Tablilla de cera
Adiós a Nick D. Mills, historiador y politólogo, quien hizo del Ecuador el centro de su vida intelectual
Escritor, periodista y editor; académico de la Lengua y de la Historia; politico y profesor universitario. Fue vicealcalde de Quito y embajador en Colombia.
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El historiador y politólogo Nick D. Mills falleció este lunes, cobijado por el amor de su familia, en su casa en Carlsbad (Nuevo México, EE. UU.). Tenía 85 años.
Con él desaparece uno de los más importantes ecuatorianistas de las últimas décadas. Historiador, investigador, especialista en desarrollo, y profundo conocedor de la realidad nacional, dedicó muchos años al estudio del Ecuador y dejó una obra que seguirá siendo referencia obligada para comprender su evolución económica, social y política.
Nació en 1941 en Kansas (EE. UU.) y vino al Ecuador en el primer grupo de voluntarios del Cuerpo de Paz en 1962, estableciendo desde entonces una relación intelectual y afectiva con el país que marcaría toda su vida.
Su trabajo académico se distinguió por la combinación de investigación histórica, análisis económico y experiencia directa en políticas públicas, una perspectiva poco frecuente que enriqueció decisivamente los estudios ecuatorianos.
Obtuvo la licenciatura (1966) y el doctorado (1973) en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Nuevo México, con sendas tesis sobre temas ecuatorianos, para lo que viajó al Ecuador a investigar en sus bibliotecas y archivos.
Fue profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Oklahoma (1969-1973) y luego en la Universidad de Nuevo México, que le nombró director del Centro Andino de Estudios e Investigaciones que dicha universidad tenía en Quito (1973-1981).
Su trayectoria trascendió el ámbito universitario. Actuó como asesor presidencial del presidente Osvaldo Hurtado en momentos decisivos de la vida nacional (1981-1984) y posteriormente se vinculó a la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) (1984-1986), donde adelantó investigaciones sobre economía, desarrollo, gobernabilidad y políticas públicas, aportando siempre una visión rigurosa y comparativa de los desafíos del Ecuador.
Su producción intelectual fue amplia y diversa. Entre sus obras fundamentales figura 'Liberalismo, ideología y tradición en la sociedad ecuatoriana: Un ensayo interpretativo'; 'The challenge of democratic reformism in Ecuador' (con James Levy); 'Desarrollo y cambio socioeconómico en el Ecuador' (con el autor de esta columna), un estudio pionero sobre las transformaciones estructurales del país que contribuyó a renovar el análisis del desarrollo ecuatoriano. Este columnista se honró también de ser coautor con él del ensayo 'Economía y sociedad en el Ecuador poscolonial', 1759-1859, trabajo que abrió nuevas perspectivas para el estudio de la historia económica nacional.
A esas contribuciones se sumó su obra 'Crisis, conflicto y consenso. Ecuador, 1979-1984 '(Corporación Editora Nacional, 1984), uno de los análisis más sólidos sobre la transición democrática y el gobierno de Osvaldo Hurtado. Décadas después volvería sobre ese personaje con 'Osvaldo Hurtado visto por sus contemporáneos' (UDLA, 2019), una obra construida a partir de 37 entrevistas que constituye una valiosa fuente para la historia política ecuatoriana. También tradujo al inglés el libro de Hurtado 'Political Power in Ecuador'.
Mills participó asimismo en la 'Nueva Historia del Ecuador', proyecto editorial que transformó la historiografía nacional al incorporar nuevas interpretaciones sobre los procesos económicos, sociales y políticos del país.
Fue un amigo queridísimo. Tuve el privilegio de que en 1976 me invitara como profesor de Sociología al Centro Andino. A él llegaban estudiantes estadounidenses de la U. de Nuevo México y de otras universidades de EE. UU. interesados en tener la experiencia de un semestre académico en América Latina, que la obtenían fascinados, pero Nick, además, lo convirtió en un verdadero crisol de iniciativas, encuentros, foros no solo para los estudiantes estadounidenses sino de la vida académica ecuatoriana.
Le secundé en todo lo que pude y juntos organizamos el simposio “El Ecuador en 1830: Ideología, Economía y Política”, que tuvo lugar en Quito del 8 al 17 de abril de 1980, con motivo de conmemorarse el sesquicentenario de la primera Constitución del Ecuador y el nacimiento de la república.
El simposio, que tuvo el coauspicio entusiasta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana presidida por Edmundo Ribadeneira, fue un hito de la historia intelectual de Quito.
Lo fue por las ponencias de Alberto Wray, Manuel Chiriboga Vega, Leonardo Espinosa y la mencionada sobre economía y sociedad que trabajamos con Nick. Lo fue por la variedad y calibre de los panelistas, desde Mons. Juan Larrea, jurista y obispo, hasta René Maugé, secretario general del partido Comunista; desde el marxista Alejandro Moreano hasta el beatífico padre José María Vargas O. P., desde Pedro Saad Herrería y Enrique Ayala hasta el P. Jorge Villaba, S.J.
Y lo fue porque de las discusiones que se dieron en él surgió, no es ninguna exageración, el movimiento que dio lugar a la 'Nueva Historia del Ecuador'.
Trabajar con Nick me permitió admirar su extraordinario rigor intelectual, su curiosidad permanente y su capacidad para tender puentes entre la investigación académica y la formulación de políticas públicas, tema en el que luego trabajaría en EE. UU.. Nunca fue un observador distante. Comprendió al Ecuador desde dentro, con una mezcla poco común de erudición, empatía y sentido crítico.
Pero, además, con mi esposa y mi hija tuvimos la suerte de ser amigos de Nick y su familia: de compartir pizzas, paseos o tardes enteras de conversación, con la amable presencia de su querida esposa Dolores, y de sus hijos, Nicos y Kyra, para quienes va mi más sentido abrazo de condolencia. Y también para Osvaldo Hurtado, colega en el Centro Andino, y amigo también muy cercano de Nick Mills.