La economía del Ecuador superó las expectativas en el último año: ¿cómo creció 3,7%?
El Banco Central del Ecuador presentó sus resultados preliminares de Cuentas Nacionales Trimestrales: el país creció 3,7% en 2025, revirtiendo la contracción del año anterior.

Bandera del Ecuador con centavos
- Foto
Canva
Autor:
Actualizada:
Compartir:
A inicios de 2025, el panorama económico ecuatoriano lucía incierto. Ecuador cerraba 2024 con una contracción de 1,9%, marcada por la crisis energética, la inseguridad y la debilidad de la demanda interna. Las proyecciones de los principales organismos internacionales eran cautelosas: el Fondo Monetario Internacional estimaba un crecimiento de apenas 1,7%, el Banco Mundial anticipaba 1,9%, y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe proyectaba 1,5%. Incluso el propio Banco Central del Ecuador partía de una previsión de 2,8%.
El resultado final fue otro. Según el Informe de Resultados de Cuentas Nacionales del BCE, la economía ecuatoriana registró un crecimiento de 3,7% en 2025, medido en la serie encadenada de volumen con año de referencia 2018. En términos nominales, el Producto Interno Bruto se ubicó en USD 130.121 millones, mientras que en términos reales alcanzó los USD 117.228 millones.
Este desempeño no solo superó todas las proyecciones iniciales, sino que consolidó la recuperación más significativa del país desde el rebote pospandemia de 2021, cuando la economía creció 9,4%.
De las proyecciones a la realidad
La brecha entre lo proyectado y lo ejecutado es, por sí sola, una historia relevante. A principios de 2025, el consenso técnico apuntaba a una recuperación modesta. El BCE, con mayor conocimiento de la estructura productiva del país, era el más optimista del grupo con su proyección de 2,8%, pero aun así quedó por debajo del resultado final.
A lo largo del año, los organismos internacionales fueron revisando sus estimaciones. El Banco Mundial ajustó su proyección de 1,9% a 3,2%. El FMI hizo lo propio, pasando de 1,7% a 3,4%. La CEPAL corrigió de 1,5% a 3,2%. El BCE actualizó su previsión a 3,8%, rozando el resultado final de 3,7%.
Según el analista Patricio León, en entrevista para GESTIÓN, la distancia entre previsiones y resultados no es un fenómeno exclusivo de Ecuador, “las previsiones son siempre condicionales, pues dependen de las hipótesis y de los modelos usados. Internacionalmente, en general, la distancia entre previsiones macro y cuentas nacionales definitivas es alta”.
Agrega además que, a nivel empresarial, las señales de recuperación fueron perceptibles antes de que los datos macro las confirmaran, “en febrero y mayo hubo signos de recuperación, que se consolidó en julio y agosto”.
Esta revisión sucesiva al alza no es un fenómeno menor. Refleja que la economía ecuatoriana respondió con más vigor de lo esperado a la estabilización de sus condiciones internas, y que el sector exportador tuvo un desempeño que superó los escenarios base de los modelos de proyección.
Las exportaciones, el motor principal del crecimiento
Del total del crecimiento de 3,7%, las exportaciones de bienes y servicios aportaron 2 puntos porcentuales, convirtiéndose en el componente más dinámico del PIB desde el enfoque del gasto. En términos de variación, las exportaciones crecieron 6,4% durante 2025, la cifra más alta desde 2022.
Este desempeño exportador estuvo impulsado principalmente por productos no petroleros. El sector petrolero, en cambio, enfrentó restricciones operativas tanto en producción como en refinación, lo que limitó su aporte. Según el BCE, la producción de petróleo y minas registró una caída de 6,5% en el año, y los refinados de petróleo contrajeron su valor agregado en 15,5%.
Por el lado no petrolero, los resultados fueron notables. Las exportaciones de cacao y elaborados crecieron 28,9% en volumen, consolidándose como la principal fuente de divisas del sector agrícola. El camarón elaborado aumentó sus ventas externas en 15,2% en toneladas métricas, impulsado por mayor demanda desde Estados Unidos, China, España y Francia. El banano y plátano creció 6,9%, favorecido por condiciones climáticas positivas y una demanda sostenida en mercados como Rusia, Turquía y Grecia. Los minerales metálicos y no metálicos se expandieron 22,4% en volumen exportado.
