Leyenda Urbana
Progen y el campeonato mundial de la impunidad
Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC
Actualizada:
A dos días del inicio de la cita ecuménica del fútbol, la expectación del país es casi total impulsada por la histórica actuación deportiva de dos figuras descollantes de la Tri que protagonizaron una vibrante final de la Champions League, por lo que el Mundial para Ecuador se presenta promisorio; pero en el fondo de las conciencias se ha colado con fuerza el nombre de Progen y resulta imposible abstraerse de él porque implicaría eludir una penosa y agobiante realidad que atañe a todos: la corrupción.
Dos campeonatos mundiales mantienen en alerta al país estos días: el del Fútbol y el de la impunidad de Progen, propiciada por quienes prefieren los halagos del poder que la transparencia, aunque ello implique traicionar al pueblo que los catapultó.
El fin de semana, la Comisión de Fiscalización que preside Ferdinan Álvarez, quien ganó la curul por el correísmo, pero se cambió de inmediato al noboísmo, no dio paso al juicio político contra la exministra de Energía, Inés Manzano, ya que la mayoría oficialista de ADN se abstuvo, arguyendo, con cinismo, que el caso está en la justicia.
El audio difundido por Ecuavisa en el que se escucha a Manzano revelar a Fabián Calero, entonces gerente de Celec, que su comparecencia a la Asamblea “es una movida acordada con la asambleísta Diana Jácome, para quitarle a la Revolución Ciudadana la posibilidad de llamarlos a la Comisión que ellos controlan”, y le instruye cómo evadir las preguntas difíciles, causó estupor e indignación en los ecuatorianos, pero el oficialismo ni se inmutó.
Tampoco sirvió recordar que el informe de la Comisión de Transparencia que preside Jácome, de diciembre de 2025, no estableció responsabilidades políticas de la exministra, lo que probaría que la “movida” dio resultado.
La tristemente célebre Comisión de Archivo también desestimó un chat entre Manzano y el CEO de Progen, John Manning, en el que la exministra negocia los tiempos de entrega de los generadores y la firma de modificaciones en el contrato; al igual que la alerta hecha por Caterpillar al Gobierno de que los motores EMD no eran de su marca y que no los habían fabricado, pero igual los compraron.
El control del Ejecutivo sobre las Comisiones Legislativas es absoluto, por eso, no se puede poner la palabra democracia junto al de una Asamblea Nacional encubridora y obsecuente.
Por lo descubierto hasta hoy, todo apunta a que la trama de Progen anidó en las entrañas del más alto poder político e involucró a tres ministros, pero Roberto Luque acaba de ser catapultado a superministro y Manzano ha quedado al margen de un juicio político; sus nombres ni siquiera están en los expedientes de la Fiscalía y solo Antonio Goncalves está siendo procesado.
Progen pasará a la historia como uno de los mayores atracos del sector eléctrico ecuatoriano, con el agravante de que se produjo cuando la gente soportaba hasta 14 horas de cortes de luz y sufría y los negocios perdían y el país se movía en tinieblas.
En esta trama, la conducta de la justicia clama al cielo porque la Fiscalía no vinculó a Manzano ni a Luque, arguyendo la falta de evidencias, aunque hoy se sabe que las tiene en abundancia y las desestimó, y que, en 2025, la jueza envió el caso a la Unidad de Fuero de Corte porque incluía el nombre de un ministro: Roberto Luque.
Tiene razón la Comisión Nacional Anticorrupción al hablar de “protección selectiva”, más aún si, en 2024, sus integrantes alertaron sobre irregularidades y, en 2025, insistieron ante la ministra Manzano, señalándole las mismas por escrito.
En el caso de Progen parece cumplirse lo dicho por Albert Camus: “un país vale lo que vale su prensa”.
Han sido los medios y los periodistas quienes han destapado la trama, aunque por ello están siendo cuestionados y descalificados.
En la orilla opuesta, hundidos en el fango del servilismo, los legisladores le han fallado al país y los jueces adictos al poder ensucian la toga; solo la Tri es causa de alegría y optimismo colectivo del pueblo ecuatoriano, que quiere vibrar con el campeonato Mundial de Fútbol, mientras repudia la impunidad.