En su discurso, el presidente Noboa definió sus tres objetivos del año: Quito, Guayaquil y la Salud Pública
Con las elecciones seccionales cada vez más cerca, en el informe a la Nación, Daniel Noboa anunció obras de gran escala para las dos ciudades más pobladas de Ecuador, además de una compra masiva de medicamentos a la India, en medio del desabastecimiento que atraviesa la red pública de salud.

El presidente Daniel Noboa durante su informe a la Nación, en el Palacio Legislativo en Quito, el 24 de mayo del 2026.
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En su primer informe a la Nación del período 2025-2029, el presidente Daniel Noboa mostró cinco videos llenos de cifras de su gestión en Ecuador, habló de la pobreza, del empleo adecuado, de la inversión y de la reducción del riesgo país, uno de sus temas predilectos. Pero también anunció que este será el año de las obras.
No se trata de una novedad. El Ejecutivo ya venía incorporando la obra pública como uno de los ejes del discurso oficial: viviendas, carreteras, soluciones viales, parques y el Museo Nacional. Sin embargo, en la rendición de cuentas del 24 de mayo de 2026, el Mandatario apuntó específicamente a proyectos de infraestructura: el Quinto Puente, el eje víal Nobol-Progreso y la ampliación del Metro de Quito. Los dos primeros son claves para Guayas; el tercero lo es para la capital ecuatoriana.

En un año electoral, debido al adelanto de las seccionales 2027, decretado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), esto evidencia la intención del Gobierno de liderar estas megaobras en las ciudades más pobladas del país.
Y es que Quito y Guayaquil suman poco más de cuatro millones de votantes, casi el 30% del padrón. Además, son las urbes dirigidas por figuras correístas, con las que el Ejecutivo ha mantenido constantes enfrentamientos.
La pugna por el Quinto Puente, en la ciudad de la familia del Mandatario, empezó apenas Noboa llegó al poder, en noviembre de 2023, cuando retiró las competencias para su construcción al alcalde Aquiles Alvarez, que las había recibido del gobierno de Guillermo Lasso. Y, ahora, la vía Nobol-Progreso también choca con otra obra del Municipio, la estancada vía alterna a la Costa.
Lo mismo sucede con Pabel Muñoz, en Quito, pese a que en el inicio, en diciembre de 2023, el Mandatario se comprometió a respaldar la ampliación del Metro. Hoy, con más de dos años de deterioro en la relación con el Alcalde capitalino, Noboa sinceró su cambio de postura y proclamó "la ampliación del metro de Quito también, por nuestra propia mano".
Y la única forma en la que el Gobierno de Acción Democrática Nacional (ADN) podría ejecutar dicha ampliación por su propia mano sería a través de un nuevo alcalde que salga de sus filas. Lo que abre la incógnita sobre cuáles serán las fichas del oficialismo para competir con los candidatos afines a Rafael Correa en Quito y Guayaquil, las grandes ciudades, en las próximas votaciones del 29 de noviembre.
Esos centros de poder habían sido fuente de estabilidad y fuerza para el correísmo, desde que salió de Carondelet. Los gobiernos seccionales tienen una relación directa y cotidiana con la ciudadanía, lo que al final se puede terminar reflejándose en votos a favor o en contra de determinada agrupación política.

Tradicionalmente, Quito y Guayaquil eran vistos como los trampolines previos para llegar a Carondelet, que han servido para impulsar innumerables candidaturas presidenciales. Así, al igual que en mayo de 2025 cuando fue su segunda posesión presidencial, este 24 de mayo Noboa delineó la cancha política.
La principal deuda: la Salud
La principal sorpresa del informe a la Nación llegó cerca del final del discruso en el Pleno de la Asamblea. El presidente Noboa anunció una "gran compra de medicinas". En una negociación de gobierno a gobierno.
"Hemos llegado a un acuerdo con la India, para poder traer medicinas de primer nivel que sean aprobadas también por el FDA de los Estados Unidos", que es la Agencia de Alimentos y Medicamentos y ha sido referente mundial en la materia, agregó el Mandatario.
Es decir, según las palabras del Jefe de Estado, se trataría de un acuerdo concretado. Esto explica la creación de la Empresa Pública de Abastecimiento, Infraestructura y Logística en Salud (AIL), que sería la contraparte de esa negociación.
Sin embargo, el presidente Noboa no hizo ninguna otra mención a la crítica situación de la Salud Pública en Ecuador. Lo mismo sucedió en sus cinco videos, el Ejecutivo no tuvo ninguna cifra que destacar o celebrar en el área.
Y, pese a que se trata de una rendición de cuentas, ordenada por la Constitución, el Mandatario nada dijo sobre el fracaso de los cinco ministros que ha tenido esa Cartera en un año, incluyendo un encargo de cinco meses a la vicepresidenta María José Pinto.
Tampoco hubo gráficos sobre las decenas de contratos de emergencia caídos y un abastecimiento crítico que bordea apenas el 30% de medicamentos vitales y esenciales a escala nacional. Ni se señalaron responsabilidades por los niños y neonatos fallecidos por la crítica situación de las casas de salud.
La evolución del discurso
El Primer Mandatario permaneció en el podio de la Asamblea Nacional durante 35 minutos. 20 de ellos fueron utilizados para exponer videos de su gestión y los otros 15 para su discurso. Y, al igual que sus predecesores, la mayoría de sus palabras fueron dirigidas al pasado.
Tanto en 2024, como en 2025 y en 2026, el presidente Noboa ha dedicado buena parte de sus informes para hablar de las mafias y el crimen organizado, indirectamente de sus opositores políticos y de sus predecesores. Y, aunque esta vez ya no mencionó al "Ecuador que resuelve", sí insistió en responsabilizar de los problemas del país a terceros.
Uno de sus mayores 'logros', de los que ha hablado mucho durante el año, dentro y fuera del país, pasó prácticamente desapercibido. El Jefe de Estado hizo una brevísima alusión a la eliminación del subsidio al diésel, que desató un paro concentrado en Imbabura entre malestar e inconformidad en distintos sectores de la sociedad. Y se refirió a la reducción del riesgo país hasta los 400 puntos.
Lo que sí repitió fue que su Gobierno rescató al país del “borde del abismo financiero”, como ya lo había afirmado en el informe a la Nación de mayo de 2024. En el segmento de seguridad no incluyó los 9.216 homicidios de 2025, la cifra más alta de violencia registrada en la historia reciente de Ecuador. Aunque sí sostuvo que un presidente no puede cambiar solo al país y que seguirá con los puños en alto contra el crimen organizado.
No obstante, tampoco hubo menciones al conflicto armado interno ni al Plan Fénix ni a la cooperación de Estados Unidos y habló de la "guerra" contra el crimen una sola vez. En esta ocasión, el presidente Daniel Noboa no prometió la reducción de las muertes violentas como "una meta innegociable", tal como lo hizo hace un año en el mismo foro.
Al final del discurso, mientras sus funcionarios, familiares, amigos, asambleístas y simpatizantes aplaudían, quedaron pocas certezas sobre hacia dónde camina la administración del Ejecutivo, más allá de la oferta de obras de infraestructura que tardarán años en concretarse y de la promesa de compra de medicamentos a la India, tras contratos fallidos del Ministerio de Salud que terminaron profundizando la crisis sanitaria durante el último año.
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