El Oro en alerta roja: homicidios suben 77% mientras el oro ilegal se convierte en la caja fuerte del crimen
Asesor empresarial en estrategia y finanzas corporativas. MBA de la Escuela de Negocios Darden de la Universidad de Virginia. Exasesor McKinsey and Company y finanzas en JPM, CLSA, ABN-AMRO y Valpacífico. Exejecutivo senior Progressive Insurance e IPG.
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El crimen organizado no huye, se reubica. Y cuando se mueve, no solo cambia de geografía, sino que también busca un nuevo modelo de negocio. Mientras en Guayas se reducen los homicidios un 22%, en El Oro se disparan un 77%. ¿La razón? El oro ilegal se ha convertido en la nueva caja fuerte del crimen.
PRIMICIAS ya había identificado a El Oro como el nuevo epicentro nacional basado en la tasa de homicidios por 100 mil habitantes durante el primer semestre.
Entre enero y julio de 2026, en el Ecuador se registraron un 7,8% menos de homicidios intencionales que en el mismo período de 2025, lo cual es alentador. Sin embargo, los meses de junio y julio volvieron a superar los registros de los mismos meses de 2025.
Una segunda lectura debería preocuparnos. La violencia no necesariamente desaparece, pero cambia de geografía y negocio. Datos recientes indican que, tal cual una empresa buscando un océano azul, el crimen organizado también asigna capital. Cuando una ruta se vuelve más difícil, busca otra. Cuando un territorio pierde atractivo, aparece otro. Cuando una fuente de ingresos se reduce, se desarrolla una nueva.
En las columnas El tsunami de la violencia en el Ecuador y La Pandemia del Crimen, ya planteamos que la violencia en el Ecuador puede modelarse estratégicamente como un ecosistema: drogas de Colombia y Perú, puertos, armas, desempleo, informalidad, abandono escolar, corrupción y territorio, con interacciones entre sí.
El caso de El Oro es una advertencia porque no es una coincidencia geográfica.
El Oro reúne Puerto Bolívar, frontera con Perú, corredores logísticos, grandes exportadores (camarón, banano, cacao, y oro legal), y una creciente minería ilegal. Entendamos que el crimen organizado no vive únicamente del tráfico de drogas.
El Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO) identifica al narcotráfico como el principal mercado criminal, pero señala que el crimen encontró tres nuevas vías de ingresos en El Oro:
- • La minería ilegal, como el segundo mercado con ganancias cercanas a USD 1.300 millones.
- • La expansión de la extorsión a exportadores y comerciantes.
- • La diversificación del lavado de activos a través de la economía legal.
Esta revalorización del territorio ya tiene un sello externo. El 18 de agosto de 2026, el Departamento de Estado de EE.UU. actualizó su alerta de viaje y elevó a “No viajar” (Nivel 4) a Huaquillas y Arenillas; mientras colocó al resto de la provincia en la categoría de “Reconsiderar viaje”.
Por eso, la pregunta estratégica no es solo ¿dónde están aumentando los homicidios? Sino ¿dónde y cómo está aumentando el valor económico del crimen al controlar un territorio?
Eso explica por qué una reducción nacional puede esconder una realidad mucho más compleja. El crimen puede desplazarse. Y cuando se desplaza, la violencia se desplaza con él.
Por lo tanto, no basta con contar capturas de droga o armas. Ecuador decomisó más de 211 toneladas de droga durante 2025, con una afectación económica estimada por la Policía en más de USD 451 millones a las organizaciones criminales. Estos son resultados importantes.
Pero, nuestro objetivo debe ser reducir la capacidad económica de las organizaciones criminales y evitar que encuentren nuevos mercados y territorios.
Esa diferencia determinará el futuro porque, si el negocio criminal sigue siendo altamente rentable, la violencia tendrá incentivos para reaparecer.
Por lo que Ecuador necesita una estrategia integral tanto para perseguir criminales como para descapitalizar el ecosistema criminal. La pregunta clave es incómoda: ¿Dónde está haciendo dinero el crimen organizado? Porque si no perseguimos el dinero, la violencia siempre encontrará un nuevo hogar.
Y la alerta de EE.UU. confirma que el reloj está corriendo.