“Ecuador buscará un presidente con personalidad fuerte y que sea elocuente”

Política

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

5 Jul 2020 - 0:05

Las organizaciones políticas eligen a sus autoridades y candidatos en convenciones o asambleas, provinciales o nacionales. - Foto: PRIMICIAS

“Ecuador buscará un presidente con personalidad fuerte y que sea elocuente”

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

5 Jul 2020 - 7:25

El estratega político, Joan Roselló, director de la consultora internacional Public Affairs Experts, que opera en varios países de Iberomérica, analiza el escenario al que se enfrentarán los aspirantes a la Presidencia de la República en las elecciones de 2021 en Ecuador.

Roselló, que se especializa en las estrategias basadas en ‘big data’ y quien ofreció una charla virtual impulsada por la consultora ecuatoriana Profitas asegura que los ecuatorianos buscarán en 2021 un candidato con un liderazgo fuerte.

Él cree, además, que factores como la fragmentación de la clase política y las particularidades de esta campaña electoral -que será atípica por el distanciamiento social provocado por la pandemia- podrían allanar el camino para la aparición de un ‘outsider’.

Joan Roselló, director de la consultoría internacional Public Affairs Experts y uno de los fundadores de la tecnológica especializada en Big Data, Naveler Technologies.

Joan Roselló, director de la consultoría internacional Public Affairs Experts y uno de los fundadores de la tecnológica especializada en Big Data, Naveler Technologies. Cortesía Joan Roselló

¿Cuál es el panorama para Ecuador de cara a las elecciones de 2021?

La palabra absoluta es cambio ¿Por qué? Porque gane quien gane, vamos a tener un cambio a la situación actual: puede ser de vuelta al correísmo; un cambio en Alianza PAIS para, ahora sí, romper con el correísmo; o un cambio en el que, desde 2006, por primera vez gane alguien que no tenga que ver con el correísmo.

Puede ser un rival confrontado o una figura que proponga pasar a los últimos 15 años. El punto es que sí o sí, la campaña va a pivotar en el cambio. Gane quien gane vamos a tener un cambio absoluto del ‘status quo’.

Una vez más el escenario electoral parece muy fragmentado ¿en qué se diferencia de anteriores divisiones electorales?

En estas elecciones hay muchas cosas que no ha habido hasta la fecha. En los últimos 15 años nos acostumbramos a una fragmentación que se concentraba en dos bloques: continuismo o alternativa, correístas o anticorreístas, pero toda división encontraba su espacio a partir de esa dicotomía. Eso significa sí o sí, una segunda vuelta entre correísmo y anticorreísmo.

Esto ahora no está tan claro. Por una lado, toda la fuerza unificada en torno al correísmo y sus ideologías afines está diversificada en, por lo menos, tres partes: los partidarios acérrimos del expresidente; los que siguen en Alianza PAIS pero se sienten más moderados y se aglutinarán a la figura que proponga PAIS, y hay una tercera facción que podría personificarse en la figura de Jaime Vargas (presidente de la Conaie).

¿La figura del expresidente Correa será gravitante?

En una elección presidencial la ciudadanía vota por la persona. Si Correa señala a su sucesor muchos votarán por este, pero esa persona no es él y el protagonismo -como en Argentina- no será suyo, sino del candidato que va a tener que ir a los debates y conectar con la ciudadanía. Ser el elegido de Correa no garantiza que capitalice todo el voto pro-Correa, sino que el aspirante deberá esforzarse por conseguirlo.

Además, deben resolverse dos temas: una sentencia judicial y una disposición de Contraloría contra Fuerza Compromiso Social. Así que tampoco está garantizado aún que este candidato pueda correr.

¿Y el resto de opciones?

Si eso no es poco, sabemos que el hecho de que Jaime Nebot, líder del PSC, haya dicho que no va a correr, tampoco está garantizado de que no corra porque el proceso de consulta que él impulsa es una medida excelente para reconectar con la ciudadanía y desquitarse de los golpes que se llevó en los últimos meses con errores estratégicos muy importantes.

Y, también, sabemos que si como alternativa a todo eso el elector que no se siente cómodo con la figura de Guillermo Lasso, líder del movimiento Creo, que quizá tiene más chance que nunca, podría considerar que a las puertas de una nueva década necesita un perfil diferente, ya sea por juventud o por pasar página.