Hacia el cierre del año, el dinamismo exportador se acentuó. En el cuarto trimestre de 2025, las exportaciones registraron un crecimiento interanual de 13,8%, el más alto del año, impulsadas además por una recuperación en los productos refinados de petróleo, que crecieron 203,2% en ese período, luego de los problemas operativos del año previo.
La inversión y el consumo: recuperación gradual desde adentro
El segundo componente en importancia fue el gasto de consumo final de los hogares, que creció 2,7% y aportó 1,7 puntos porcentuales al PIB, convirtiéndose en el segundo motor del crecimiento anual. Según el BCE, las ventas del comercio minorista crecieron 10,8%, impulsadas por supermercados, combustibles y venta de vehículos.
El crédito de consumo también mostró dinamismo, con un aumento de 12,4% en el número de transacciones con tarjetas de crédito, lo que refleja una mejora gradual en la capacidad de gasto de las familias ecuatorianas.
La Formación Bruta de Capital Fijo, por su parte, creció 5,6% y aportó 1,1 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, ubicándose como el tercer componente en contribución. Esta cifra marca un cambio de tendencia relevante: la inversión había caído 2,0% en 2024 y prácticamente había permanecido estancada en 2023, con una variación de apenas 0,1%.
El repunte se expresó en indicadores concretos como señala el BCE: la producción y despachos de cemento crecieron 9,6% y 9,5% respectivamente; las importaciones de bienes de capital aumentaron 31,6% en volumen, con alzas destacadas en vehículos y equipos de transporte de 42,4% y maquinaria e informática de 22,8%. Las importaciones de materias primas, estrechamente vinculadas a la actividad industrial, crecieron 23,3%.
León pone en contexto el dato del consumo de los hogares con un elemento demográfico que suele pasarse por alto: “En 2025, la población del país decreció en 1,4%, hecho que obedece a la disminución de la tasa de fecundidad. A la luz de esa cifra, que el consumo final de hogares crezca en 2,7% no puede considerarse un mal desempeño”.
Un resultado que se leerá mejor con el tiempo
El comportamiento trimestral del PIB en 2025 muestra una trayectoria de aceleración progresiva. Mientras los primeros trimestres mostraron crecimientos interanuales más moderados, el cuarto trimestre registró una expansión de 5,0% respecto al mismo período de 2024, revirtiendo la contracción de 1,0% que se había observado en ese lapso. En términos trimestrales, la economía creció 3,0% respecto al tercer trimestre de 2025.
Este patrón de aceleración hacia fin de año es consistente con la recuperación del sector eléctrico y el dinamismo exportador del último período. Las exportaciones crecieron 13,8% interanual en el cuarto trimestre, y la Formación Bruta de Capital Fijo avanzó 5,5%. El consumo de los hogares, en cambio, mostró una expansión más contenida de 1,1% en ese período.
Es importante considerar el marco metodológico de estas cifras. El BCE elabora las Cuentas Nacionales Trimestrales bajo el Sistema de Cuentas Nacionales 2008, utilizando el método de volúmenes encadenados con año de referencia 2018 igual a 100. Los resultados presentados son preliminares para 2025, los de 2024 son provisionales, y los de 2023 pasan a ser definitivos en esta actualización. Las cifras anuales de las Cuentas Nacionales Trimestrales constituyen, como lo señala el propio BCE, una primera aproximación al desempeño económico, sujeta a revisiones posteriores cuando se disponga de fuentes más robustas.
León es preciso sobre lo que las cifras pueden y no pueden decir, “visto el comportamiento tributario y del comercio exterior, el impulso viene de las empresas vinculadas al comercio exterior. Esto no significa que todo el sector empresarial esté bien. El desempeño habría que segmentarlo por actividad y tamaño”.
El resultado de 3,7% no es un punto de llegada, sino un punto de partida para leer con mayor precisión los desafíos estructurales que persisten, la dependencia de factores externos volátiles como los precios de commodities y las condiciones climáticas, la vulnerabilidad del sector energético y la necesidad de consolidar la inversión privada como motor sostenido del crecimiento.
(*) Economista, analista económica Gestión Digital.
Compartir:
