La relación de Ecuador con Colombia entrará en una nueva etapa, de la mano de Noboa y de De la Espriella
La victoria virtual del derechista Abelardo De la Espriella en las elecciones presidenciales promete restablecer en su totalidad la relación bilateral entre la Casa de Nariño y Carondelet, después de seis meses de constantes tensiones.

Fotografía difundida en la cuenta en X del presidente Daniel Noboa durante una videoconferencia con el candidato presidencial colombiano Abelardo De La Espriella el 29 de mayo de 2026.
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EFE / @DanielNoboaOk
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Con apenas décimas de diferencia, Abelardo De la Espriella se perfila como el próximo presidente de Colombia. El candidato derechista recibió el apoyo del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, desde la primera vuelta, cuando anunció que llegaron a un acuerdo para "fortalecer la cooperación en comercio, energía y seguridad".
El 29 de mayo, Noboa compartió imágenes de la reunión virtual con De la Espriella. Precisamente por ello, el gobierno colombiano de Gustavo Petro, su candidato Iván Cepeda, y la prensa internacional, señalaron al Mandatario ecuatoriano por intervenir en el proceso electoral.
Y, aunque la autoridad electoral no ha emitido resultados definitivos en Colombia, la derecha regional ya celebra el eventual triunfo del polémico y millonario abogado de 47 años. Entre ellos el mismo Noboa, que ya vaticinó que ambos gobiernos enfrentarán juntos al crimen organizado sin excusas.
Pero, en la práctica, ¿qué implicaría un estrechamiento y recuperación de la relación bilateral entre ambas naciones?
Cuando De la Espriella llegue a la Casa de Nariño, el próximo 7 de agosto, se esperaría que Daniel Noboa sea uno de los invitados de honor en la posesión presidencial y subsiguientes celebraciones. Esa sería la primera visita oficial del Mandatario ecuatoriano a Bogotá en lo que va de su gobierno.
Y, con la promesa de restablecer plenamente la relación diplomática, llegaría el nombramiento de un nuevo embajador colombiano para Quito y el retorno del embajador ecuatoriano, Arturo Félix Wong, o su reemplazo, a la capital colombiana.
Además, después de seis meses de guerra comercial en la frontera compartida, también hay expectativa por una revitalización en ese ámbito, que incluye también el transporte de crudo y la cooperación energética, vital para Ecuador para evitar apagones de luz.
Un acuerdo en materia eléctrica, para "una relación más equilibrada en materia energética con una tarifa justa", en palabras del mismo Noboa, brindaría alivio al Gobierno ecuatoriano, que ha tenido problemas para concretar la generación adicional, con alquileres retrasados, la polémica por la corrupción en el caso Progen y una brecha de 1.300 megavatios a apenas cuatro meses del estiaje.
Control de frontera
Otra arista importante es el control en la frontera compartida, por donde ingresa la mayoría de cocaína que se exporta desde Ecuador y donde ninguno de los dos Estados ha podido restarles poder a los grupos delictivos. Se trata al menos de 11 bandas locales y ocho grupos armados colombianos, que se disputan el narcotráfico, la minería ilegal y el lavado de activos.
En este aspecto, los discursos de mano dura confluirán en el epicentro de la producción y transporte de cocaína de la región y, con el impulso del estadounidense Donald Trump y su iniciativa de Escudo de las Américas, se esperaría un incremento de la actividad y presencia militar norteamericana en ambos países.
Y la influencia del Comando del Sur de Estados Unidos provocará expectativa, junto a los ofrecimientos de De la Espriella de bombardear guerrilleros y narcos, al igual que sucedió en Ecuador, aunque todavía no se haya presentado pruebas de que se trataba de un campamento armado.
El candidato derechista también propuso autorizar la instalación de bases militares estadounidenses en Colombia, una iniciativa similar a la planteada anteriormente por Daniel Noboa en Ecuador y que no obtuvo el respaldo electoral en el referéndum de noviembre de 2025. No obstante, el resultado en las urnas no ha impedido que el gobierno ecuatoriano impulse mecanismos para facilitar el ingreso y la operación de contingentes militares extranjeros en el país.
El reciente Decreto 424 abre la posibilidad de otorgar inmunidad a personal militar extranjero, sin que hasta ahora se hayan precisado los términos de eventuales acuerdos bilaterales.
Ante este panorama, el debate se centra en las implicaciones para la integridad territorial. La ausencia de acuerdos específicos y públicos sobre el alcance, las atribuciones y los límites de la presencia militar extranjera genera interrogantes sobre los mecanismos de control y rendición de cuentas. Para algunos sectores, este escenario podría reavivar preocupaciones asociadas a que puedan ocurrir nuevos episodios como el ataque de Angostura de 2008, cuando fuerzas colombianas ingresaron en territorio ecuatoriano, un hecho que desencadenó una grave crisis por la violación de la soberanía nacional.
Pero, finalmente, en medio de todas las promesas de "mano dura y orden", el desarrollo social y la inversión pública en la frontera compartida no han tenido un papel destacado en los discursos de estas semanas. Por lo que se desconoce de qué manera Noboa y De la Espriella podrían mejorar las condiciones de vida de esas comunidades y disminuir la ya excesiva violencia que sufren.
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