El costoso uso de diésel se disparó para sostener el sistema eléctrico de Ecuador en los primeros meses de 2026
Sin la electricidad de Colombia y con un estiaje que se prolongó más allá de marzo, el consumo de combustibles fósiles, como el diésel, para el sector eléctrico elevaron los costos para Ecuador.

La generación termoeléctrica se incrementó en el primer cuatrimestre del 2026 en medio del estiaje y prohibición de venta de energía de Colombia.
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En el primer trimestre de 2026, el sector eléctrico de Ecuador mantuvo un alto y costoso consumo de combustibles para sostener la operación de sus termoeléctricas y, así, cubrir la demanda máxima, que aumentó por la ola de calor y que llegó a picos máximos de 5.374 megavatios (MW) el 14 de abril. El mayor incremento correspondió a diésel premium.
Ecuador utiliza principalmente diésel 2, diésel premium, Fuel Oil #4 y residuo de petróleo para la generación eléctrica. El incremento en el uso de estos combustibles fue del 23% comparado con iguales meses del año pasado, según datos de Petroecuador. Ecuador también usa el gas natural para generación eléctrica, pero de manera marginal.
Los combustibles de mayor uso son Fuel Oil #4 y residuo, que son los más contaminantes, pero también los menos costosos.
Sin embargo, el mayor crecimiento lo registró el diésel premium, cuyo despacho se duplicó frente a 2025, lo que refleja que el país tuvo la necesidad de recurrir a generación eléctrica más costosa, como lo refleja el siguiente gráfico:
Las cifras evidencian que la dependencia a la generación termoeléctrica aumentó en lo que va de 2026, con mayores costos para el Estado y un uso más intensivo de combustibles contaminantes.
Caída de operación de hidroeléctricas obligó a usar más diésel
El incremento de la demanda de los combustibles responde a que Ecuador recurrió a una mayor generación termoeléctrica en un escenario en el que el estiaje, que se prolongó hasta finales de abril, redujo la disponibilidad de energía hidroeléctrica.
La reducción de lluvias en la vertiente oriental en los primeros meses del año limitó la generación de importantes hidroeléctricas ubicadas en esta zona.
Por ejemplo, la central Coca Codo Sinclair, la más grande del país y que por sí sola puede abastecer al 25% de la demanda del país, bajó su operación por falta de agua. Por ejemplo, la primera semana la central trabajó solo al 40% de su capacidad, que son 1.500 megavatios.
Pero no fue la única. El Complejo Paute, en el sur del Ecuador, compuesto por las hidroeléctricas Mazar, Paute Molino y Sopladora, que cubren el 38% de la demanda, también limitaron su producción.
Esto obligó a utilizar más derivados de petróleo para evitar nuevos apagones como los registrados en 2024, año en el que hubo racionamientos de hasta 14 horas al día.
Aunque no hay datos públicos de la generación total termoeléctrica, los datos del Sistema de Medición Comercial (Simec) sobre energía comercial o facturada (sin pérdidas) dan una idea del aumento. El Simec es la plataforma del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) que administra la información comercial de los medidores de energía del sector eléctrico ecuatoriano.
De acuerdo con esos datos, el promedio mensual de generación termoeléctrica comercial pasó de 562,83 MW en 2025 a 793,40 MW entre enero y abril de 2026. Esto es un 41% más frente a iguales meses del año pasado, según datos del Sistema de Medición Comercial (Simec).
El peor mes fue abril, cuando el promedio subió a 919 megavatios, aunque en ciertos días se superaron los 1.300 megavatios. En ese mes, Ecuador registró un aumento importante de su demanda eléctrica, en medio de una ola de calor en la Costa.
Sin Colombia aumentó la presión sobre termoeléctricas
Lo anterior se agravó con las tensiones comerciales con Colombia, iniciadas por el presidente Daniel Noboa en enero del 2026, que derivaron en la suspensión, el 22 de ese mes, de la venta de electricidad a Ecuador, reduciendo otra fuente de respaldo para el sistema eléctrico ecuatoriano.
Por eso, aunque Colombia tiene capacidad para exportar hasta 450 MW hacia Ecuador, durante los primeros meses de 2026 el promedio importado apenas alcanzó 46 MW.
Más combustible, mayores costos
Además de ser contaminante, el mayor consumo de diésel implicó un incremento significativo en costos para el país, en un contexto en el que la guerra de Medio Oriente disparó el precio del petróleo y sus derivados.
De hecho, en un informe del pasado 6 de marzo de 2026, Cenace reconoció que en el escenario de suspensión de venta de energía de Colombia "se ha venido despachando generación térmica más costosa, la cual se hubiese podido evaluar desplazarla si Colombia mantenía el esquema de ventas a Ecuador".
Entre enero y marzo de 2026, el galón de diésel 2 pasó de USD 2,11 a USD 3,45, mientras que el diésel premium subió de USD 2,18 a USD 3,90, según datos de Petroecuador.
Ese incremento es crítico porque las importaciones de diésel representan el 85% del consumo de este combustible en Ecuador, en medio de problemas de operación de la Refinería Esmeraldas.
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