Ecuador negociaría financiación adicional con el FMI a través de su fondo de resiliencia climática, según Bloomberg
El acceso a recursos adicionales permitiría a Ecuador contar con una fuente complementaria de financiamiento en un momento en que el Gobierno busca fortalecer sus reservas de liquidez, reducir las presiones fiscales y mantener el acceso a los mercados internacionales de capital.

Sariha Moya, ministra de Economía y Finanzas, en una reunión en la sede de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible en Nueva York, el 17 de julio de 2026.
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Redacción Primicias
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Ecuador busca ampliar el financiamiento que recibe del Fondo Monetario Internacional (FMI) mediante un mecanismo destinado a fortalecer la capacidad de los países frente al cambio climático, según informó Bloomberg Línea, medio especializado en economía y mercados.
La alternativa forma parte de las conversaciones que mantiene el Gobierno de Daniel Noboa con el organismo multilateral y permitiría al país acceder a recursos adicionales a los contemplados en el actual acuerdo con el FMI.
De acuerdo con Bloomberg Línea, el financiamiento provendría del Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad, un mecanismo creado por el FMI para apoyar a los países que ejecuten reformas orientadas a enfrentar riesgos climáticos y fortalecer la capacidad de sus economías ante futuras crisis.
Este instrumento complementaría el acuerdo vigente entre Ecuador y el FMI. El país mantiene un programa de Servicio Ampliado del Fondo, que contempla recursos por alrededor de USD 5.000 millones y que respalda el programa económico del Gobierno de Noboa.
El acceso a recursos adicionales permitiría a Ecuador contar con una fuente complementaria de financiamiento en un momento en que el Gobierno busca fortalecer sus reservas de liquidez, reducir las presiones fiscales y mantener el acceso a los mercados internacionales de capital.
Mayor importacia del FMI en Ecuador
La relación con el FMI ha cobrado mayor importancia para las finanzas ecuatorianas. En abril de 2026, el organismo aprobó un desembolso de USD 394 millones después de la quinta revisión del programa. Con ese desembolso, el total entregado por el Fondo bajo el acuerdo alcanzó cerca de USD 3.700 millones.
Ecuador también recuperó el acceso a los mercados internacionales de deuda. En enero de 2026, el país realizó una emisión de bonos por USD 4.000 millones, operación que incluyó una recompra de deuda cercana a USD 3.000 millones. La operación permitió reducir las necesidades de refinanciamiento y obtener recursos para el presupuesto estatal.
El eventual financiamiento a través del fondo climático tendría una característica distinta: estaría vinculado a políticas y reformas relacionadas con la adaptación y la resiliencia frente al cambio climático. Este tipo de mecanismo ofrece plazos más amplios que otros instrumentos tradicionales del FMI y busca facilitar inversiones que reduzcan la vulnerabilidad de las economías ante fenómenos climáticos.
Para Ecuador, la posibilidad de acceder a estos recursos representa una alternativa para diversificar sus fuentes de financiamiento. El país enfrenta, además, una elevada exposición a riesgos climáticos y la necesidad de mantener recursos suficientes para atender emergencias, infraestructura y proyectos de adaptación.
Las conversaciones con el FMI se producen en un contexto de mayor acceso de Ecuador al financiamiento internacional. Bloomberg Línea ha destacado que el país también consiguió mejorar su posición ante los mercados después de varios años de dificultades para obtener crédito externo.
El Gobierno de Noboa intenta así combinar el financiamiento de organismos multilaterales con nuevas operaciones en los mercados internacionales. A esta estrategia se suma el apoyo de otras instituciones, como el Banco Interamericano de Desarrollo, que aprobó una línea de crédito de USD 1.000 millones para inversiones en el sector eléctrico ecuatoriano.
El eventual acuerdo con el Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad añadiría una nueva pieza a esa estrategia financiera y permitiría al Gobierno buscar recursos para enfrentar uno de los principales desafíos de largo plazo para la economía ecuatoriana: el impacto de los fenómenos climáticos sobre las finanzas públicas, la infraestructura y la actividad productiva.
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