Todo esto permite que haya una oportunidad, más grande que nunca, de la aparición de un ‘outsider’.

¿Qué perfil podría tener ese ‘outsider’? ¿Qué tipo de candidato busca el ecuatoriano?

Como mínimo debe tener tres atributos. Primero, el país busca un liderazgo claro, fuerte, alguien con personalidad, alguien con las ideas claras y que hable con frases simples y cortas que entienda todo el mundo, pero con contundencia. El gobierno necesita de la figura de un líder.

En segunda instancia, Ecuador lleva los últimos 20 años diciendo que le preocupa exactamente lo mismo -el desempleo, la economía, la delincuencia y situación política- y no encuentra ni con Correa o sin él, ni con Lenín Moreno o sin él, a alguien que sea capaz de resolver esa problemática. El ‘outsider’ deberá posicionarse como la mejor opción para resolver el desempleo, combatir la delincuencia y enfrentar la crisis institucional que vive en Gobierno.

El tercero y fundamental es que estamos a las puertas de una nueva década, por tanto, la ciudadanía inconscientemente va a querer a alguien que les pueda ofrecer una perspectiva de futuro. Y eso solo es posible con alguien que escuche a la ciudadanía y preste atención a lo que la ciudadanía dice, pero que suponga una renovación en las formas de hacer política.

La gente está harta de escuchar a los políticos, la gente no llega final de mes, la gente tiene miedo. Por tanto, necesita un líder, con las ideas claras, creíble, que pueda dar una respuesta sus preocupaciones y que la gente pueda ver en esa figura a alguien preocupado en escucharles.

¿Es posible eso con las dificultades que tendrá esta campaña para los actos masivos, por el distanciamiento que plantea la pandemia?

Si queremos jugar con las reglas típicas, te doy la razón: será complejo Pero, si alguien se da cuenta a tiempo que estas elecciones van a tener un componente atípico muy elevado, te quito la razón. En un momento en el que el distanciamiento social va a estar sobre la mesa y durante muchos meses no va a poder haber esa proximidad obligada para la política ¿qué es más importante que nunca?

Hay dos opciones: tengo una excusa para salir y ayudar a la gente, alguien que, a través de alguna plataforma, tenga chance de liderar el contacto con una ciudadanía a la que hay que dar ayuda y prestar servicios.

La otra vía es adquiriendo derrepente notoriedad. Una persona que grabe un video desde su casa, transmitiendo el mensaje que la gente necesita escuchar, que conecte con sus preocupaciones y que se se hiciese viral, pues ya tenemos un jugador sobre la mesa.

¿Queda tiempo para eso?

¿Qué pasa si un youtuber con millones de seguidores dice voy a correr? ¿Qué ocurriría si una persona anónima, desde su casa, empieza ser ser referente por decir las verdades como puño? ¿O si una persona con prestigio social aprovecha su posición para decir: es el momento de dar un paso adelante?

Es decir, que bajo los dos prismas: aprovechando una plataforma existente para estar al lado de la gente estos meses, o a través de ganar notoriedad por las ideas, no hablamos de política tradicional.

En este escenario ¿qué rol juega el big data?

Imagínese tener la oportunidad de saber lo que opinan los ecuatorianos en tiempo real, de saber lo que les gusta y lo que no, lo que les preocupa. Y, sobre eso, la distribución de género y edad, y en qué lugar viven unos y otros. Eso se puede microsegmentar en tiempo real y, por tanto, se puede dirigir a tantos miles de colectivos como se los identifique.

Es el análisis masivo de datos. Así que si los aglutinamos y tenemos la capacidad real de tratarlos y procesarlos. Una encuesta tradicional es como tener una foto de un momento, mientras que el big data es como una retransmisión en video y en directo.

¿De dónde se obtiene esa información?

Se alimentan de todos aquellos datos que estén disponibles a través de algún utensilio tecnológico. Cualquier persona con un celular genera datos, cualquier usuario que acceda a Internet, que tenga redes sociales genera datos. El big data es usar e interpretar esos datos, siempre que sean de acceso público. Es saber lo que usted públicamente decida compartir, pero de manera agregada.

¿Se usa big data en la política ecuatoriana?

El big data es una realidad en todas las recientes victorias electorales de América Latina. En Ecuador, al día de hoy, es algo por lo que ha apostado más el sector privado que el sector político, por tanto, el campo por recorrer está virgen y tiene todas las oportunidades del mundo.


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