas después de los españoles en América.
El primero en lograr con no poca astucia eludir los censores fue el Marqués Carlos Martínez de Irujo, un diplomático español nacido en Washington, DC. Martínez de Irujo publicó en 1792 la traducción de los comentarios que el Marqués de Condorcet había realizado acerca de la RN. Luego vino la traducción de José Alonso Ortiz en 1794 que aun siendo completa, contenía varios errores, omisiones, recortes, comentarios críticos y distorsiones. Recién en 1956 se publica la primera traducción fiel e íntegra de la obra en español.
De todas maneras, esta obra tuvo mejor suerte que 'La teoría de los sentimientos morales' (TSM, 1759), obra que Smith consideraba su mejor trabajo y que algunos expertos en su pensamiento consideran que fundamenta la RN. Recién en 1997 se publica la primera traducción íntegra de esta obra, elaborada por Carlos Rodríguez Braun. Tal vez por eso predomina hasta el presente, cuando se habla de Smith, la metáfora de la mano invisible en lugar de aquella del “espectador imparcial”, aquel que nos permite tener “simpatía” por los demás.
Esta difusión tardía en castellano no implica que careció de influencia importante en Iberoamérica. Los intercambios epistolares, los viajes de iberoamericanos a Europa para estudiar, así como también la migración de europeos a América como funcionarios públicos o miembros de expediciones científicas permitieron la creación de bibliotecas privadas en las que se encontraban los trabajos de ilustrados como Smith.
Por ejemplo, el arequipeño Juan Pablo Viscardo y Guzmán, autor de la célebre 'Carta a los españoles americanos', citaba en su obra 'La paz y la dicha del nuevo siglo' (1797) varios capítulos de la RN que defienden la libertad de comercio.
Francisco de Miranda, el prócer venezolano que popularizaría la 'Carta a los españoles americanos', también podría haber sido uno de los primeros en leer la obra en inglés cuando la obtuvo en 1781 en Kingston, Jamaica. Su interés no se limitó a comprar el libro, sino que consiguió una carta de presentación para conocerlo durante un viaje a Edimburgo en 1785, un encuentro que finalmente no se dio.
Otro conocedor y difusor temprano de Smith fue Juan Hipólito Vieytes, oriundo de lo que hoy es Argentina. Vieytes dice haber conocido de Smith a través de los escritos del irlandés Samuel Crumpe.
El guayaquileño José Joaquín de Olmedo, si bien no citó directamente a Smith, hizo un argumento claramente smithiano en su famoso “Discurso sobre la abolición de las mitas” en las Cortes de Cádiz. Olmedo sostuvo, en sintonía con el escocés, que el trabajo libre es más productivo que el forzado, que el interés propio y los mercados sin trabas benefician a la sociedad y que la propiedad privada es un fundamento de la prosperidad. Su compañero de causa, Vicente Rocafuerte tenía una edición de la RN en su biblioteca personal.
En el caso de los españoles americanos que lo leyeron en las primeras décadas posterior a su publicación –ya sea mediante acceso directo a la RN o mediante el acceso indirecto a través de los españoles ilustrados como Valentín de Foronda y Jovellanos— lo utilizaron para promover un comercio libre. En cambio, según Pedro Schwartz, muchos de los estudiosos de Adam Smith en España aceptarían la doctrina del escocés en casi todos los puntos, menos en cuanto al libre comercio. “Nuestros smithianos no tragan el libre comercio”, dice.