El Chef de la Política
Un informe disforme: la realidad paralela del poder
Politólogo, profesor de la Universidad San Francisco de Quito, analista político y Director de "Pescadito Editoriales"
Actualizada:
Desproporcionado, amorfo, irregular, deforme. Disforme. Así fue el mensaje al país. De política no se habló, salvo para señalar que ha ganado dos veces. Nada sobre las instituciones públicas y su pésimo rendimiento. Nada sobre la relación entre poderes del Estado y la convivencia democrática. Nada sobre posibles reformas políticas que intenten generar acuerdos sociales básicos. Nada de nada. Lo que al país ya le queda claro es que no hay una agenda de gobierno en temas de política y que tampoco habrá algo parecido a un guion de este tipo en los tres largos años que quedan por delante.
En el plano internacional tampoco existió un pronunciamiento específico. Los miembros del cuerpo diplomático seguramente tendrán poquísimo para reportar a sus respectivos gobiernos y, al igual que nuestros ciudadanos, los embajadores residentes acá deben irse acostumbrando a que los informes al país, en lo que resta del gobierno, tengan la misma tónica: nada. En rigor, no solo los embajadores tendrán poco trabajo por realizar sino también los encargados de negocios, como el de Estados Unidos, porque acá desde hace más de un año no existe un representante político del gobierno de Trump. Si así es cuando se tienen, según el gobierno, excelentes relaciones con Estados Unidos, ¿cómo será cuando el escenario cambie?
El campo de la economía siguió la misma dirección. Ni una letra sobre el modelo de desarrollo que se le plantea al país. Nada sobre el rol del sector privado, menos sobre el espacio que debe cumplir el Estado en la relación entre economía y sociedad. La referencia al descenso del riesgo país estuvo presente, eso sí. Lo que queda por dilucidar son los alcances y efectos reales de ese indicador pues, vale la pena mencionarlo, lo que allí se observa no es más que la probabilidad de que se cumpla con el pago de la deuda externa. Los gritos de aliento que se escucharon durante el escueto informe disforme seguramente fueron replicados desde diversos confines del mundo por parte de los tenedores de bonos y otros acreedores del Estado.
La seguridad tuvo su espacio en el informe disforme. Muchas detenciones, mucha droga decomisada, muchos estados de excepción, mucha entrega de recursos a la fuerza pública. Lo que no se dijo es que en el 2025 se registró la tasa de muertes violentas más alta de la historia. Esa es la triste verdad que dice la estadística y que debe ser confrontada con la realidad paralela que se pretende posicionar desde el poder. Al igual que en política o economía, en seguridad tampoco hay una propuesta de acción de mediano plazo, salvo el Plan Fénix, ese documento que hasta el día de hoy nadie puede jactarse de haberlo leído (porque no existe).
En el plano de lo social, la propaganda del gobierno habló por sí misma. Somos un país con mayores oportunidades, mayor empleo y menos pobreza. Hasta ahí el discurso oficial. Luego, el de los datos, señala que la desigualdad en la distribución de los ingresos (observada en el índice GINI) de Ecuador es la tercera más alta de América Latina, solo por debajo de Colombia y Brasil. En cuanto a salud, el informe disforme mencionó muy poco. Comprensible actitud si se tiene en cuenta que esa Cartera de Estado estuvo más de cinco meses sin un ministro que se haga cargo de tomar decisiones.
La corrupción, ese flagelo que dilapida los recursos públicos y que en muchos de los casos termina alimentando las economías de los países que dicen ser los defensores a ultranza de la transparencia en la gestión estatal, tuvo su ligero espacio. Se mencionaron algunos casos que se encuentran en conocimiento de la justicia, pero no se dijo nada sobre Progen, por ejemplo. Más allá que en la carta dirigida al país, en la que se pide respeto a la familia real y se dan detalles sobre algunos gustitos de padre e hijo, el país urgía porque se diga algo más sobre este tema. Habrá que esperar sentados hasta el próximo informe disforme pues allí, con toda seguridad, se volverá a omitir deliberadamente cualquier referencia a una política pública efectiva de combate a la corrupción.
Feo, horroroso, monstruoso, horrendo, horrible. Esos son otros sinónimos de disforme y que quizás, respecto al informe al país, aplican más en la esfera de lo estético. De ese análisis ya se encargarán otros.