TPG, el mayor puerto privado de Guayaquil, cumple 20 años y adquiere dos nuevas grúas pórtico por USD 22 millones
El Terminal Portuario de Guayaquil (TPG), que disputa el segundo lugar en movilización de carga contenerizada entre los puertos de Ecuador, invierte USD 50 millones en 2026 y se plantea ampliar su muelle. El sector portuario crece al 20% anual, según el Ministerio de Infraestructura.

Una grúa pórtico descarga un buque de contenedores de la naviera MSC en la Terminal Portuaria de Guayaquil (TPG), en la Isla Trinitaria, al suroeste de Guayaquil, el 1 de septiembre de 2026.
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PRIMICIAS
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El Terminal Portuario de Guayaquil (TPG), el mayor puerto privado de la ciudad por volumen de carga, anunció un ambicioso plan de inversiones que asciende a USD 50 millones en 2026.
La compañía, que cumple dos décadas de operaciones en la Isla Trinitaria, al suroeste de Guayaquil, informó que esa inversión incluye la adquisición de dos nuevas grúas pórtico de última tecnología por USD 22 millones y una proyección de expansión de infraestructura hasta el año 2031.
El año pasado, TPG ocupó el segundo lugar en movimiento de carga contenerizada entre los puertos del Ecuador, habiendo movilizado 736.141 contenedores de 20 pies (TEUs), lo que representa el 24% del mercado nacional, según porcentajes de cuota de mercado citados por la empresa.
Este volumen lo situó solo por debajo del Puerto de Posorja (operado por DP World, con alrededor del 30% del mercado) y casi al mismo nivel del estatal concesionado Puerto de Guayaquil (Contecon, en torno a entre el 23 y 24%). Se trata de un mercado "altamente dinámico y competitivo”, dice Luis Enrique Navas, gerente de TPG.
La competidora Contecon en el Puerto de Guayaquil Simón Bolívar prevé superar los 900.000 contenedores (TEUs) este año -ya movilizó en el primer semestre 442.000, creciendo 30% con respecto al año pasado, gracias a una alianza con la naviera Cosco, que ofrece conexión con Asia-.
En TPG esperan mantener los mismos niveles de movilización de carga del año pasado. “Estamos enfocados más en la calidad que en el volumen, en dar un buen servicio a nuestros clientes”, dijo Navas.
El directivo indicó que buscan asegurar flexibilidad para responder a itinerarios de siete líneas navieras que operan en la terminal, con conexión Asia, Europa, Estados Unidos y el Cono Sur, que pueden enfrentar retrasos por condiciones climáticas u operativas. Pero no descuidan los planes de expansión.
Estas son las inversiones que prevé TPG
De los USD 50 millones de inversión de este año, USD 22 millones corresponden a la compra ya efectuada a un proveedor de origen chino de dos grúas pórtico Super Post Panamax.
Estas estructuras, que se instalarán a finales del próximo año, cuentan con un alcance de 24 filas (rows) para atender a los buques mercantes más grandes que navegan globalmente. Con su incorporación, la terminal pasará de tener cinco a siete grúas operativas
La inversión restante contempla el desarrollo de una subestación eléctrica para ampliar las tomas de contenedores refrigerados destinados a exportaciones clave como banano y camarón. La adquisición de tractores y vehículos eléctricos, generadores eléctricos adicionales para contingencias y la actualización de su sistema operativo para automatizar procesos internos, están entre las prioridades.
La gerencia de TPG detalló que las inversiones forman parte de una planificación estratégica a mediano plazo que sumará USD 250 millones hasta 2030-2031, lo que incluye una expansión del terminal para configurar dos muelles de 400 metros cada uno, aumentando disponibilidad y despacho.
"Una vez que lleguen las grúas, viene la segunda fase de ampliación para incorporar muelle adicional y pasar de los 660 metros actuales a por lo menos 800 metros.
Luis Enrique Navas, gerente general de TPG
La urgencia de dragar el canal de acceso
En TPG coinciden en la necesidad urgente de dragar el canal de acceso a los puertos de la ciudad para alcanzar un calado de entre 14 y 15 metros a fines del próximo año, un proyecto a cargo del Municipio de Guayaquil, que registra retrasos tras la conclusión de los estudio de prefactibilidad. TPG deberá dragar también al pie de sus muelles para igualar dicha profundidad -el calado es ahora de 13,7 metros-.
El problema para las terminales portuarias ubicadas en el sur y suroeste de Guayaquil es que los más grandes buques que surcan ahora los océanos tienen limitaciones de calado y profundidad para ingresar por el canal de acceso del Golfo de Guayaquil.
Los buques que llegan a Guayaquil están entre los más grandes a nivel mundial. Pero estas embarcaciones no pueden utilizar toda su capacidad de carga y deben arribar primero a puertos de otros países. Si ingresaran cargados al máximo, el calado (la parte del casco que se sumerge) sería muy profundo para las condiciones actuales del canal de navegación, lo que impediría su entrada.
Byron Franco, viceministro de Infraestructura y Transporte, le dijo a PRIMICIAS que la responsabilidad de aumentar el dragado de 12,50 a 15 metros se le delegó al Municipio de Guayaquil, pero que el Ministerio está realizando gestiones y "ejerciendo presión" para que el proceso avance. La Cartera ha recibido copias de las cartas de los puertos dirigidas al Municipio solicitando la ejecución de las obras, dijo.

La seguridad incluye hasta drones subacuáticos
Como uno de los puertos que envían carga a mercados como Estados Unidos y Europa, TPG es una de las terminales portuarias más susceptibles al accionar del narcotráfico - se ubica en un barrio marginal como la Isla Trinitaria, en el suroeste de Guayaquil-
La seguridad de la carga se ha convertido en una prioridad en la terminal, que desde hace dos años opera bajo el control de la multinacional Hanseatic Global Terminals, propiedad de la naviera alemana Hapag-Lloyd (desde su creación en 2006, TPG había hecho parte grupo la multinacional chileno SAAM).
El puerto alberga un destacamento de la Policía con 20 oficiales con canes, cuenta con escáneres de portico y portátiles facilitados por la terminal para labores de control de narcotráfico. La seguridad complementa con el uso de drones aéreos y subacuáticos, así como el uso de buzos para inspecciones en los cascos de las naves, informó la empresa. A un 18% de la carga se le realizan inspecciones físicas.
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