Leyenda Urbana
Escudo de las Américas y sentido de justicia
Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC
Actualizada:
Nadie habría imaginado que la privilegiada posición geográfica del Ecuador frente al Pacífico, motivo de orgullo y reconocimiento, y su estratégica ubicación geopolítica entre Colombia y Perú —los mayores productores de cocaína del mundo—, terminarían siendo un azote que le ha significado dolor y lágrimas, porque el crimen organizado se ha aprovechado de esas condiciones excepcionales para el trasiego de droga, lo que ha significado para el país destrucción, muerte y daño reputacional, habiendo sido una isla de paz.
Cómo será de grave lo que sucede en la frontera norte que el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis Donovan, que visitó San Lorenzo, (Esmeraldas), reconoció que es un punto de estrangulamiento geográfico que los cárteles violentos han explotado durante mucho tiempo, por lo que aseguró que “estamos cambiando las reglas de juego”.
Es en ese contexto que, tras una reunión excepcional de los ministros de Defensa y los jefes militares de Ecuador y Colombia, en San Lorenzo, en la que estuvo el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, y el general Donovan, se anunció la creación de una base binacional en la frontera para combatir al narcotráfico, que permitirá compartir información, anticipar amenazas, fortalecer las operaciones y cerrarle rutas al narcotráfico y otras economías ilícitas.
Una nueva arquitectura andina de seguridad parece puesta en marcha ante el hecho excepcional de que los gobernantes de Ecuador, Colombia y Perú coinciden, sin cortapisas, en que hay que combatir al crimen organizado vinculado al narcotráfico y la minería ilegal.
La visita del secretario de Estado, Marco Rubio, a Barranquilla, Quito y Lima, confirma la estrategia.
Todo parece haberse acelerado luego de la cumbre de la “Coalición contra los Cárteles de las Américas”, en Panamá, semanas atrás, con la presencia de una veintena de gobiernos y del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, para pasar de las declaraciones a acciones concretas.
Pero una estrategia regional contra el crimen organizado no solo debe implicar acciones militares sino contra la cadena del negocio: producción, tránsito, lavado de activos, sistema financiero, venta de armas y, sobre todo, el consumo de droga, porque mientras haya demanda habrá oferta.
También debe implicar transparencia para conocer, por ejemplo, si la operación “Lanza del Sur” que el Pentágono puso en marcha un año atrás, con operaciones en el Caribe y el Pacífico oriental, podría convertirse en acciones en tierra.
Y para que los hundimientos de embarcaciones sospechosas de narcotráfico, que se han cobrado vidas, no dejen tanto dolor y dudas en los familiares de pescadores ecuatorianos afectados.
Combatir al crimen organizado supone gastos ingentes que un país como Ecuador no puede financiarlo, ya que primero debe atender la salud y la educación y acortar la brecha social. Por eso, la ayuda económica de Estados Unidos, que es esencial, no puede ser tan limitada en comparación a la que entrega a Colombia y Perú, más allá de las diferencias de tamaño y población que existen. En fin.
El 4 de agosto pasado, un grupo de congresistas republicanos solicitó al secretario de Estado Rubio que Ecuador sea designado “aliado importante no perteneciente a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”. Se trata de una categoría reservada a países considerados estratégicos para Washington en materia de defensa y seguridad.
Tal designación, de concretarse, no convierte a Ecuador en miembro de la alianza militar ni obliga a Estados Unidos a defenderlo militarmente en caso de conflicto. Se trata de un mecanismo de cooperación bilateral que permite fortalecer la relación estratégica con Washington, como la tienen Argentina, Brasil y Colombia.
La historia nos ha demostrado que en la relación entre países y Estados el sentido de justicia es poco probable, pero también que nunca es tarde para enmendar.
El Escudo de las Américas, la iniciativa del presidente Donald Trump para seguridad hemisférica, tendrá mayor sentido para los ecuatorianos cuando reconozcan que, no siendo productor de droga, es el país más golpeado por crimen el organizado y el narcotráfico, al que hoy combate con determinación, y decidan que es hora de resarcir.
¡Veamos!